Miroslava

Todos los asesinatos son reprobables, pero los de periodistas atentan contra la posibilidad de equilibrar al poder político. Amartya Sen sostuvo que la falta de prensa en un régimen totalitario era una de las causas de las hambrunas, porque se carecía de una voz de alerta.

Los periodistas no solamente alertan sino que vigilan y esa vigilancia es sana para el desarrollo democrático.

México para su desgracia es el segundo lugar en el mundo, después de Siria, de asesinato de periodistas, con lo cual el gobierno y los criminales han creado zonas de silencio, que los benefician a ambos.

Claro que no faltan aquellos que creyéndose sabios como Vargas Llosa salgan con su domingo siete y lancen estupideces, la de ahora es que los asesinatos son por la libertad de expresión. Esto no merece más comentario.

El caso de Miroslava es emblemático por muchas razones, pero tal vez la más importante es que denunció públicamente la asociación entre políticos y criminales y en el proceso de la investigación resultó que miembros del PAN le entregaron audios sobre ella a uno de los carteles que domina la sierra. Contra éstos personajes las autoridades no se mueven y es que en Chihuahua la ley y la justicia son selectivas.

Ahora el gobernador también sale con su domingo siete y dice que Miroslava tuvo la culpa por pisarle los callos al diablo. Miroslava es culpable por cumplir con su oficio.

Cómo siempre para los políticos la culpa es de la víctima. Lo mismo hizo el PAN sobre las muertas de Juárez, ellas eran culpables por vestirse provocadoramente.

Ha pasado un año y seguiremos sin que se aplique la ley. O Corral le tiene miedo a los criminales o tiene intereses cruzados. Vaya usted a saber.