La destrucción de una institución

Está perfectamente documentado el profundo desprecio que tanto Vicente Fox como Felipe Calderón han tenido respecto a la UNAM. Al pensamiento intolerante siempre le ha repugnado el libre pensar. Esta es una breve historia de la manera como una institución pequeña, pero de gran prestigio regional, es desmantelada para, en su lugar, colocar una escuela de cuadros del partido en el poder. Una escuela de cuadros, por supuesto, sufragada con el erario público.

El CIDHEM

El Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos, fundado en 1994 por el Dr. Ricardo Guerra Tejada, uno de los más importantes filósofos que han nacido en este país (discípulo de Jean Hyppolite, Martin Heidegger y José Gaos, Director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Alemania, Vicepresidente de la Sociedad Internacional Hegel y Premio Universidad Nacional entre muchos otros reconocimientos) y fallecido hace ya casi dos años, es, desde su fundación, uno de los más importantes Centros de Investigación en Humanidades de nuestro país.

Han sido catedráticos del mismo personajes de la talla de Pablo González Casanova, Carlos Montemayor, Alfredo López Austin, Octavio Rodríguez Araujo, Ambrosio Velasco, José de Santiago, Elsa Cross, Arturo Souto, Ricardo Pérez Montfort, Antonio García de León, Adriana Yáñez, Enrique Moreno y de los Arcos, Luis Tamayo, Pablo Escalante, Alberto Constante, Laura Baca Olamendi, Leticia Moreno, entre muchos otros profesores de entre los mejores de nuestra máxima casa de estudios nacional, es decir, de la UNAM, una institución que ha sido recientemente reconocida como la Universidad más importante de toda Iberoamérica.

Nuestra UNAM ha sido reconocida más importante que todas las universidades argentinas, uruguayas, colombianas y españolas. Y son los profesores más brillantes de la UNAM los que, como un tributo a la amistad con el Dr. Guerra, han vertido su sapiencia en el CIDHEM, generando una institución de verdadera excelencia (a pesar de no serlo en el papel pues nunca se ha contado con presupuesto suficiente para poder contratar profesores de tiempo completo y, por ende, poder probar la existencia de “cuerpos académicos”, requisito fundamental para que fuese reconocida como posgrado de excelencia del CONACyT).

Y a la pléyade de los académicos de la UNAM en el CIDHEM, en el curso del tiempo, se le fueron sumando otros profesores, egresados del CIDHEM o no, académicos importantes de nuestro estado (Eliana Albala, Alejandro Chao, Jorge Morales Barud, Lydia Elizalde, Philippe Dautrey, Regis

Guenole, Rodolfo Becerril Straffon, Juan de Dios González Ibarra, Braulio Hornedo, Renato Galicia), los cuales no llegaron a ser muchos pues el Consejo académico del CIDHEM (que a la muerte del Dr. Guerra estaba conformado por el gran historiador Ricardo Pérez Montfort, la poeta y miembro del Pen club Elsa Cross, el antropólogo Antonio García de León, el propio Dr. Guerra y Luis Tamayo) era de una peculiar severidad. No podía ser catedrático del CIDHEM quien no reuniese los requisitos no sólo de posesión del Grado sino de ser un verdadero líder de investigación.

La calidad del CIDHEM descansaba en el alto nivel de su planta acdémica. Es por tal razón que el porcentaje de tesis publicadas que posee el CIDHEM es incluso mayor (en porcentaje, lo reitero) al de la misma UNAM.

Le excelencia académica del CIDHEM descansa en su estrecho vínculo con la UNAM y este vínculo ahora está en riesgo de perderse.

La muerte del Dr. Ricardo Guerra (en el 2007) aparece la incertidumbre, ¿permitirá el gobierno que la institución continúe existiendo? ¿realizará una imposición?

