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La Judía

Samuel Schmidt

En el momento en que Claudia Sheinbaum empezó a sonar para la presidencia de la república, intercambiamos opiniones con varios amigos previendo que empezarían los ataques como judía, y la realidad nos dio la razón. Muy pronto la llamaron perra judía y los antisemitas de siempre se regodearon atacándola por ser judía.

No se ni me importa si Claudia Sheinbaum es hija de judíos, practicante del judaísmo, agnóstica o tenga cualquier creencia, eso pertenece al espacio de lo personal.

Lo que si me importa es que el apellido sirve como pretexto para sacar a relucir ese odio prolongado e irracional contra los judíos, incluso justificado por farsantes que aducen profundo amor religioso.

Me han dicho que soy parte de la conspiración para apoderarnos del mundo, a lo que respondí que de poder podemos, pero que hueva tener que controlar este mundo. A alguien le pareció gracioso burlarse del jabón hecho por los nazis con grasa de judíos. El hijo de un burgués industrial reclamaba que mi padre judío comerciante era un explotador, Marx se revolcaba de coraje por otro estúpido que no entendía la teoría. Yo maté a Cristo, y respondí: A huevo, para que sepan con quién se meten. El pinche judío te lo recetan sin provocación alguna, hasta que le dije a uno: adiós pinche católico, a lo que reaccionó con ira porque no es pinche católico ni yo pinche judío, pero el es un pinche racista. Hasta ahora no me han reclamado usar sangre de niño para hacer Matza (pan ázimo que se come durante la pascua), pero no faltan los que lo sostienen. Pero ahí anda el animal que sostiene que la campaña de Claudia la paga el Sionismo.

La primera vez que vi en facebook el post encabezado con la leyenda Claudia Sheinbaum judía búlgara, reaccione diciendo que eso apestaba a racismo y xenofobia y la mujer que subió eso en su muro y constantemente sube bendiciones en nombre de Cristo, respondió que no ve nada de malo en sostener un dicho racista o xenófobo, al parecer su amor cristiano no choca con la discriminación y el odio racial.

La penetración de las ideas anti judías en México es tan viejo como la llegada del catequismo con su versión del deicidio y la inquisición que fue especialmente brutal, claro que primero robaban los bienes de los que creían en el mismo dios. En el siglo XX fructificó el abrazo a la noción nazi de la raza aria y el exterminio de un pueblo, la mamá de un terrorista me dijo que lástima que Hitler no terminó; el muy venerado Vasconcelos diseminaba principios nazis, algunos con ideas pro nazis fundaron el Partido Acción Nacional, y la ultraderecha se alimentó del nazismo para crear las universidades desde donde prepara los cuadros que tratan de controlar el país. Uno de los fundadores de la Universidad Autónoma de Guadalajara fue a Alemania y posiblemente trajo dinero Nazi. El libro incunable de un fundador de El Yunque era la edición nazi en español de Los protocolos de los sabios de Sión.

No sorprende que jóvenes panistas en el Estado de México se vistieran de nazis, que se realizara una boda nazi en Tlaxcala, o que México sea el principal productor de literatura antisemita en español, parte de esta literatura inunda las escuelas católicas y esta al alcance a precios bajos.

Por si racismo por si mismo no fuera grave, el “post” antisemita era un llamado nacionalista a favor de Gálvez, apellido de origen Vasco o germánico, aunque una corriente sostiene que los apellidos terminados en EZ son judíos. Con frecuencia algún Sánchez (hijo de Sancho) me dice discriminatoriamente que mi apellido no es mexicano y en la Prepa un maestro antisemita me protegía porque creía que era Alemán.

Me llamo Samuel en honor a mi tío abuelo que era abogado en Polonia y fue asesinado por ser judío. Afortunadamente mis padres salieron a tiempo de Polonia, pero sus familias no tuvieron esa suerte y fueron diezmados. Soy sobreviviente del proyecto industrial que intentó eliminar al pueblo judío y ese odio racial se extendió contra todos los que eran “diferentes”: gitanos, curas, gente con preferencias sexuales “distintas”; recalco que los nazis alemanes contaron con socios muy animados entre otros en Polonia, Francia, Hungría, Italia.

El NUNCA JAMÁS se refiere a los genocidios y debemos repudiar todo aquello que apesta a odio, discriminación, racismo, venga de un judeofobo como Jalife, un subnormal como Fox, o de una pseudo cristiana que dice amar a dios agrediendo a los demás.


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