Tenemos que Cambiar lo que Hacemos

Hay muchas voces de revolución y cambio que se oyen por todos lados y en todo el mundo. He dicho en mis Columnas y en los foros en donde he participado, que estamos viviendo tiempos de un “quiebre histórico”.

Pero oímos más de lo mismo, que la corrupción nos está acabando, que el mal de todo se debe a los partidos políticos y a los políticos profesionales. También se oyen discursos xenofóbicos, de prejuicios religiosos y raciales; que si el neoliberalismo, que si el crimen organizado y las mafias, que la desigualdad, que los salarios bajos, que el capitalismo despiadado, que la excesiva regulación, que la falta de la misma.

En fin, hay muchos pretextos para echarle la culpa a algo o a alguien de nuestras desgracias.

Ante todo esto, creo que es preciso enfocarnos en las cosas esenciales para la solución de nuestros problemas, de dirigir nuestros pensamientos a nuestros entornos particulares en donde nos desenvolvemos. México es un país sumamente diverso desde muchos puntos de vista, desde su geografía y clima, hasta la diversidad cultural, culinaria y racial que existe a lo largo y ancho del país. La población no es la misma en Yucatán que en Guerrero, en Oaxaca y Veracruz, en Tamaulipas y en Chihuahua.

Enfocándonos en nuestro estado de Chihuahua, no es la misma población la de la ciudad de Chihuahua y la de nuestra fronteriza Ciudad Juárez. Sin embargo, se pretende ser exitoso en el gobierno y en el desarrollo económico y social, haciendo las mismas cosas que hemos realizado en el pasado, y que, a lo menos en Ciudad Juárez, no han dado resultados.

Es menester que regresemos a lo esencial. Desde preguntarnos ¿para qué sirve el gobierno?, ¿por qué seguimos con los problemas de seguridad que continúan deteriorándose?, ¿por qué no vemos progreso económico, por más que producimos más de 50 mil millones de dólares anuales, en valor total de producto, de lo que exportamos desde nuestra ciudad?

Estas preguntas, nos llevan a plantearnos la necesidad de que los liderazgos de Ciudad Juárez se tienen que juntar para consensuar lo que tenemos que hacer, más aún, ante las amenazas que nos vienen del norte, ante las locuras del Presidente Trump.

Las soluciones no son mágicas, pero si tenemos que empezar por romper esquemas, haciendo las cosas bien, privilegiando siempre al ciudadano, creando modelos innovadores de desarrollo con participación ciudadana y aprovechando la gran creatividad y efectividad laboral de nuestros ciudadanos.

Primeramente, es necesario que reconozcamos que para que una Ciudad como la nuestra salga adelante, el tratamiento hacia ella, que tradicionalmente han tenido los gobiernos del Estado y el Federal, tienen que cambiar. Considero que el caso Juárez, es el más claro ejemplo de una ciudad explotada por sus gobiernos. Únicamente aportamos sin recibir nada a cambio nada. Sufrimos un auténtico colonialismo interno.

Nuestra ciudad es una verdadera vergüenza para Chihuahua y para México, con la energía de sus habitantes para producir esa enorme cantidad de bienes y servicios, el estado en el que estamos de abandono urbano, social y de seguridad, son un claro ejemplo de la tragedia en la que se ha convertido el desempeño gubernamental, social y sobre todo de sus liderazgos, que en gran medida son los responsables de esta situación, sin menoscabo de que la población en general ha estado pasiva y aguantando.

Tenemos grandes oportunidades con el nuevo gobierno del Estado, y con la misma expulsión del PRI del gobierno municipal y del Congreso del Estado, pero si seguimos ejerciendo los mismos paradigmas políticos, económicos y sociales, no se vislumbra que vayamos a mejorar, y más aún, podríamos caer presas de falsos liderazgos demagógicos que nos pudieran hundir más.

Por eso, hay que planear tener grandes consensos, a través de múltiples metodologías que se pueden ejercer, para comunicar a sociedad y gobierno, conjuntamente con los liderazgos, empresariales, sociales, universitarios, culturales y gubernamentales, para que en lugar de enfrascarnos en una guerra política por el poder en el 2018, podamos trabajar juntos en un proyecto común, que se desarrolle por los nuevos gobernantes que presenten una cara de compromiso sin demagogia ni mercadotecnia, sino una sincera y abierta disposición de liderar un proyecto previamente consensuado, en donde ya no sea tan importante quien dirija, porque ya se haya llegado a un acuerdo de qué hacer.

Ese es el reto que se nos avecina, debemos inmediatamente ponernos a trabajar para lograr tener un proyecto de ciudad que se pueda convertir en punta de lanza y ejemplo a seguir para el resto de nuestro estado, claro está, guardando las particularidades y peculiaridades de cada entorno, y que sirva también de ejemplo de desarrollo de nuestras otras fronteras.