Los profesores y alumnos se organizan y generan una carta donde el 95% de ellos solicitan a la Junta de Gobierno del CIDHEM sea designado quien, en vida del Dr. Guerra, había sido su director académico, el Dr. Luis Tamayo, filósofo reputado, con un curriculum impecable pero sin actividad política, en suma, un académico. La Junta de gobierno, fuertemente presionada por el Secretario de educación estatal (todos sabían que no aprobar su propuesta de Director implicaba la condena del CIDHEM a la muerte por inanición presupuestal) aceptó que un personaje con muy escasa calidad académica pero con sólidos vínculos con el partido en el poder y egresado de la UPEP (Universidad Popular del estado de Puebla), una institución claramente ligada al PAN. En dicha reunión de la Junta de gobierno se estableció con claridad que se aceptaba la designación de tan limitado personaje a condición de que el Dr. Tamayo no fuese removido de su puesto pues ello implicaría la destrucción de la institución. En tal reunión se indicó, asimismo, que el nuevo director estaría sujeto al escrutinio de la Junta de Gobierno y que estaba a prueba.

El periodo de transición

El Dr. Juan de Dios Andrade, entonces, tomo la Dirección General, prometió no modificar la planta administrativa ni académica y luchar para el mejoramiento del CIDHEM. Su primer acto importante fue designar a Natalí Sánchez Ríos como su Coordinadora General Adjunta, esto para cubrir sus múltiples ausencias (como vivía en Puebla no asistía al centro sino dos o tres días a la semana). La licenciada Sánchez Ríos quién durante el periodo del Dr. Guerra no era sino algo más que una secretaria privada

rápidamente se convirtió en un personaje adulador de su nuevo jefe, y cada vez más poderoso y autoritario con los demás.

Pero la planta académica se mantenía, así como la Dirección académica, aunque cada vez más acotada (se le excluyó de las reuniones de dirección, se le excluyo de las publicaciones, etc.). El Dr. Tamayo, además, protestó cuando el Dr. Andrade nombró, sin tomar en cuenta al Consejo académico, a un amigo suyo (de la UPAEP, por supuesto) para impartir cátedra en el CIDHEM, el Dr. Fidencio Aguilar Víquez. La respuesta del Dr. Andrade fue indicarle, por escrito, al Dr. Tamayo que ya no tenía derecho de convocar al Consejo académico. Pero como no contrató a más profesores la cuestión se mantenía tranquila.

La destrucción del CIDHEM

A fines del 2008 ocurrió una segunda Junta de Gobierno donde, a propósito, se modificó la fecha para que no pudiesen asistir el Dr. Eduardo Matos (representante por la SEP federal), el Dr. Ambrosio Velasco (representante de la UNAM) y el Mtro. Álvaro Hegewisch (del CONACULTA), es decir, los que habían cuestionado y puesto todas las condiciones al nuevo Director General.

En esa Junta, por supuesto no sólo fue ratificado el nuevo Director General sino se le dio más presupuesto al CIDHEM, se le designaron plazas de tiempo completo para profesores, etc.

Pero entregar las plazas en ese momento implicaba fortalecer al CIDHEM librepensador… y eso no les interesaba. Había, entonces, dos piedras en el zapato: la presencia de la UNAM en la Junta de Gobierno y el Dr. Tamayo.

Había que sacárselos de encima. Para poder excluir a la UNAM fue necesario enviar una iniciativa al Congreso del Estado donde se establece un nuevo Decreto de Creación y donde, por supuesto, ya no hay lugar para los revoltosos, cuyos lugares, en la Junta de gobierno son sustituidos por la Oficialía mayor y la Contraloría estatales.

El lunes 23 de febrero del 2009, finalmente, y de manera mucho más sencilla, se remueve al Dr. Tamayo de la Dirección académica y se nombra para tal puesto a María Margarita Arguelles Gómez, profesora recientemente excluida de la misma UPAEP por razones presupuestales (o, al menos, es lo que indica la prensa).

Al mismo tiempo son designados profesores nuevos en el CIDHEM (todo ello, por supuesto, sin consultar al Consejo académico), entre los que se encuentran ilustres miembros del PAN estatal como Oscar Sergio Hernández Benítez, quien dictará dos seminarios.

Muy pronto serán designados profesores de Tiempo completo, seguramente de entre los preferidos por el partido en el poder.

El Dr. Ambrosio Velasco, ex miembro de la Junta de Gobierno, por supuesto, ha indicado que renunciará al CIDHEM, Y con él muchos otros

profesores también. Los alumnos se quedarán sin sus profesores y sin sus asesores de tesis.

