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Samuel García y los dinosaurios de la sucesión

Diego Velázquez Caballero

Aunque es importante señalar que no se cumplimentó con el Estado de Derecho en Nuevo León por las contradicciones entre el Congreso Local y el titular del Poder Ejecutivo Samuel García, más significativo para la ciudadanía del país es el hecho de que el PRIANRD monopoliza la participación política y que Xochitl Gálvez no alcanza un detonador para brincar, un poco, en las encuestas.

El cometido del círculo rojo y las fuerzas políticas tradicionales que conforman el Frente Amplio por México se dedicaron, en corazón y alma, para sabotear la probable candidatura presidencial del joven gobernador de Nuevo León; y lo consiguieron. El Frente Amplio entendió que, si no destruía a Samuel García, había amplias posibilidades de que la Senadora Gálvez descendiera al tercer sitio de las encuestas electorales en corto tiempo. Y la campaña contra Movimiento Ciudadano tuvo éxito.

¿La derrota de Samuel García tiene un efecto nuclear hacia Morena? No lo parece en la interpretación inmediata; de hecho, las recientes muestras demoscópicas siguen arrojando una amplia ventaja para Claudia Sheinbaum sobre el FAM. La caída de Samuel García constituye un triunfo pírrico para el PRIANRD porque consolida el sector simpatizante antiamlo; aunque López Obrador no tiene nada que ver con el aspirante presidencial Fosfo Fosfo y Movimiento Ciudadano, al contrario, López Obrador se manifestó con agrado a la inclusión participativa de una tendencia nueva en la competencia presidencial. No obstante, la actitud autoritaria y poco plural del bloque político dirigido por Claudio X. González y financiado por el imperialismo norteamericano, comienza a encontrarse con resultados efectivos en la estrategia de polarización que han elegido.

Es una paradoja que la polarización tan exhibida por el PRIANRD como el arma cotidiana de López Obrador, ahora se constituya como la cancha de juego preferida por el Frente Amplio. Se ha acusado que la polarización pone al país en curso de una guerra civil, o lucha de clases como gustan decir derechas e izquierdas, pero es un enfoque electoral que puede servir a distintos propósitos, por ejemplo, impulsar a los candidatos que vienen rezagados.

Queda claro que la elevada polarización es del PRIANRD, desde principios de sexenio se manifiesta en la aporofobia, clasismo y anticomunismo de las fuerzas políticas tradicionales; es decir, después de la caída de Samuel García, será empleada como una estrategia preferente para oponerse al morenismo y desarrollar argumentos convincentes contra la Cuarta Transformación.

La polarización es la herramienta preferida de las derechas, y luego del triunfo de Javier Milei en Argentina, es altamente probable que Xochitl Gálvez, Eduardo Verástegui y otros opositores más -por ejemplo, el círculo rojo- desarrollen estrategias desesperadas para violentar y polarizar al electorado de modo que hagan caer a los candidatos altamente posicionados. Nuevo León puede parecer un taco frente a una cena, pero cuenta.

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