Yunque: el pitufo priista y nazi

Hace unos días, Mario alberto Mejía expuso en sus columnas la particularidad del análisis político que distingue a los miembros del Yunque. Si bien es cierto que ciertas prospectivas de los sujetos en cuestión causan hilaridad, también lo es que, esos argumentos, deben tomarse con seriedad y en forma inteligente a pesar de los supuestos errores que contienen.

Es extraño que se tomen en serio las conspiraciones reptilianas, illuminati, gay o zombie; pero no se observe -en verdad- el poder que ejerce una organización terrorista -semejante en capacidad al Estado Islámico- como es el Yunque cuyo poder se extiende en Iberoamérica y otras latitudes.

El Yunque está en la antesala del poder en México, siempre lo ha estado. Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y la Santa Sede establecieron un consenso fascista que se propuso destruir la Unión Soviética. Aún cuando Norteamérica llegó a poseer las armas y el ejército más poderoso del mundo, el Estado Vaticano desarrolló la estructura milimétrica para inhibir cualquier pensamiento progresista, social, liberal o democrático que pusiera en riesgo la hegemonía estadounidense. La puta de Babilonia cobró bien su servicio. Los gobiernos donde imperaba la catolicidad fueron infiltrados y México constituye un caso singular. Concordatos y patronatos generalizan la pobreza para mantener el boato de la jerarquía eclesiástica y sus hijos. Así Iberoamérica fue la salvaguarda de miles de nazis. En México y, particularmente en Puebla, el nazismo corre sin la menor reserva.

La vieja guardia revolucionaria observó reservadamente el sexenio de Manuel Ávila Camacho, con pena entendió que el Ejército, los aparatos de inteligencia y la administración pública debian compartirse con las élites del catolicismo integral intransigente, hasta llegar a ser absorbidos por los papistas. El momento de esplendor lo constituye el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz -avilacamachista también-, donde florecen las guardias blancas, escuadrones de la muerte y radicales fascistas que, en razón de su anticomunismo, asesinan impunemente campesinos, estudiantes, obreros, mujeres e incluso religiosos. La guerra sucia y la infiltración de la ultraderecha en la inteligencia del Estado Mexicano es un capítulo fundamental que hace falta para explicar el autoritarismo en nuestro sistema político.

La integración del Yunque y el Morenovallismo constituye una legitimación al estado de cosas anterior. En Puebla no hubo ni Reforma, ni Revolución, ni Cardenismo, ni Alternancia. El viejo régimen porfirista clerical sigue boyante y los Lombardo Toledano o Henriquez Ureña, deben huir encajuelados so pena de que los porros yunquiles de Testimonio y Esperanza (u otra de las miles de organizaciones fachas de la orquesta) los intenten asesinar. El avilacamachismo poblano sólo reeditó las viejas estructuras oligárquicas que no pueden vivir sin su Hernán Cortés. La Puebla endeudada, presa de los huachicoleros, llena de feminicidios, secuestrada por la inseguridad, pobre e informal, es producto del yunquismo morenovallista.

No hay nada para reírse en los analistas políticos del Yunque, sus candidatos o miembros. La clase política, en general, no tiene los arrestos para confrontarlos. La condición geopolítica se impone: mientras Norteamérica tema al socialismo, la ultraderecha católica tendrá legitimidad para manejar los Estados a su antojo. De ahí la capacidad de violencia, desorden, inestabilidad y delincuencia que genera el clerofascismo para obtener inclusión en los gobiernos. Lo que es importante decir a Estados Unidos, así como a la sociedad mexicana, es que, mientras la ultraderecha se mantenga en el poder, las patologías sociales continuarán y el costo se incrementa a cada periodo. Morelos, Guanajuato, Puebla, Tamaulipas y Veracruz constituyen una pequeña muestra.

Si Moreno Valle es tan poderoso, ¿qué necesidad tiene del Yunque?; si el morenovallismo tiene que contribuir a la votación del priista-panista Meade Kuribreña, ¿es también el Yunque un invitado a cumplir la misión o el candidato oficial del PRIANRD es Ricardo Anaya? Incluso Morena ha tenido que cabildear con la ultraderecha mediante el jesuitismo negro del catolicismo social. No hay razones para reir; sino todo lo contrario. México es una tragedia, una desesperación enferma de catolicidad hispánica.