Balazo en el pie

Durante el período vacacional el gobierno llamó las diversas dependencias para decir que no había dinero. Esto se sabía hace mucho tiempo, aunque no se había llegado a ese extremo.

La adquisición de nueva deuda, eufemísticamente manejado como bursatilización, le permitiría al gobierno terminar de alguna manera en octubre. Esto planteaba una paradoja.

La nueva deuda daba un respiro momentáneo, pero una carga futura, como casi toda la deuda mal utilizada.

Cancelar la llegada del tanque de oxígeno, parece agravar la salud del enfermo y esto le brincará al nuevo gobierno.

El nuevo gobernador tendrá pocas opciones: solicitar nueva deuda para llegar al 2017, con lo que se echará encima a los que compraron el discurso anti deuda; acudir al gobierno federal para que lo rescaten, lo que sin duda traerá una factura asociada. La duda es cuál será esta: ¿Libertad de Duarte?, ¿Imposición de condiciones del gobierno federal?, ¿servicios políticos frente al 2018?

Es posible que Corral se haya metido en una trampa de la que le costará trabajo salir.

Mientras que el discurso contra la corrupción y el endeudamiento fue útil durante la campaña, en el proceso de gobierno podría revertirse y convertirse en una carga política.

Si no es capaz de encarcelar a Duarte como resultado de la negociación, en unos meses tendrá que empezar a dar explicaciones por no cumplir sus promesas y eso siempre es complicado cuándo se acercan las coyunturas electorales.