La sociedad morelense ha sufrido un despojo. Con presupuesto público se pagará una escuela de cuadros del PAN, pues el CIDHEM está en vías de convertirse en ello.

El PAN estatal ha destruido una institución de verdadera excelencia académica.

Cuernavaca, Morelos, 2 de marzo del 2009

Tras la muerte del Dr. Ricardo Guerra el 30 de mayo de 2007, quedó vacante la Dirección General del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos, institución que él fundó. El CIDHEM posterior a la muerte del Dr. Guerra, se fue pintando progresivamente de azul, bajo la égida de un gobierno estatal y federal azulados. Lo más grave de esta remodelación política institucional, es que el Centro dejó de tener como Director General, a uno de los más destacados filósofos del siglo XX mexicano. El Dr. Guerra fue un destacado intelectual, con un gran poder de convocatoria académica. En cambio, en burdo contraste, el CIDHEM empezó a ser “dirigido” por el “Dr.” Juan de Dios Andrade Martínez. Un “doctor y maestro” en Ciencias Humanas (orientado a la Honestidad y la Eficacia) R.V.O.E. 2005667. El “Dr.” Andrade Martínez, según apunta su currículo se graduó en el Ateneo Filosófico A. C. Señalo como un simple indicio del “alto nivel académico” de dicha institución, que no tienen empacho en presumir, entre su claustro de prestigiados profesores al “Dr.” Jorge Serrano Limón. (sic). Cabe destacar que no existen registros de los títulos de maestría y doctorado del Lic. Juan de Dios Andrade Martínez, ante la Dirección General de Profesiones de la SEP. (Consultado en línea el 15 de enero de 2015).

Pero el Lic. Juan de Dios Andrade Martínez, sí obtuvo la licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla UPAEP en 1991, con cédula profesional 1605818. El Lic. Andrade Martínez, también contaba con otras “sólidas” credenciales para ocupar la silla del Dr. Guerra. La más importante era su cercanía, en la UPAEP, con el “politólogo” Manuel Diaz Cid (fundador del Yunque y el Frente Universitario Anticomunista en 1955 y de la UPAEP en 1973). Manuel Diaz Cid impulsó a Juan de Dios Andrade Martínez para llegar a ser nombrado director del departamento de Ciencia Política, en la UPAEP. Desde esta posición, tuvo la oportunidad de ayudar a graduar en la maestría virtual de Ciencia Política al Ing. Óscar Sergio Hernández Benitez en el 2003, cédula profesional (CP) 3952708 y la LAE. Martha Mayela Alemán Olvera en el 2005, (CP) 4391488. Un lustro después, en 2010, también obtuvo dicha maestría el ingeniero y “politólogo” José Luis Rodríguez Martínez (CP) 6342319. Tres figuras clave en el sexenio del ex gobernador Marco Antonio Adame. Recordemos que Hernández Benitez fue líder de la fracción panista en el Congreso durante la LXI Legislatura. La ahora doctora por el CIDHEM Mayela Alemán, es la esposa del ex gobernador Adame Castillo. Finalmente, Rodríguez Martínez se desempeñó como Secretario de Educación y Presidente de la Junta de Gobierno del CIDHEM en el sexenio 2006-2012. En 2012 fue sustituido por el doctor en Ciencia Política, Alejandro Pacheco, también egresado del CIDHEM.

