¿El Futuro de La Educación? (Conclusión)

Los niños de hoy son muy malos:

Contradicen a sus padres, comen muy rápido, y

son tiranos con sus maestros.

-Sócrates; 420 b.c.

El cambio en la educación actual, requiere un cambio ideológico en los maestros y maestraS. Es en el salón donde se puede cambiar y no en juntas de gobierno, o en juntas con los padres de familia. Mientras los educadores no tengan más poder y más libertad, no se podrá lograr mucho. La educación hoy es la responsabilidad del que enseña directamente. Es él o ella, quien tiene que decidir qué es lo mejor para sus “clientes”.

Pero lograr tener el control del salón es complicado. Las maestras tienen que responder a sus directores, a los padres de familia, y a los estudiantes, y por si fuera poco, seguir un currículo federal, estatal, y por supuesto local. El académico se convierte en el responsable de enseñar tratando de balancear todas las necesidades laborales, sociales, y personales. No es fácil.

La idea de que se enseña a todos y a todas por igual tiene que ser el primer cambio dentro del salón de clases. Ya no podemos enseñar lo mismo a todos, y al mismo tiempo. Se tiene que hacer uso de la tecnología para que los alumnos aprendan y el maestro deje de enseñar. En este sentido, lo práctico es el siguiente esquema: Se empieza con la presentación del producto final, luego se modela la lección y por ultimo se practica la lección. Todo esto por el maestro.

Hasta este punto no se ha aprendido nada. Se trata de presentar solamente. Pero aquí es donde empiezan los problemas porque estamos acostumbrados a practicar en conjunto, en grupo, sin importar las necesidades del alumno. Aquí es donde se debe de asignar diferentes ejercicios para diferentes alumnos. El uso del teléfono celular, de la computadora y del internet, le dan la oportunidad al maestro de encargar diferentes trabajos basados en las necesidades personales de cada uno.

Pero entonces, ¿cómo se califica? Este sería el segundo paso. Las calificaciones tendrían que desaparecer. Este es la idea más difícil de comprender ya que estamos acostumbrados a juzgar desde lo que vestimos, hasta lo que hablamos, hasta lo que vemos. Inclusive, los alumnos crean su identidad basados en las calificaciones que adquieren. Pero las calificaciones, como ya hemos visto en los artículos anteriores, sólo representan “lo bien que un alumno puede imitar lo que el maestro ‘cree’ que es lo mejor”. No deja lugar para usar la imaginación, para crear, para aprender. Las calificaciones son una forma de “conformar” a todos en un menú general.

No quiero decir que se desaparezcan por completo o que no son necesarias, después de todo cuando voy al doctor quiero saber que tan alta o tan baja esta mi azúcar para saber lo que tengo que hacer. Pero las calificaciones, o pruebas, deben ser usadas solamente para reconocer donde esta el alumno en ese momento, no para castigar.

La información que se adquiera con las pruebas o con exámenes, tienen que usarse para dirigir el aprendizaje. No todos los salones son iguales, como no todas las

personas son iguales. Los maestros tienden a enfocar sus esfuerzos en los más bajos estudiantes, o en los más altos porcentajes. Pero esto no hace más que limitar el potencial del salón. Vivimos en una época donde se tiene que valorar a todos los alumnos por la capacidad que pueden adquirir en el futuro, y no por lo que no pueden hacer en el presente.

Si las calificaciones pierden importancia y solo son la base de donde empezar el aprendizaje, y las practicas se encargan basadas en las habilidades personales de cada estudiante, y si se trabaja con el producto real en mente, nos encontraremos ante una revolución educativa sin precedente.

En la vida fuera del salón eso es lo que exactamente hacemos. Nos ponemos metas, luego usamos los recursos a nuestras manos aplicando nuestras habilidades personales. Nadie hace las cosas exactamente igual porque somos diferentes todos.

Vivimos en una educación postindustrial, y debemos dejar de tratar de enseñar como aprendimos porque estamos acabando con la creatividad personal.

Nadie sabe las necesidades del futuro, pero sabemos que no ha sido más que nuestra creatividad la que nos ha hecho sobrevivir como especie.

Suerte.