Tiempo y eternidad

Para Kant el tiempo es condición necesaria para todo lo que conocemos, un a priori, sin el que nada sería posible.

Juan Carrión

Las cronologías histórica, geológica y antropológica, nos permiten datar los momentos en la antigüedad en los que ocurren determinados hechos de menor o mayor duración.

Esto nos lleva a preguntar, ¿Qué es tiempo? El tiempo es una magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos, es una herramienta que se utiliza para representar gráficamente datos cronológicos o periodos de tiempo en forma sencilla, y clara; en una línea de tiempo se pueden representar gráficamente los momentos históricos en puntos y los procesos en segmentos.

Podemos medir el tiempo en segundos, minutos, horas, día, años, edades, temporadas, siglos, décadas, etc…

En el principio de la creación, Dios creó el sol y la luna, la luz y la obscuridad y los llamo día y noche, como lo menciona en el libro de Génesis capitulo 1 verso 5 “Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana: un día”, creando así el lapso cronológico de tiempo que se conoce como, día y noche que son 24 horas.

Una de las primeras creaciones de Dios no solo fue la luz y la obscuridad (la Biblia lo llama tinieblas) sino que eventualmente creó el tiempo de duración entre la luz y las tinieblas, estableciendo ese patrón se dividieron las aguas, se creó la vida vegetal, animal y finalmente la humana.
Este tiempo que usó Dios al hablar la creación, en las frecuencias de su voz se creó el ciclo de vida, como leemos en Génesis 1:14 “Entonces dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años”. Al final de cada día de creación refuerza los lapsos de tiempo cuando dice: “Y fue la tarde y fue la mañana”.

Creó la vida en ciclos que son segmentos de tiempo, cuando cuenta los días como ciclos de tiempo de luz y tinieblas, hasta llegar al ultimo día de la creación, que lo dedica a descansar: “Y en el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho” (Génesis 2:2). De aquí en adelante la Palabra de Dios nos menciona los ciclos de tiempo en una forma más avanzada cuando los días forman semanas y las semanas meses y los meses años.

En el libro de Salmos capitulo 90 verso 4 nos dice que para Dios un día son como mil años para nosotros. “Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche;” entendemos que el tiempo de Dios no es nuestro tiempo y podemos entender que la creación se llevó más tiempo de lo que conocemos hoy como un ciclo de día, igual a 24 horas; la Biblia nos muestra un tiempo diferente a lo que conocemos como tiempo en nuestra vida cotidiana, así leemos en el segundo libro de

Pedro 3:8 “Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.”

Cuando Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza (Genesis1:26) lo creó sin un limite de tiempo de vida como se conoce en la actualidad, la Biblia nos relata que después del pecado de Adán y Eva, Dios, comenzó a limitar el tiempo de vida humana. El libro de Génesis capitulo 5 verso 5 informa que el total de los días que Adán vivió fue de novecientos treinta años y Matusalén fue el que más años vivió con un total de 969, y la vida en años ha ido disminuyendo hasta nuestro días, al grado que es increíble cuando oímos que alguien ha vivido mas de 100 años; se puede decir que esto es gracias a los avances médicos de nuestra época.

El tiempo en la Biblia llamado también por muchos académicos como tiempos antiguos, adquiere una luz diferente ante los actos históricos, espirituales y sociales, mostrados por los descubrimientos arqueológicos y sus conclusiones históricas.

Decía San Agustín que si el presente no se convirtiera en pasado, no sería tiempo, sería la eternidad. Y se preguntaba: si el presente, para ser tiempo, ha de convertirse en pasado, ¿cómo podemos decir que es, si sólo puede ser cesando de ser? De alguna forma San Agustín presuponía que tiempo y eternidad son incompatibles, y me pregunto: ¿realmente son incompatibles? Podemos decir que si el tiempo es la medición de un cambio, basta con que el cambio no termine nunca para ser eterno, y si el cambio es eterno, entonces también lo es el tiempo que lo mide.