A pesar de la resistencia inicial de los representantes de la UNAM y CONACULTA en la Junta de Gobierno del CIDHEM, la imposición del Lic. “Dr.” Andrade se concretó con una turbia maniobra del gobierno del estado al lograr su ratificación por seis años. Sin embargo, el nuevo director, no se mostró muy entusiasmado desde el principio con su puesto. Mantuvo su residencia familiar en Puebla, por lo que dividió su tiempo de trabajo entre la Angelópolis y el CIDHEM. Quien realmente mandaba en el Centro, era la Dra. Margarita Argüelles Gómez, (doctoranda entonces en “Gobierno, gestión y democracia” por El Colegio de Tlaxcala). La ahora Dra. Argüelles, titulada en 2010, fue nombrada Coordinadora Académica del Centro. Desde esa posición, empezó a colocar de inmediato a profesores de la UPAEP por su filiación ideológica, más que por su solidez y pertinencia académica. Al mismo tiempo que hostigaba a profesores incómodos, propiciando con esto su salida de la institución. Pérdidas terribles de profesores para el CIDHEM en diferentes momentos fueron las del doctor Octavio Rodríguez Araujo y el Dr. Isidro H. Cisneros, dos de los más prestigiados politólogos de nuestro país. La Dra. Argüelles supo ganarse a pulso la animadversión de una parte de los profesores, los trabajadores y sobre todo, los estudiantes de la comunidad, debido a su trato despótico y autoritario. El “Dr.” Andrade se cansó de tanto viaje y finalmente renunció a la dirección del Centro. Pero antes de su renuncia, designó con su dedo índice al Dr. Jesús Manuel Araiza Martínez como Profesor de Tiempo Completo y su delfín en gestación. La Dra. Argüelles, cansó a los miembros de la comunidad académica y tuvo que ser renunciada. Quién lo diría, algunos dicen, que su fantasma se aparece por el CIDHEM todavía.

Un logro fundamental (para ellos), en la administración Adame - Andrade - Argüelles - Araiza, fue haber obtenido la abrogación del Decreto original de creación

del CIDHEM, publicado como Decreto 895, en el Periódico Oficial Tierra y Libertad, del 26 de enero de 1994 (hace ya 21 años). La extinción del Centro original, se dio concomitante, con la creación del nuevo CIDHEM pintado de azul. La composición de la nueva Junta de Gobierno, quedó hecha a modo de garantizar el control del Ejecutivo sobre el Organismo Público descentralizado, sectorizado, esto es, supeditado a la Secretaria de Educación del estado de Morelos. La fecha de extinción del CIDHEM original, fue el 4 de marzo de 2009, al publicarse en el Periódico Oficial el Decreto 1159, donde se abrogó el Decreto 895. La nueva institución contaba entonces, en la Junta de Gobierno, con una mayoría suficiente de funcionarios subordinados al gobernador. Con este acto se garantizaba, que los bochornosos hechos suscitados durante la elección del Lic. “Dr.” Andrade Martínez como Director General no se volvieran a repetir. Para mayor seguridad, se dejó fuera de la Junta de Gobierno, con toda intención, a los representantes de la UNAM y CONACULTA, el Dr. Ambrosio Velasco Gómez y el Dr. Eduardo Matos Moctezuma, cuyas voces fueron críticas e incómodas en el pasado reciente para la administración panista. No fue una errata, como quisieron hacer creer después los legisladores, sino un acto deliberado, pero parcialmente fallido, pues se volvió a incorporar a la UNAM, pero ya no a CONACULTA, en la nueva Junta de Gobierno, que garantizaba una mayoría controlada por el Ejecutivo.

Un extraño enroque político se dio entonces en la figura del Dr. Jorge Morales Barud, quien pasó de ser Secretario de Gobierno, en la administración del ex gobernador Adame Castillo, para ser designado como el tercer Director General del CIDHEM. Su sucesor como secretario de Gobierno fue el Dr. Óscar Sergio Hernández Benitez (CP 6515694). El Dr. Jorge Morales Barud (CP 9050826), es un político en activo, actualmente Presidente municipal de Cuernavaca. Pero también es un académico con

trayectoria. Realizó estudios de Economía en el ITESM y de especialización en la Universidad de Texas en Austin. Obtuvo el doctorado en Ciencias Políticas en el CIDHEM. Durante su gestión el Dr. Morales Barud, tuvo algunos importantes logros de carácter presupuestal y laboral académico para el Centro, a pesar del poco tiempo que permaneció en el cargo, de julio de 2010 a septiembre de 2011.

A partir del último trimestre de 2011, el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos, entró en una nueva etapa, con el nombramiento por parte de la Junta de Gobierno, del Dr. Jesús Manuel Araiza Martínez como Director General. Su administración se inició con una deslucida ceremonia en lujoso restaurante, a unos pasos de la residencia oficial del ex gobernador Adame Castillo. El flamante director inició su discurso agradeciendo a la Mtra. Mayela Alemán, quien estaba presente, por ser ella la artífice en el logro de su nombramiento. Ni una sola alusión a la Junta de Gobierno. El estupor recorrió el rostro de algunos de los asistentes. El desliz con el que inició su discurso un politólogo fue la comidilla obligada tras concluir la primera intervención del cuarto Director General del CIDHEM. El café aguado y las galletas rancias terminaron de ensombrecer el acto inaugural, en aquella tarde otoñal.

