Dos marchas. Gran desunión

Las marchas se realizan para mostrar músculo político y lograr que el interlocutor escuche. Las marchas buscan abrir canales de comunicación inexistentes, o que se cierran coyunturalmente. Pero el discurso de las marchas tiene varios destinatarios, algunos buscados y otros indeseados que llegan ante la ocasión.

El gobierno federal movió algunas de sus cartas para realizar una gran marcha contra Trump, y para eso debía sacar más de un millón de personas a las calles. Morena llena el zócalo con menos recursos.

La escasez de personas en las marchas está en relación directamente proporcional con la escasez de aprobación de Peña Nieto en las encuestas. La marcha por la dignidad nacional, arropada en un discurso obsoleto (¿buena vibra? ¿En qué década se quedó su mercadólogo? Se quedó sin ideas igual que el gobierno ¿Lo hecho en México? Give me a break) se vio minimizada frente a las marchas contra el gasolinazo realizadas espontáneamente unas semanas antes. El aparato de difusión del gobierno acompañado por los acólitos que gozan de las prebendas gubernamentales no movió la vibra de la gente.

En un intento de movilizar gente se acercaron al reservorio nacional de protesta, la universidad nacional, que sabe canalizar el clamor por las grandes causas nacionales y algunas causas menores que no merecen mención.

El rector de la UNAM dio un paso en falso al incluir a la institución en una marcha conflictuada por competir contra otra similar pero más rala, y que promovía una buena causa con exclusiones discursivas (no mencionar a Peña).

El desafío de México son Peña y sus secuaces, pero se trataba de excluirlo de la protesta. De inmediato brincaron en la UNAM los que no comparten el discurso presidencial ni usar a Trump para apoyar a los miembros de Atracomucho que han devastado al país en 4 años.

Tal vez se buscaba sacar a la calle a por lo menos 20,000 universitarios, pero el paso en falso del rector y de algunos intelectuales orgánicos, evidenciaron que carecen de capacidad de convocatoria para un acto político de esta naturaleza.

La pos marcha no ha sido mejor. En los medios se destaca la debilidad de las marchas que evidencian falta de apoyo para el presidente y hay un debate que muestra la división nacional, la carencia de liderazgos y que el gobierno se queda solo.

Si Peña y asociados, trataron de crear un momento para negociar con Trump, habrán lanzado un boomerang (varias voces usan la metáfora) que los ha golpeado.

También desde Washington se observa la marcha. Bueno desde Reforma y por medio del ejército de agentes que tienen estacionados en el país y que pueden dar cuenta de la postura incómoda (genuflexa) con la que podrá acercarse Peña a Trump.

Varias señales se ven en el camino. Se filtró a los medios la intervención del canciller fake tratando de atemperar el discurso de Trump (esas filtraciones son deliberadas, remember Fidel en el “comes y te vas”). Trump se reunió con Trudeau para crear los puentes de colaboración que dejarán a México solo, especialmente por el alejamiento de América Latina desde el presidente analfabeta (Fox) y que no han reconstruido los neoliberales que apuestan porque Trump los sostenga en el poder. Ya verán que arrecia la campaña del miedo contra López Obrador.

México era una potencia media muy respetado en el mundo. Gracias a eso Echeverría se enfrentó a Estados Unidos, pensando en su mente afiebrada que podía ser el líder del tercer mundo (megalomanía oportunista). El mensaje de su derrota le llegó a varios interlocutores.

Fox y su canciller enchilado terminaron de hundir al país al insultar a Fidel y aislar a México en el mundo.

Hoy México está derrumbado. Cae sistemáticamente como potencia económica. El capital se va, cae como destino de inversión porque sube en el ranking de la corrupción y baja en el de la competitividad. Abundan los llamados a la próxima recesión económica. Se vuelve cada día más vulnerable ante presiones externas y se apresura a caer en los brazos de cualquier que venga con dinero (China) para darle un respiro a los interesados en su futuro personal.

México está condenado en diversos reportes de violación de Derechos Humanos (empezando por el del Departamento de Estado), atropella los intereses de sus comunidades y pueblos nativos (minería para los canadienses) y se aleja de la posibilidad de encabezar voces internacionales que protejan la dignidad de los pueblos, porque no se puede ser candil de la calle y pensar que la gente se lo cree.

Bajo los neoliberales México perdió viabilidad económica, se contentó con tener petróleo y este se redujo, y desde la vulnerabilidad no podrá negociar nada ni con Trump ni con nadie. Mejor será ya no desgastarse en organizar marchas fallidas.