top of page

Marco Rubio y el México Pómpilo

  • fermarcs779
  • Sep 7, 2025
  • 2 min read

Diego Martín Velázquez Caballero


La reciente visita a México de "Mister Cuban", subraya una realidad ineludible: la imposibilidad de que nuestro país se separe de la imponente fuerza gravitacional de los Estados Unidos. La situación de Venezuela, bajo el asedio constante de Washington, es una advertencia que el Estado mexicano no puede ignorar. Pretender que una alternativa sudamericana pueda desarrollarse aquí es una quimera. Somos, por geografía e historia, un Estado Norteamericano del Extremo Occidente, y esa es nuestra única ruta.

Considerar una ruptura de las cadenas de producción entre México y Estados Unidos es un suicidio ontológico. Si bien algunos ven en el T-MEC y sus predecesores un yugo para la economía nacional, la verdad es que "any job is better than no job". El populismo no ha demostrado ser capaz de generar empleo formal a gran escala. Las grandes ideas de economías alternativas, si bien seductoras, resultan impracticables; la única realidad tangible es el sector económico de la manufactura y servicios que Norteamérica ofrece, y en esa dirección la economía nacional deberá profundizar.

Quienes sugieren un cambio geopolítico hacia la Ruta de la Seda deberían voltear a ver a Venezuela, un país que ha entregado más de la mitad de su economía a China con resultados desastrosos. El retroceso en la nación sudamericana debería ser una lección clara. Y para aquellos que consideran afortunado un intercambio con Brasil, tendrían primero que encontrar qué podría venderles un país al otro, dada la naturaleza autárquica del gigante sudamericano.

El historiador Joseph Schlarman nos recordó que Porfirio Díaz, al intentar una emancipación económica de México, fue derrocado por una rebelión inspirada por los norteamericanos. Desde ese entonces, la nación quedó subordinada al imperio yanqui, y el régimen de la Revolución Mexicana se encontró encadenado en un triángulo imposible con los Estados Unidos. Hoy, los pilares de nuestra economía, la informalidad y la emigración, dependen en su mayoría de Norteamérica, y ni qué decir de la economía formal. No se debe abrir más el territorio a países enemigos de los Estados Unidos y seguir provocando al tigre de Washington. La única ruta de la gobernabilidad en México ha sido desnudada por Rubio: se requiere seriedad y pragmatismo del segundo piso de la Cuarta Transformación.

¿Tendría Venezuela, al menos, la misma capacidad que Argentina en la Guerra de las Malvinas? El nacionalismo de los habitantes latinoamericanos no tiene lugar a dudas, todos los días mueren por los suyos; empero, la duda recae sobre el patriotismo de las elites dirigentes y oligarquías que prefieren huir con todo lo robado antes que defender a los países que dicen representar.

 
 
 

Comments


bottom of page