Imperios

A propósito de la decadencia y caída de los imperios (tema que no tiene nada que ver con la situación actual de Estados Unidos, conste) leo sobre la máxima autoridad mundial, Edward Emily Gibbon (1737-1794) y su obra magna The History of the Decline and Fall of the Roman Empire (Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano), publicada entre 1776 y 1788. Gibbon fue un británico considerado como el primer historiador moderno, y uno de los historiadores más influyentes de todos los tiempos. Wikipedia: “Su obra es un trabajo fundamental cuya influencia perdura hasta hoy en día, no sólo para comprender la evolución historiográfica sobre este tema, sino también como sólido hito metodológico en el estudio histórico”.

GIBBON

Esta figura trágica que nos dejó un invaluable legado nació en Putney, por entonces una ciudad junto al Támesis, cerca de Londres. Su abuelo había hecho y perdido la fortuna familiar en la burbuja de los Mares del Sur (una de las más famosas manías especulativas de la historia). Gibbon era hijo único, y en sus memorias se describe a sí mismo como un ‘‘muchacho enfermizo’’. Su madre murió cuando él contaba con 10 años, y su crianza y cuidado corrió a cargo de su tía. A los 14 su padre lo envió al Magdalen College de la Universidad de Oxford. Gibbon fue infeliz ahí (como lo era en todos lados, realmente: “Puedo recordar solo 14 días verdaderamente felices en mi vida” y “Nunca estoy contento sino cuando escribo en soledad”). Lo más memorable de este periodo fue su conversión al catolicismo, razón por la que fue expulsado de Oxford. Entonces su padre lo envió a Lausana, Suiza, bajo M. Pavilliard, pastor calvinista y tutor privado, donde permaneció cinco años. Pronto apostató de nuevo y regresó al protestantismo. Su estancia en Lausana enriqueció la inmensa aptitud de Gibbon para el estudio y la erudición. Además, conoció al único amor de su vida, la hija del pastor, una joven llamada Suzanne Curchod, que más tarde sería la esposa de Jacques Necker, el ministro de finanzas francés y madre de Madame de Staël, considerada en su momento como la mujer más inteligente de Europa. Una vez más intervino su padre en la vida de Gibbon, que le negó el permiso para proponer matrimonio a la joven y exigió su regreso a Inglaterra. Gibbon escribiría: “Suspiré como un enamorado, obedecí como un hijo”. En fin, dicen que las coincidencias no son casualidades. Aquí una doble razón para celebrar su desventura: de haberse casado con Suzanne, quizá ni el libro ni Madame de Staël habrían existido. Fue en la Roma de 1764 cuando Gibbon concibió la idea de escribir sobre la historia del Imperio Romano. En 1772 su padre murió dejándole lo suficiente para vivir desahogadamente. La obra se publicó entre 1776 y 1788; tuvo mucho éxito entre los intelectuales de su tiempo y provocó cierta polémica con las autoridades eclesiásticas.

ENTREPIERNA HIDRÁULICA

Gibbon sufrió de una afección que ahora se piensa podría haber sido hidrocele testis, que produce la exudación de fluido de los testículos en proporciones extraordinarias. Gibbon ideó muchas maneras de

retirar el fluido, pero su condición se convirtió en algo cada vez más doloroso y vergonzoso. Su médico, que hacía mediciones, sacó una vez más de un litro de líquido de la protuberancia. Esta inflamación crónica le causó gran incomodidad en una época en que la moda tendía a los calzones ajustados. Y como la higiene personal durante el Siglo XVIII era como mucho opcional, la humillación social que soportó como consecuencia de su necesidad de higiene, fue constante. ¿No te parece una gran ironía? Una obra capital que fue escrita literalmente “por sus huevos”.

NOCHE TIBIA Y CALLADA

¿Por qué tanto escándalo que en ciertos hoteles de lujo te cueste $30,000 pesos la noche en un cuarto sencillo? A mi tía le acaba de costar más de eso pasar una sola noche... en Gayosso.