Que espanto

La comentocracia, voceros de la derecha y derechistas por mérito propio, se regodearon mostrando que en un pueblo la gente salió con depósitos a robar gasolina derramada por un intento de huachicoleo.

Llegaron al extremo de decir que el “pueblo bueno” era igual que los rateros que han atracado a la nación por ya treinta años. Recordemos la amenaza cumplida de Gurría, apodado “el ángel de la dependencia”, diciendo que se quedarían en el poder varias décadas, no aclaró el enorme apetito que traían para saquear al país, pero lo hicieron.

Se le pasó a los derechistas y seguro lo harán, tirar basura sobre la gente que se robó reses después de un accidente carretero, algunos animales fueron descuartizados en el lugar para llevárselos con mayor facilidad.

No se trata de disculpar a quién roba, ni siquiera por hambre. Desde hace años se ha visto el robo por hambre, gente que se aprovecha del desorden o la confusión para llevarse bienes ajenos, ya sea aprovecharse de los accidentes del huachicol, productos de tiendas, productos derramados en carreteras o cualquier oportunidad en la que la masa permite el robo anónimo, por cierto, es el mismo mecanismo social que protege a quienes linchan a alguien. Pero el robo nos muestra el nivel de desesperación al que ha llegado mucha gente.

Una razón que explica esta conducta social es el avance de la pobreza extrema, la anulación de oportunidades para progresar y la extrema desigualdad provocada por el neoliberalismo. México es un país pobre con un puñado de mega ricos que se pasean por el mundo mostrando el producto de la inequidad.

Aprovechar un hecho social dramático para tratar de ensuciar al gobierno, es señal de la bajeza de la campaña negativa que conduce la derecha de la mano de la oligarquía desde principio de los años 2,000. Es la muestra de su baja calidad moral y la pequeñez de sus miras. Son el peligro para México.