El Dr. Jesús Manuel Araiza Martínez, es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública, por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, con la cédula profesional 2554115 expedida en 1997. Su currículo afirma que realizó un doctorado en Filosofía por la Universidad de Tübingen, Alemania y sus estudios de Maestría en Letras Clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Sin embargo, en el Registro Nacional de Profesionistas que mantiene la SEP en línea, no están registrados los números de cédulas profesionales, de sus títulos de maestría y doctorado. Igual que el Dr. Andrade Martínez, tampoco el Dr. Araiza Martínez, cuenta con la cédula profesional que ampara sus títulos de maestría y doctorado. (Consultado en línea el 15 de enero de 2015).

La principal característica al iniciar la administración del Dr. Araiza, fue la gratitud. La enorme gratitud, claro está, con aquellos a quienes debía su nombramiento. En primer lugar con su benefactora, la Dra. Mayela Alemán, quien se inscribió al doctorado en literatura del CIDHEM en el segundo semestre de 2010 y presentó su examen de grado el 2 de junio de 2012 (unos meses antes de concluir el mandato de su marido como gobernador). Esto es, la Dra. Alemán tuvo un desempeño académico excepcional, pues en sólo cuatro semestres logró concluir los créditos, la tesis, los trámites de dictámenes de lectores y presentar su examen de grado. Sin duda, una estudiante extraordinaria, que sin descuidar sus muchas tareas como primera dama, logró ser aprobada con mención honorífica por un destacado sínodo presidido por el Dr. Jesús Manuel Araiza Martínez. Un “milagro” académico hecho realidad en el CIDHEM. Corruptio optimi pessima est. (La corrupción de lo mejor, es lo peor).

Continuará...

La reconversión panista del CIDHEM

Octavio Rodríguez Araujo

E

s preocupante lo que ha ocurrido en el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM), pues aunque parece ser una más de las instituciones académicas de un estado de la República, en realidad se trata de un núcleo de alto nivel por cuyas aulas han pasado estudiantes, sobre todo de posgrado, de varias entidades del país y del extranjero. Su planta de profesores ha estado formada, en diversos momentos, por Pablo González Casanova, Rodolfo Stavenhagen, Eduardo

Matos Moctezuma, Gloria Villegas, Alfredo López Austin, Adriana Yáñez, Antonio García de León, Elsa Cross, Carlos Montemayor, Luis Tamayo, quien esto escribe y muchos más que largo sería citar.

Fue Ricardo Guerra su fundador en 1994, y quien le dio vida al centro durante 13 años, hasta que falleció. A él se debe, sin duda, ese esfuerzo académico y sus magníficos resultados. Sin embargo, cual aves de rapiña, los panistas encabezados por el gobernador de Morelos, Marco Antonio Adame, se lanzaron en picada para destrozar el proyecto y convertirlo en otra cosa. Como toda ave de rapiña, una vez que tuvieron entre sus garras su presa, se apoderaron de ésta y comenzaron a picotear a quienes estaban cerca. Yo me enteré de que el nuevo semestre (iniciado el 7 de marzo de 2009) había comenzado porque me escribió un ex alumno para preguntarme por qué no impartiría mi seminario. Simplemente fui ignorado, a pesar de haber sido por varios años el director del Seminario de Ciencia Política del CIDHEM. Fui sustituido, me dicen, por el ingeniero químico Óscar Sergio Hernández Benítez (líder de la facción panista en el H. Congreso morelense, con una maestría en la UPAEP), ex presidente municipal interino de Cuernavaca y ex presidente del PAN en Morelos. Entre sus méritos académicos sobresalientes debe mencionarse que fue profesor de química en la preparatoria del Colegio Juana de Arco (1983) y profesor de la materia Matemáticas I en la Facultad de Ciencias Químicas e Industriales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (1982-1983). Dicen que hizo un doctorado en historia social y cultural.

