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La exclusión del Arco Iris

Divagaciones de la Manzana

Martha Chapa

La lluvia qué tanto asociamos con la vida y la alimentación esa hora también problema y reto.

Un elemento que por igual aparece en la poesía, refresca la imaginación y produce gozo de verso en verso qué en nuestros días como abrumadores torrentes inundan nuestras ciudades.

Se ha dicho qué no se trata ya de esas lluvias qué refrescaban el surco como bienaventuranza para la cosecha o que limpiaba en el Luzma el smog de los turbadores cielos de las metrópolis.

Hoy la denuncia se clarifica más de que el calentamiento global alterado tiempos y volúmenes de la acostumbrada media pluvial.

Y no sólo eso, también ese consumismo que genera basura y qué falta de cívicos y conciencia social tapona coladeras y drenajes, que luego se nos regresa como si fuera una venganza de la naturaleza cada vez que llueve.

También la ineficiencia y la corrupción de gobierno inciden en esta cada vez más amenazante realidad, ya sea con obras públicas mal trazadas y realizadas que con omisiones redundantes que quede que cada año se hacen más ostentosas pues no se solucionan a fondo Y van postergándose en el tiempo.

Qué decir de la de la irresponsabilidad de quién es a sabiendas de que no pueden construir en Barrancas laderas como tampoco en los márgenes Berríos de los Ríos, eligen viviendas vulnerables que con llevan lamentablemente pérdidas de vidas humanas.

Igual, con vistas al futuro, no hemos podido captar adecuadamente esa agua pluvial para ser canalizada tanto para el uso agrícola como industrial y doméstico desperdiciando se año con año agua limpia y aprovechable para un sinfín de tareas en lugar de estar horadando pozos que han propagado que han provocado hundimientos

de casas edificios iglesias Y grandes construcciones en general, con graves riesgos derrumbe So pérdida del patrimonio histórico cultural.

El desperdicio y el desperdicio y el derroche son igualmente constante cotidiana Y medidor contrastante ante zonas donde hay escasez de líquido vital qué atenta contra la responsabilidad y equidad sociales.

Y así, otras conductas y decisiones que tanto en el plano individual como colectivo han generado desequilibrios X ecológicos qué cada día acarrearán mayores y temibles consecuencias.

Es hora entonces de formular todos y todas compromisos sin excepción, si de verdad queremos corregir el desastre ambiental que por igual es notorio ya en chubascos y tormentas de sexuales de sus usuales, Si de verdad queremos vivir más y mejor, nosotros y los que vendrá después.

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