Alma Mater Dolorosa, Eva, vacaciones

Diario de un reportero

Ah, la Universidad Veracruzana, mi Alma Mater Dolorosa. Me fui sin terminar, en el tercer o cuarto semestre de una cosa o de otra, después de años de ir y venir por sus salones, tratando de aprender disciplinas que a fin de cuentas no eran para mí, pero lleno de gracia por todo lo que me dio, que no fue poco.

En la neblina del ayer recuerdo las clases a deshoras de la mañana en la escuela de Letras, las sesiones de matemáticas del profesor Lima Flores en Comercio a la hora en que otros dormían la siesta, varias tardes y noches de conversaciones con el único maestro y el único estudiante de Psicología Experimental de ese tiempo.

No he olvidado las borrosas semanas que pasé (o no pasé) estudiando la región poplítea en la Facultad de Medicina, y las jornadas que Ennecerus, Kipp y Wolf (o Planiol y Ripert) me hicieron pasar asomado a los rincones del Derecho Civil y me permitían hablar con mi papá de cosas que nunca hubiera imaginado.

Recordé todo eso en un salón de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Ginebra, después de una clase, porque pronto habrá un nuevo Rector o una nueva Rectora, aunque la elección será durante las vacaciones y muchos estudiantes (que de todos modos no tienen voz ni voto directos en el proceso) estarán en otras partes, haciendo otras cosas. Y de pronto me sentí lejano y ajeno.

Pero me siento universitario. La vida me ha llevado a dar clases en universidades de otras partes (India, Suiza, Gran Bretaña, por ejemplo), pero cada vez que vuelvo a Xalapa y es viernes me viene la tentación de ir al Teatro del Estado y sentarme a oír otra vez los conciertos de antaño, aunque sé que nada es ni será como fue.

Tres veces Eva

A estas alturas, muy pocos piensan que la diputada o ex diputada Eva Cadena es inocente. Podrá ser ingenua, pero inocente no. Tal vez la hayan engañado una vez, pero ya van tres veces que aparece en videos recibiendo dinero al parecer para una causa política o para "impulsar" una ley.

Según la señora Cadena, los videos fueron editados. Quizá. Lo que no puede negar es que tres veces la filmaron recibiendo dinero. Al menos tres veces. Eso es lo que tiene que explicar la señora.

Pero también – y esa es responsabilidad de la Fiscalía, si su titular no está ocupado tomando otros videos – hay que aclarar quién le dio ese dinero a la legisladora, porque pagar para "impulsar" una ley es un delito serio, que compromete no solamente a doña Eva sino al Congreso todo porque la historia ya rebasó la anécdota política y el daño electoral.

El Organismo Público Local Electoral (OPLE) también tendría que investigar lo que pasó, aunque es muy remoto que eso pase porque sus integrantes ni siquiera pudieron confirmar en el tiempo que les marca la ley que las planillas de los aspirantes a alcaldes cumplieran con la paridad de género.

Puede ser que el pecado de doña Eva haga que quienes dirigen el Movimiento de Renovación Nacional (Morena) cambien de idea y no acepten ya al primero que venga de otro partido (aunque siempre pesará la absolución anticipada de Andrés Manuel López Obrador a los renegados que vean la luz).

¿Cuánto, cuánto?

Por lo pronto seguimos sin saber cuánto dinero falta en las arcas de Veracruz. Las cifras cambian todos los días, para arriba y para abajo, y esa falta de claridad hace difícil que uno comprenda la dimensión del daño que causaron al estado quienes aprovecharon puestos en el gobierno para robar y malgastar dinero que no era de ellos.

Con esta duda, que sin duda comparten muchos, me voy de vacaciones. Los apuntes de este Diario de un reportero volverán un día de junio, cuando muchas cosas se hayan aclarado aunque poco se haya resuelto.