Metiendo la pata

Cuándo un presidente mete la pata genera consecuencias de largo alcance porque impactan a todo el país.

Usualmente, los gobernantes utilizan a personajes menores en sus gobiernos para lanzar iniciativas que de salir mal se pueden corregir. Es muy importante que no se comprometa la última palabra. Por eso, es tan importante que los asesores estudien con detenimiento las grandes decisiones y le ahorren las vengüenzas a su jefe.

En el caso de la visita de Trump, parece ser que quién asesoró tenía en mente alguna ganancia distinta a la nacional. Hay quién sugiere que el que recomendó la visita traicionó a su jefe, porque lo metió en camisa de once varas. Ya se fue. Aunque eso no reparó el daño.

Por muy fuerte y serio que sea el o los asesores, el gobernante debe siempre confiar en su intuición, en su sabiduría política, justamente para evitar que le metan un gol, o de suceder así, poder minimizar el daño.

El problema con Peña Nieto es que no tiene sabiduría, no tiene agudeza política y cree que la política internacional es una extensión de la doméstica. Y para redondear el cuadro, sus asesores parecen ser peores que él.

Con la visita de Trump nos metieron en un berenjenal. A ellos poco les importa porque van de salida, el que cree que puede ganar las elecciones se fue. Pero nosotros aquí nos quedamos para sufrir las consecuencias de tener un gobierno tan malo.