Repunta violencia

Que diferencia es estar en el poder que tirar pedradas cómodamente desde las filas de la oposición.

La realidad se le apareció a Javier Corral y lo cogió desprevenido.

Desde hace unos meses la violencia repunta en el Estado de Chihuahua (y en otras partes del país). O falló la política de ocultar los efectos del crimen, o falló la política de contención de la violencia. O fallaron ambas cosas.

La realidad es que los crímenes están desbordados de nuevo causando estragos. Y Javier Corral sale inocentemente a decir que es un problema de percepción y por supuesto culpa a los medios.

Ni son los medios los que andan matando gente y si están reportando el nivel al que llega la criminalidad.

Corral en lugar de enfocarse en articular medidas de protección social y reducción de la criminalidad, anda peleándose con las autoridades policíacas nombradas por los priistas. Desconfía del secretario de seguridad de Juárez porque trabajaba con Duarte y ahora desconfía del procurador general de la república. Mientras que la gente horrorizada en Chihuahua desconfía de su jefe de la policía estatal que según reportes periodísticos fue ligado al narco.

Lo que no es parejo es chipotudo. Corral debe entender que no puede jugar al doble estándar. No puede censurar a alguien por haber estado empleado por sus “enemigos” mientras contrata gente con prestigio dudoso.

Qué difícil es gobernar cuándo lo único que se aprendió es a negociar en lo obscurito.