El 17 de febrero de este año, según consta en el Periódico Oficial Tierra y Libertad (4/3/09), se informa del decreto que crea al CIDHEM abrogando su estatuto anterior, entre otras razones para poder agregar dentro de sus facultades el área política. Sí, así dice el nuevo decreto, como si no hubiera existido (existen, desde hace tiempo, la maestría y el doctorado en ciencias políticas y sociales). El decreto también cambió la Junta de Gobierno, que estaba conformada por el gobernador del estado, su secretario de Educación, el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (con la que tiene o tenía un convenio institucional), Eduardo Matos Moctezuma, la directora del Instituto de Cultura de Morelos, un representante de la comunidad académica del estado, un representante de Conaculta y otro académico. Ahora, la Junta de Gobierno está compuesta por los primeros tres ya mencionados más el secretario de Desarrollo Humano y Social, el secretario de la Contraloría, el oficial mayor del gobierno, por otro funcionario de la Secretaría de Educación Pública estatal y, por no dejar, por un representante del Conacyt, además de un académico nombrado por la misma junta.

No se necesita ser analista político para deducir la desacademización (valga el neologismo) del CIDHEM. Por si no fuera suficiente, y esto ya se veía venir, la dirección del centro se la dio el gobernador a un egresado de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP, fundada por El Yunque), que realizó sus estudios de doctorado en el Ateneo Filosófico de México (una filial del Opus Dei). Su currículum oficial señala que tiene dos libros (el segundo de ellos lo leí en Internet y es una alabanza a Vicente Fox titulado México, la transición de la esperanza; 2002), y que fue fundador de la revista Atenas y Roma, de la UPAEP. En su primera comunicación a los profesores del centro nos dijo que respetaría la libertad de pensamiento (¡sólo faltaba!), y aunque no es lo mismo la libertad de pensamiento que la de cátedra, ciertamente no me dijeron nada sobre la orientación de mi seminario. Simplemente me

sustituyeron, como a los miembros de la Junta de Gobierno que no les convenían y como al director académico del CIDHEM, Luis Tamayo, quien había hecho mucho por esa institución y quien, además, contaba con el apoyo de la comunidad (profesores y estudiantes). El notable currículum del doctor Tamayo no les importó, y pusieron en su lugar a la maestra Margarita Argüelles, candidata a doctora por El Colegio de Tlaxcala, egresada también de la UPAEP y ex directora de la revista Atenas y Roma. (Y tal y como corresponde, fue directora del Centro Empresarial de Puebla y gerente del Centro Patronal –Coparmex– de Oaxaca.) Si ambos son o no de El Yunque, como se dice que son también el gobernador y su secretario de Educación Pública, podría ser irrelevante.

Lo relevante es lo que están tratando de hacer con el CIDHEM, que es lo mismo que los panistas de ultraderecha han querido hacer en donde han tenido la oportunidad. Ya lo hicieron antes con Alberto Vadas Kuhn al despedirlo del Centro Cultural La Tallera, después de 12 años de gestión, quien lo convirtió en centro de conferencias y exposiciones, que todos los viernes hacía algo de gran valor artístico y cultural para los morelenses.

El problema que veo en los panistas no es tanto que sean de derecha o de ultraderecha (aunque personalmente no me simpaticen como corriente política): vivimos, y hay que acostumbrarnos, en un país plural, y esto está bien. Lo que es preocupante es que ellos no son plurales, no respetan la diversidad política ni la cultura ni la academia. Quieren todo para ellos y, al menor descuido, convierten lo que gobiernan en patrimonio ideológico, cuando no personal (pues muchos tienen las uñas largas y aprovechan lo público para fines privados). Lo que es un hecho es que ya se apropiaron del CIDHEM. Confiamos en que al cambio de gobierno (y de partido en el gobierno) se vuelva a crear esta institución. Por lo pronto, me arrepiento de haberles regalado parte de mi biblioteca. Espero que la aprovechen, no ellos sino los estudiantes.

PD: Casi un mes después (el 11 de marzo), la nueva Junta de Gobierno rectificó con una fe de erratas publicada en el Periódico Oficial y reincorporó a la representación en su órgano colegiado. Lo han de haber pensado mejor.