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El trumpismo y el boicot a la sucesión mexicana

Diego Martín Velázquez Caballero


Aunque Donald Trump ha insistido en una relación amable con el amigo socialista del sur, resulta significativo que los monopolios de la comunicación masiva en México estén legitimando anticipadamente el triunfo del republicano estadounidense y busquen acomodar sus intereses oligárquicos en la agenda del probable César norteamericano. Un escenario de elección dividida y con un elevado grado de competitividad e incertidumbre es el que apunta a los Estados Unidos; no hacia México. Sin embargo, distintas instituciones electorales, organismos empresariales y analistas del círculo rojo afirman –irresponsablemente- que las elecciones mexicanas tienen un escenario de polarización social por encima de Estados Unidos. Con todo y que las propias encuestadoras del PRIANRD han parametrizado la ventaja de MORENA y la aprobación de AMLO como factores que configuran una sucesión pacífica favorable a la antigua Jefa del Gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum, existe una intención vil de señalar las elecciones mexicanas como problemáticas.

El Frente Amplio por México sólo se ha constituido como una exaltación de ineptitudes y su campaña oscura contra la elección por la presidencia de México significa el error mayor; aunque, desafortunadamente, termina por perjudicar a toda la sociedad.

Los conservadores siempre han buscado en el extranjero la fuerza militar para suplir la falta de apoyo en el pueblo mexicano. Así ocurrió en las intervenciones francesas y norteamericanas a lo largo del siglo XIX y XX; no resulta extraño que Claudio X. González, Lorenzo Córdova y Loret de Mola –títeres de la oligarquía clerofascista hispanoamericana- se enfilen con Donald Trump para que aplique la dosis pentagonista a la república. Los argumentos respecto del supuesto comunismo de la Cuarta Transformación no se sostienen; empero, la cuestión del narcotráfico e inseguridad cobran sentido cuando las células del crimen organizado se multiplican, los escenarios de violencia se extienden a la mayor parte del territorio nacional y Morena no se inmuniza contra la narcopolítica.

La historia contemporánea está llena de casos donde los gobiernos legítimos, electos democráticamente y con amplio apoyo social, resultan derrocados por los enemigos de la patria apoyados por fuerzas extranjeras; especialmente norteamericanas. México ha seguido este drama, al menos, cinco ocasiones. ¿Está a salvo Claudia Sheinbaum de un golpe de estado conservador? Por supuesto que no.

Las bases populares, el apoyo militar y las alianzas pragmáticas no son suficientes. Morena no es el PRI, México no ha alcanzado la unidad nacional de algunos países latinoamericanos que se han enfrentado dignamente al imperialismo.

Calles y Cárdenas inhibieron sendas invasiones y golpes de estado contra México dirigidos desde Estados Unidos mediante un arduo trabajo de relaciones internacionales. El callismo, como informan las investigaciones de Martha Loyo y Manola Álvarez, exhibió la vileza del embajador norteamericano James Rockwell Sheffield para generar una guerra contra México y apoderarse del petróleo. El cardenismo tuvo al gigante Vicente Lombardo Toledano para exteriorizar el nazismo de la derecha nacional, el abandono del mundo civilizado a la democrática república española y la simpatía de los norteamericanos para la destrucción de la URSS. Morena debe exhibir frente al mundo al narcoimperio que significan los Estados Unidos y la deshonestidad que priva en sus aparatos de inteligencia.

Morena ha cometido errores terribles en función de la rentabilidad electoral. Es cierto que en un contexto como el mexicano el político que no roba, vuela; empero, se han designado militantes a cargos públicos que justifican el intervencionismo exterior.

El apoyo electoral no cuenta nada frente al imperialismo norteamericano, ellos mismos constituyen un pueblo semisoberano que entrega la voluntad de poder a una plutocracia. ¿Acaso creen los priistas tránsfugas que es suficiente comprar votos en Norteamérica para cambiar el sentido del Colegio Electoral?

Donald Trump está cada vez más convencido de una intervención militar en México para reponer la economía de su país y prolongar un conflicto bélico que asigne las utilidades al pentagonismo que no puede obtener en conflagraciones distantes. Como en el siglo XIX, México será el sparring del imperialismo yanqui con toda la aprobación de los conservadores. El abandono de la campaña electoral de Xóchitl Gálvez se explica por el cabildeo prianista con Donald Trump y la tonta pragmática morenista.

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