Entre un año y otro

Divagaciones de la Manzana

Martha Chapa



Si bien, abrimos ya un año nuevo empeñados en que nuestro México sea mejor, reconocemos que el año pasado no fue del todo bueno.

Son muchos y graves los problemas que gravitaron y gravitan en la realidad nacional, lo mismo la escalofriante cifra de 300 mil decesos por el COVID, que una economía deficitaria y la inseguridad rampante que cruza por el país.

Aun así, quiero pensar o deseo que nuestro mundo mejore en bien de todas y todos, por lo que en ese mismo sentido hago votos para que el gobierno rectifique en la mayor medida posible, a fin de que nuestra problemática, junto con otros factores adversos que padecemos, ya se trate del incremento de la pobreza o los desastres ecológicos, vayan resolviéndose.

Prefiero entonces que el optimismo, razonado y razonable, sea el punto de partida del 2022 y que no sigamos con la polarización social tan atizada por el propio presidente López Obrador, ni tampoco con la militarización del país, y menos aún, la destrucción de instituciones que funcionan, (léase INE o el Seguro Popular, respectivamente), además de crear otras más sólidas y eficientes.

Un año entonces que represente esa inflexión positiva como condición indispensable e ineludible para que tengamos avances reales, creíbles y sostenidos.

Estoy consciente que nuestros problemas y retos son difíciles de resolver o enfrentar, aceptando incluso que algunos vienen de años atrás, pero que ya en el tercer año de gobierno de esta administración deberíamos tener mucho mejores resultados en general.

Sin duda, el esfuerzo debe ser común, y obligadamente compartir responsabilidades, lo cual implica renovar ánimos y encauzar mejor nuestra conducta individual y social, traducida a la vez en una exigencia mayoritaria y decisiva hacia el gobierno para que corrija sus yerros, consolide aciertos y especialmente, lejos de alimentar un centralismo autoritario, se abra y multiplique las vertientes de la reconciliación, a fin de conseguir las metas en común que la Nación requiere.

De ocurrir así, podríamos ofrecer mejores cuentas y saldos positivos al terminar el presente año y abrir más luminosamente el subsiguiente, cierta de que ese sería el gran propósito para este año, al igual que para nuestro futuro mismo.

Va entonces un abrazo, queridas lectoras y lectores, con mis deseos de que empiece bien el 2022 y concluya todavía mejor.