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“Elenita”

Divagaciones de la Manzana


Martha Chapa


Elenita, amiga fuera de serie y siempre un gran ejemplo:

Que sencillez tan preclara la tuya y que luminosa lucidez despides cuando afirmas que la curiosidad, el trabajo machacón y quizá algo de talento, sostienen tu obra.

No cabe duda, que perteneces a una dimensión excepcional.

Fíjate bien Elenita, no sólo nos haz legado miles de entrevistas aleccionadoras y más de 40 libros llenos de luz y sapiencia, sino una presencia congruente con lo que eres y piensas.

Hay tanto bueno que decir de ti: una mujer que ha defendido a las mujeres, que ha luchado por lo mejor que podemos ser y dar los seres humanos o aceptarnos más allá de nuestras preferencias del índole que fueran.

Tanto, tanto, que baste decir por el momento que te he visto recoger con osadía valiente los testimonios del 68, criticar profunda y afanosamente a los que han dañado a nuestra patria y en la sencillez solidaria con nuestras costureras a quienes se les vino el mundo encima en el sismo del 85… o alegremente intercambiando una modesta receta de cocina con esta tu amiga.

Haz vivido entonces y vives para ejemplo de todas y todos y hasta trastocado lo de la edad en un mito, porque permaneces inalterablemente buena, inteligente y profundamente comprometida. Y convencida también de que reúnes la Bendita Trinidad de escuchar, reflexionar y actuar.

Por todo, siempre he creído que tu energía se mantiene tan fresca como el limonero del jardín de tu casa, donde también aflora mi cariño, respeto y admiración hacia ti que por igual asume y te trasmite plenamente Alejandro, que tanto te quiere, siente y reconoce.

Van mis abrazos, van mis gracias, van mis mejores sentimientos para seguir a y de tu lado.


Martha Chapa, tu amiga siempre.


PD: Te escribo estas líneas que a la vez conllevan sentidas disculpas por no haber podido asistir a la presentación de tu libro, pues tengo problemas de salud y me han sometido medicamente a un reposo absoluto.

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