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Narcotráfico ¿La escasez?

Xochitl Patricia Campos López

Afirma una sentencia del sentido común que los conflictos están determinados por la insolvencia. Algunas teorías sociológicas establecen un parangón cuando buscan el origen de los totalitarismos o las guerras civiles. La carestía constituye el dispositivo simbólico que puede motivar todo tipo de violencias: individuales, familiares, colectivas, nacionales e internacionales. La pobreza violenta, es una tangente del efecto Lucifer que el experimento de Berkeley también propone

¿Tiene que ver la violencia extrema de la guerra narcotraficante con un tipo de insuficiencia? El tema del fentanilo está cambiando la lógica del trasiego de drogas en México. El diálogo del presidente López Obrador con China en relación con la nueva adicción que causa miles de muertes en Norteamérica arroja varios puntos ciegos que pueden explicar la violencia de la narcoguerra en México. ¿Quién provee de fentanilo a Estados Unidos? Parece que nadie lo sabe, pero la demanda aumenta.

La incapacidad tecnológica de los grupos mexicanos dedicados al narcotráfico enfrenta serios problemas con la cuestión de las drogas sintéticas. El dinero sirve poco cuando no existe educación o capacitación que permita un nuevo manejo gerencial, empresarial y diversificado. Los narcotraficantes mexicanos no cuentan con la capacidad para producir fentanilo y llevarlo a Norteamérica. La demanda de las drogas en Estados Unidos ha cambiado tanto que los grupos mafiosos están llevándose su dinero al gabacho, parece que el negocio ha terminado en México y por eso la razón de la violenta disputa faccionalista. Si no es China ¿Estados Unidos produce el fentanilo que consume Estados Unidos? El liberalismo yanqui llega a extremos inexplicables, como el realismo mágico católico.

A pesar de que el neoliberalismo fue un estado de bienestar para el sector empresarial, al observar la balanza de pagos en cuanto se refiere a productos verdaderamente mexicanos los resultados decepcionan. ¿De dónde van a tener los grupos dedicados al trasiego de drogas la capacidad para producir todo el fentanilo que toman los norteamericanos?

De haber sido cierta la prospectiva de George Friedman respecto a que los cárteles mexicanos financiaban el sector empresarial y el gobierno de la república, entonces, no estarían la mayor parte de los grupos delincuenciales con sus consabidas células económicas ahora en todo el territorio norteamericano buscando emprender nuevos negocios, lícitos o ilícitos.

La caída en la demanda de las drogas tradicionales por parte de Estados Unidos y la multiplicación exponencial de los cárteles de la droga, origina un escenario que cada vez resulta más violento. Es probable que este faccionalismo lleve a una guerra gravísima en nuestro país, ya está viviéndose y nadie pone solución; ni el gobierno mexicano ni el norteamericano. Si se adjuntan los problemas económicos que causan la emigración y saturan el territorio mexicano, está dispuesto un caldo de cultivo fértil para la violencia.

¿O acaso la violencia entre la frontera de México y Estados Unidos es indicador de que el Imperio Yanqui ha caído? La pobreza y la corrupción también han saturado a Norteamérica. Trump fue la evidencia de que los problemas económicos y la precarización de la clase media norteamericana, no le brindan a la economía de guerra imperialista un margen de acción como en el pasado.

La crisis del liberalismo en los albores del siglo XX fue de tal magnitud que llenó la centuria de violencia, armas y decadencia. Las exigencias clasemedieras de los años sesenta del siglo pasado, empalmaron los anhelos socialistas, democráticos y liberales, en la propuesta de un nuevo orden mundial. El neoliberalismo impulsó una imagen de bonanza y fin de la historia que permitirían construir el paraíso en la tierra. El sueño y la mentira duraron poco. La matrix se atoró. Ahora, como entonces, el liberalismo se oculta, agazapa y guarda sus recursos para un mejor momento.

La arena del conflicto no parece ser Europa o el Medio Oriente. México y Estados Unidos viven una narcoguerra de baja intensidad que tiene unas cifras alarmantes por lo relacionado con los conflictos modernos. No es la escena de la Segunda Guerra Mundial, pero las cifras de la violencia en México y el sur de los Estados Unidos van a incrementarse y superan lo establecido en cualquier legislación de conflagraciones.

¿Dónde está la escasez? ¿En México o en Estados Unidos? ¿O en ambos? La respuesta de China a México en relación con el tema del fentanilo implica una advertencia para desarrollar estrategias que modifiquen el Estado Fallido en que están convirtiéndose México y los Estados Unidos por los conflictos de la narcorepública y sus migraciones.

Estados Unidos se ha mexicanizado y no consigue -ni conseguirá en el corto plazo- inocularse o extirpar el virus hispanista que ha enfermado sus instituciones, aparatos públicos y pensamiento liberal. La narcopolítica y corrupción se han incrementado gravemente en Norteamérica y su liberalismo político enfrenta el dilema de resolver inteligentemente la cuestión. La pelota está en su patio trasero

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