La inepta cultura: Congruencia

Aurora y Luis viven juntos. La base de su relación son sus coincidencias ideológicas. Ambos tienen una trayectoria común participando en marchas y mítines en defensa de causas populares. Su vivienda es modesta con deficiencias de construcción, entre ellas una persistente fuga de gas que no han logrado encontrar y viven por ello con las ventanas abiertas aun en invierno.

El sábado Luis, contra lo acostumbrado, llega tarde a casa. Aurora está desesperada y asustada. Creía que había sido capturado por la policía. Al verlo descansa, enojada aún, pero liberada. Lo observa amorosa y descubre en su camisa unas manchas de color. No dice nada pero se imagina lo peor. Como es tarde se acuestan; Luis se queda dormido y ella, huele su ropa y percibe un aroma conocido. Comienza a sospechar algo que le rompe el corazón. Se duerme con lágrimas en los ojos. Su sueño es intranquilo.

Es temprano y Luis se despierta y prepara el desayuno. Como es domingo ha ido por naranjas para jugo y cocina salsa roja y frijoles refritos que le gustan a Aurora.

Ella se levanta y percibe el aroma y la mesa dispuesta. Sabe que es la fuerza de la culpa lo que ha impulsado este gesto.

-Hola, amor. ¿Cómo dormiste?, pregunta Luis. -Bien, ¿y tú?, responde Aurora en forma mecánica.

El ambiente se percibe tenso y no tarda en calentarse.

-Oye, vi tu camisa manchada de rojo,- le dispara ella sin advertencia. Luis, sofocado por el fogonazo, tose y su cerebro recorre miles de respuestas para explicar lo sucedido.

-¿Rojo dices?, pregunta, para ganar tiempo. -Sí, a mí no me engañas-, responde ella furiosa.

Luis suda y hace a un lado la taza de café que Aurora le ha servido.-No sé qué te imagines, pero no tengo idea de lo que hablas. Estás un poco paranoica desde hace meses,- le dice Luis.

-¿Cómo se te ocurre diagnosticarme si no tienes estudios?, eres un ignorante,- le espeta Aurora en cuyos ojos brillan llamas.

Luis por fin decide darle una explicación a Aurora.

-Aurora, ayer mientras estábamos reunidos, una muchacha nueva en el grupo se me acercó y se despidió de beso de mí como si fuera chilanga, tú sabes. Todos se saludan de beso. Eso pudo haber sido-, dice Luis.

-Con relación al olor de la ropa, tuvimos la reunión en un sótano y seguro había solventes u otras sustancias- continúa Luis adquiriendo seguridad conforme ha creado la historia.

Aurora parece aceptar la coartada. Le pide la ropa para lavarla y la tormenta se desvanece.

Luis sale pretextando que la reunión del día anterior ha quedado sin concluir. Se va tranquilo pensando que ha engañado a Aurora. Ella guarda sus cosas en una pequeña maleta y cierra las ventanas. El gas se acumula poco a poco. Luis viene de regreso y al abrir la puerta, un estallido se

escucha en su colonia. Aurora sabía que Luis se había afiliado a una brigada del partido oficialista y no podía perdonarlo.

Suena el despertador. Aurora se levanta rápidamente de la cama y en silencio guarda sus cosas en una pequeña maleta. Luis se despierta y aun sin levantarse le pregunta: -¿A dónde vas si es domingo? –No lo sé pero lejos de ti para siempre.

Antonio Canchola Castro

canchol@prodigy.net.mx