Política migratoria. Una propuesta.

Samuel Schmidt

En 2014 junto con Carlos Spector publicamos Tras el muro que sugiere cursos de acción para abordar la migración indocumentada.

Inciamos la propuesta de solución con la frase: “La premisa desde Estados Unidos sostiene que México debe cubrir su espacio y responsabilizarse en frenar la emigración”. Esto es consistente con la postura estadounidense de culpar a los demás por los desajustes que provoca.

La migración es producto de desajustes estructurales propiciados por la extracción de riqueza de los países colonizados; Estados Unidos debe reconocer su papel colonizador, descriminalizar la migración y fomentar una actitud de tolerancia y convivencia entre comunidades, especialmente hacia los migrantes, esto ayudará a desactivar la cultura del odio y promoverá la armonía dentro de Estados Unidos. Debe dejar de demonizarse a la inmigración indocumentada.

En 2014 la mayor atención al problema migratorio se centraba en los mexicanos en Estados Unidos y en el sur era prácticamente inexistente, pero a partir de Peña aumenta la presión de Estados Unidos para que México selle la frontera y evite que la gente llegue a EUA, este gobierno mantiene esa política.

La política inmigratoria de Estados Unidos afecta los derechos humanos y ha sido condenada internacionalmente, provoca sufrimiento humano, económico, social y político entre inmigrantes y entre los estadounidenses, y ha ayudado a limitar la libertad.

Asumimos entonces que la pobreza era un acicate principal para la expulsión de población y sugerimos: “Crear un fondo de inversión bi-nacional para invertir en la promoción del desarrollo económico en los estados expulsores”, propuesta que recuperó López Obrador y Estados Unidos ha ignorado.

Sugerimos industrializar la frontera México-Estados Unidos con industria de alta tecnología que crea trabajos calificados y de salarios elevados, para ayudar a arraigar a la mano de obra. López Obrador privilegia la reforestación en el sureste y Centroamérica. El desarrollo regional dispersa oportunidades hacia entidades vecinas. De haberse puesto en marcha hoy no estaríamos hablando de migración por hambre y posiblemente se hubiera atraído a mexicanos que viven en Estados Unidos sin necesidad de sufrir agresión policíaca, ellos llevarían conocimiento y algo de capital lo que potenciaría los alcances de la propuesta.

Los fondos para este proyecto podían tomarse de la guerra de baja intensidad en la frontera y en la construcción y mantenimiento del muro fronterizo. Esta medida modernizaría la frontera y alimentaría el crecimiento para ambas economías, fortaleciendo la posición mundial de Estados Unidos.

En la actualidad el crimen autorizado, la asociación entre el crimen y la política es un nuevo factor de expulsión que desplaza grandes conglomerados.

Vemos ahora caravanas de desplazados que huyen de la combinación entre pobreza, crimen autorizado y deterioro ambiental y se enfrentan a la brutalidad policiáca y son víctimas del crimen y la corrupción en todo el trayecto.

Propusimos mover los controles fronterizos 30 millas (norte y sur) para generar una zona fronteriza de integración que crearía un potencial económico que absorvería a la fuerza de trabajo que llega a la frontera, habría una sinergia entre migrantes e industrialización.

Reclamamos entonces y ahora cesar las deportaciones masivas, facilitar los procesos de regularización, ajuste de status, agilizar los procesos de naturalización y permitir que las comunidades asentadas en Estados Unidos trabajen en paz.

Se requiere articular una campaña de comunicación, especialmente en los medios electrónicos, para desactivar la política de odio en contra de los inmigrantes, reconociendo sus aportaciones económicas, sociales y culturales.

Se debe amnistiar e indultar a los inmigrantes presos cuyo “delito” fue cruzar indocumentado y facilitar la reunificación familiar.

Iniciar trilateralmente (con Canadá que coloniza vía sus empresas mineras) procesos de ocupación temporal para distribuir continentalmente el empleo y ampliar la integración social de los desplazados por la injusticia económica y criminal.

Mientras se crean y maduran polos de desarrollo en los lugares que expulsan población, se debe establecer fondos de compensación continentales para encontrarle ocupación a los desplazados, y ofrecerles buenas condiciones de integración social, económica y cultural.

Estados, México y Canadá deben trabajar activamente para la defensa activa del medio ambiente y evitar que el cambio climático expulse población.

México por desgracia ha copiado el modelo estadounidense de manejo policiáco de la migración. Los migrantes no son criminales, son víctimas de injusticias múltiples y no se les puede volver a victimizar. Los gobiernos pueden y deben usar a la policía para enfrentar al crimen, no para enfrentar a las víctimas.

Debe cesar de inmediato el hostigamiento y persecución de migrantes, fortalecer y ampliar la red de refugios y protegerlos de la depredación de funcionarios corruptos y bandas criminales.

Se puede financiar la política migratoria reduciendo el gasto en armamento y policía.

Volvemos a reivindicar el derecho a emigrar cuyo componente fundamental es el derecho a quedarse en casa. Que nadie sea expulsado y que se vayan los que quieran.