Desde la punta de un iceberg

Ya se que esta es una sección cultural y que se verá raro que me inmiscuya en el ámbito político. Sí es cierto parece si no una transgresión por lo menos una invasión, involuntaria si se quiere pero que obliga a ofrecer disculpas. Lo lamento.

La semana pasada escuché una entrevista en KTEP a un académico. Como ya estaba iniciada no tuve información previa pero en el momento en que encendí la radio en el auto, él estaba explicando las razones que a su juicio explican lo inexplicable: el apoyo que tiene Trump entre los votantes norteamericanos. ¿Cómo se explica el eslogan: “Hacer grandes a los EEUU de nuevo” (again en inglés). ¡Qué mensaje implícito entraña o esconde ese ofrecimiento? ¿Cuál es la melodía de ese flautista que atrae tantas voluntades? y fue en ese punto donde sin pensarlo encontré un asidero cultural para entrar al tema.

El entrevistado no usó ninguna categoría social sino que se remitió a la historia norteamericana reciente. Comentó que es durante la década de los años cincuenta que la historia norteamericana tiene como eje de desarrollo una población mayoritariamente blanca, evangélica y de clase media. El nivel de vida es alto, promisorio y el sueño americano es una realidad cotidiana. El entrevistado señala que hay una serie de iconos en ese momento y menciona a Norman Rockwell, pintor híperrealista. Decía en entrevistador que la composición social de los Estados Unidos actualmente difiere de la del los 50’s de manera radical; la población blanca ya no es la mayoría absoluta sino que representa alrededor del 45% mientras que hay otros segmentos crecientes que en conjunto son mayoría: negros, hispanos, orientales y otros. Entonces, como por arte de encantamiento, comprendí que muchos de los fenómenos conceptuales que subyacen tantos en las artes como en otras manifestaciones culturales están determinados por el entorno social y la lectura que hacemos de él. Acababa de descubrir un manantial de agua tibia.

En el mundo actual las contradicciones son algo general: negros contra blancos, islámicos radicales contra el establishment, independentistas contra potencias, oprimidos contra opresores en síntesis, en luchas que revisten diversas formas,

tonos, discursos, ritmos, escenas, cánones que no pueden soslayarse. Trump ofrece recobrar lo perdido, el again metafórico. Trump ofrece recuperar una realidad americana extinta. Lo interesante es que el votante puede estar subyugado por esa expectativa y ofrecer su voto por una oferta imposible de cumplir. Es posible que para captar ese segmento aparezca, si no lo ha hecho ya, una “cultura” de la recuperación y haya una exhumación de valores, imágenes, textos y notas de aquellos tiempos, todo aderezado con nostalgia a la vinagreta.

Cuando hablamos de cultura es como si lo hicieramos de una corriente de un líquido vital, susceptible de falsearse, contaminarse, inventarse; la cultura que es valiosa debe ser original y responder al momento actual. Todo lo trasnochado no soporta la luz de la mañana.

Es importante tener conciencia del mundo en que vivimos y el sentido que tienen los acontecimientos: no estamos ni en los 50’s ni en los 90’s. Las contradicciones de clases, de ideologías, de formas de pensamiento y de creación corresponden a este tiempo y no al pasado. Estemos atentos a todos los discursos y descubramos la historia que hay detrás.

canchol@prodigy.net.mx