No más incendios

Divagaciones de la Manzana


Salir como decimos, de “Día de campo”, nos brinda esparcimiento, oxigenación y una envidiable sensación de libertad, en especial en estos meses de confinamiento a que todas y todos hemos estado sometidos por la pandemia del COVID.

Pero esa actividad promisoria, aunque lo hagamos por excepción, ahora en estos tiempos de guardar sana distancia y aplicando gel en nuestras manos antes de una comida campestre, la tragedia puede asomar.

Me refiero, en nuestro caso, al descuido tan irresponsable como imperdonable de prender una fogata para calentar los alimentos y no apagarla en su momento debidamente, lo cual puede derivar en un incendio forestal de incalculables pérdidas.

Según nos han informado las autoridades, justo es lo que ocurrió ahora en la conflagración devastadora que empezó en la Sierra de Arteaga, Coahuila, hasta extenderse a Santiago, Nuevo León, que ha afectado a más de 12,000 hectáreas y exigido la presencia de miles de combatientes que se han desplegado para sofocarla, sin que hasta ahora se haya logrado en su totalidad.

La información es todavía más alarmante cuando nos enteramos de que la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) reporta 78 incendios forestales activos, sin contar los cientos que se registran y apagan a lo largo del país de unos cuantos ______ a la fecha, que en total afectan a 23 entidades federativas y un territorio que en principio se estima afectado de casi 30,000 hectáreas, si bien en su mayor parte han sido controlados. Aún así. los daños ocasionados por los más recientes siniestros son muy graves y afectan seriamente al equilibrio ecológico, además de qué han destruido casas y cabañas de algunos de sus moradores.

Por eso, la insistencia de que aunque en principio debemos tener todavía más paciencia y quedarnos en casa en estos días de la Semana Santa, si alguien decide salir y entrar en contacto con la naturaleza, es fundamental no prender fuego para

calentar la comida que consumiremos ahí, y de hacerlo estar absolutamente seguros de qué lo hemos apagado completamente, antes de retirarnos rumbo a nuestros hogares.

Bien sabemos, que también incide la intensidad de la temperatura esta temporada de calor que apenas empieza y va a acentuarse a lo largo del verano, por lo que cualquier objeto de vidrio qué haya quedado olvidado sobre el pasto puede igualmente por los rayos del sol provocar un voraz incendio, ya no digamos una colilla encendida.

Sin embargo, a pesar de esta repetida recomendación y campañas de concientización social en los medios de comunicación, los incendios se multiplican y son altamente perjudiciales.

Por lo pronto, en estas zonas dónde se han registrado incendios, actúan infatigablemente cientos de trabajadores del gobierno y voluntarios, auxiliados por helicópteros y aviones sisterna, que trabajosamente han ido deteniéndolos en lo posible.

Y justo son bosques y en si zonas verdes indispensables para la vida, en tanto dadoras de oxígeno y tierras de sembradío, que se ven afectadas con daños que pueden resultar hasta irreversibles para la flora y la fauna de la región.

A la vez, contamos con el informe de la Fiscalía General de Cuahuila qué ha iniciado ya una investigación e involucra al menos a cinco personas que se alojaron en tres cabañas turísticas en Arteaga, y aunque todavía no se ha comprobado si hubo dolo, queda claro que hay negligencia y podría penalizarse a los responsables entre 3 y 15 años de cárcel.

Por igual, se han desatado muchas críticas por la tardanza y deficiencias con que el gobierno federal ha actuado para prestar ayuda a las entidades afectadas y que el Presupuesto de la CONAFOR se redujo este año un 8.6% tan injustificadamente cómo ha ocurrido en otras tantas instituciones.

En lo personal, lamento mucho que mi tierra natal Nuevo León, esté entre los tres primeros estados de la República con mayor número de incendios, lo cual prende alarmas y lanza un llamado de atención generalizado para que todos redoblemos nuestra responsabilidad ciudadana, tanto en evitar como ayudar a apagar ese fuego que tanta destrucción acarrea y nos perjudica sin excepciones.