Día Mundial de las Historias Cotidianas

Había yo iniciado a escribir las cotidianas. Tundíale bien y bonito al teclado, se escuchaban sus llantos, aunque a veces reía, porque es medio cosquilludo el carajo. El ritmo de ilación de ideas era magnífico. Me dio la impresión de que por fin, un domingo podría dedicarme temprano a la placentera lectura de la novela en turno en lugar de aumentar las ojeras por tantas horas frente a la computadora. De repente, sin querer, me salta en la pantalla un flash informativo en el que me conminan a conmemorar el día internacional de la conciencia contra el ruido.

Tres balazos se escucharon casi de manera automática al terminar de leer el cintillo: los vecinos veían por la tele cómo el Deportivo Pantitlán clavaba el octavo gol contra el campeón defensor de la liga latinoamericana de futbol en Xbox para hombres y mujeres con discapacidad neurológica sobre silla de ruedas, evento transmitido para todo el mundo por DummyTV Nwk ©.

Las consecuencias de su emoción (la de mis vecinos) fueron de inmediato reprimidas por una rápida acción de la policía municipal, que irrumpió en el lugar tres horas después de que se escuchó el último plomazo y a instancias de preocupadas vecinas que suponían que la invasión de los talibanes afganos a la próspera e industriosa zona occidental de Texas había dado comienzo desde la colonia Hidalgo en Juaritos. Nos pusimos todos de acuerdo para insistir en el 066 para que se diera rápida atención a tan gravosa situación.

Cabe destacar que todo el tiempo transcurrido entre las detonaciones y la retirada de las fuerzas del orden, no dejó de escucharse en 68 decibeles a Julión Álvarez (que sonaba a tres casas a la izquierda de quien esto escribe), contra los 77 decibeles de Gerardo Ortiz, defendido por las muchachas que viven cruzando la calle. Temor, enojo, desazón y sorpresa no impidieron que se reforzara mi conciencia contra el ruido.

Después, traté de felicitar por el feis a todos los conscientes contra el ruido y a todos los ruidos porque hay quienes se acuerdan de ellos, pero el servicio totalplay dejó de funcionar y para cuando se restableció la conectividad, estaría yo como por el quinto sueño. Al día siguiente ya no se valía, así que espero hacerme presente en las redes sociales el próximo año para que nadie deje de percibir adecuadamente mi conciencia contra la gran cantidad de decibeles y felicitar a todos los que han adquirido conciencia.

Ahora me toca dar un servicio a la comunidad y presento un listado de todas esas conmemoraciones, celebraciones y recordaciones cívicas que no podemos dejar de lado. Nos ayudará a que cada día, a temprana hora, felicitemos a todos nuestros amigos del feis y a nuestros seguidores del tuiter por ser el día que es. Y para no verme tan dadivoso y que a usted le cueste un poco de trabajito, le pongo la lista de los días ya instituidos por la comunidad mundial y usted averigua la fecha. La lista va en estricto orden alfabético para evitar acusaciones de preferencias y preferencios.

Comenzamos con el día de los abuelos, del agua, de la alimentación, del amor y la amistad; del bailarín, de la bandera, de la bermuda, del beso, de la bestia, de la biblia, de la biblioteca, de la

bicicleta, del biólogo, del bombero; del cáncer de seno, del cartero, de la casa chica, de la cero discriminación, del celular con saldo vencido, de la cerveza, de la ciencia, del cine, del clima, del compadre, del compositor, de la coneja, de la cosecha, del cuchillito de palo, de la cuñada y del cuñado; del dentista, de la diabetes, de la discapacidad, del diseñador gráfico, de la diversidad cultural, de la diversidad sexual, de la dona; del efluvio salpicador, de la educación, de la enfermera, del estudiante.

También está el día de la familia, del ferrocarrilero, del filósofo, del fisioterapeuta, del fotógrafo; de la galleta (no sé si del galletero también), de la gastronomía, del gato; del hambre, de la hamburguesa, de los hermanos, de la hipertensión arterial, de la hispanidad, del hombre, de la honestidad política (celebrada cada 31 de febrero); del ingeniero; de la joroba, del juez; de la libertad de expresión, del libro; de la madre, del maestro, del marino, de la mascota, del médico, del medio ambiente, del minero, de la mosca en la sopa, de la mujer; del niño, del niño no nacido, del niño con cáncer, del que no sabe que no sabe y del nutriólogo.

Ah, pero también está el de la obesidad, del ocultismo televisivo, del oftalmólogo, de la oratoria, del orgullo gay, del orinal de metal, del otaku (npi qué sea eso y la neta que me vale), de la ovulación; del padre, de la paz, del perro, de la perreada, del picnic, del poeta incomprendido, del profe sin evaluarse; de la querida y del Sancho, de la quesadilla, del queso, del químico, de la quiromancia para hombres y mujeres en situación de manquedad; del rábano, del rabino, y del rabo, del racismo, del radiólogo, del reportero, del riñón izquierdo; del sacerdote, del sacristán, de la secretaria, del soldado, del taco (alimento popular mexicano), del taco (instrumento para jugar billar), del tamal, del telegrafista, de la tenacidad del virus, de la Tierra, del trabajador, de la trabajadora doméstica, de la trusa con sello biológico de pertenencia, de la tuberculosis.

Y finalizamos con el día de la uña enterrada, del veterano de la batalla de Lepanto, del veterinario, de la vida consagrada, del VIH SIDA, de la yegua, del yoga, del yoyo, de la zanahoria, del zombie y del zurdo.

Para terminar, he de proponer que cada 29 de abril sea ratificado como el Día Universal de las Historias Cotidianas. ¿Por qué el 29 de abril? Simple, como en el resto de los días conmemorativos, a alguien se le pegó la gana elegir, a mí también se me pega.

mawyaka@hotmail.com

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