Las celebrities
- Jul 5
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Samuel Schmidt
Lleve a mi hija a que viera el corte de la rosca de reyes en el zócalo, y le dije que nos pararíamos en el lugar donde llegaría la jefa de gobierno a cortar la rosca, fue parte de mi enseñanza de que si se puede, que una mujer fuera jefa de gobierno y mi hija la pudiera ver de cerca. Eso fue antes que mi respeto por Robles se viniera por los suelos frente a sus escándalos, de alcoba y de corrupción.
Había una multitud en el corte de rosca, muchos motivados porque les tocaría un pedazo gratis, muchos porque políticamente los “invitaron” a asistir. A nosotros no nos tocó porque estábamos en la cuarta fila.
Mi hija es una mujer de éxito, no porque Rosario Robles cortara la rosca, sino porque entendió que no debía haber barreras y si las había las superara.
En una visita a Washington vi el helicóptero presidencial parado cerca del obelisco y la gente se agolpaba, alguien dijo que el presidente Obama saldría a abordarlo ahí porque había algún evento en la Casa Blanca, donde normalmente se estaciona el helicóptero; me quede esperando a que pasara el presidente, no lo vi porque el lado de la limusina que pasó frente a mi dejaba ver a su esposa, y pues algo es algo. Ella también es celebridad.
Vivimos tiempos de “adoración” de las celebridades, son personas que han logrado “éxito” en lo suyo y la gente, que los toma como modelo, quiere apoderarse de alguna parte de ellos, muchas veces verlos es suficiente, pero si se corre con suerte, podrá tocarlos y hasta lograr que le rayen un cuaderno, camiseta o hasta la piel.
Yo me pregunto si la presidenta es una suerte de celebridad, porque los políticos de alguna manera lo son, aunque muchos están lejos de ser modelo. Cuando va a algún acto, independientemente de los acarreados que los funcionarios “motivan” para mostrar que las encuestas son verdaderas, debe haber muchos que van a ver a la presidenta, es muestra de que si se puede, de que una mujer tiró las barreras.
Los que corren con la suerte que los salude, seguro que no se lavan la mano mucho tiempo, si les toca selfie, esa foto recorre sus redes sociales, porque demuestra cercanía con el poder y por lo tanto la transmisión metafórica de alguna virtud.
Aunque la cercanía no siempre es virtuosa. Un empresario cuyas actividades estaban lejos de ser honorables, mucho de su negocio era de “importación directa”, sin impuestos, sin permisos, ni nada. Cada sexenio le escribía al presidente, la presidencia le respondía diciéndole que habían recibido su carta, el enmarcaba la carta con el escudo nacional y la colgaba en su despacho, de tal manera que los inspectores pudieran ver el tamaño de sus conexiones. Había “tocado” al poder, a la celebridad mayor y era influyente e impune.
Si Doña Claudia es una celebridad y la gente acude para apropiarse algo de ella, una mirada, un suspiro, una foto, u abrazo, entonces las giras nos muestran el peso de la adoración para las celebridades. Los que llevan petición, pertenecen a otro grupo.
La adoración de las celebridades provoca tragedias, como la muerte de Diana, que era acosada para que alguien vendiera una imagen impresa de ella. El mundo se volcó está semana ante la boda de Taylor Swift, que evadió el acoso, así que para no decepcionar a las masas, los medios la entregaron por proxy, y llegaron a poner reporteros y cámaras afuera del estadio, destinando largos segmentos para ensalzar la ausencia de la imagen. Buen truco de la celebridad, no dejarse ver.
Y no por ser aguafiestas, pero esos medios ignoraron e ignoran las tragedias en Sudán, o Nigeria, aunque cubrieron la manipulación de las masas por los Ayatolas iraníes, que si mostraron el féretro de su celebridad.
La adoración de las celebridades conduce a la humanidad a perseguir valores fatuos, pero muchas celebridades son resultado de manipulaciones comerciales. A final de cuentas, esas celebridades serán reemplazadas por otras promovidas por las empresas. Y la humanidad se entretuvo con héroes de barro.
Una anécdota para terminar. Fui a la ópera en Austin con mi nieto, que tendría unos 11 años, en el baño se nos acercó alguien que nos oyó hablar en español.
- Ángelica Aragón está aquí afuera
Después de un rato regresó:
- Ángelica quiere platicar con el niño
El deseo de Ángelica era orden así que fuimos y la actriz platicó con mi nieto, cuando terminó el numerito regresamos a nuestro asiento y mi nieto me preguntó:
- ¿Es una celebridad?
@shmil50


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