Contrapesos

Es impresionante dos cosas: la repetición del mismo argumento, casi como si fueran loros sobre la crítica de López Obrador; y que los oportunistas traten de adoptar y asumir un papel muy lejano a su posición política real.

Los nuevos bufones son los que dicen haber asumido su rol de contrapeso político y que al parecer AMLO los denominó como ternuritas.

Entre los que encabezan el intento de desestabilización disfrazado de elemento de equilibrio político se encuentra el fantoche de Javier Corral, el hombre a quién le regalaron una gubernatura sin haberla ganado y que ha dado muestra de incapacidad. Su banalización d3el poder llega a niveles insultantes.

Corral le dedica más tiempo a hacer deporte que a atacar las causas de la inestabilidad y la violencia en el Estado. Se ha quedado impávido ante la complicidad de miembros de su partido en el asesinato de periodistas y en este caso el que calla otorga, y el que no actúa es cómplice.

Corral cree que ser gobernador implica ponerse a gritar contra el gobierno en turno, cómo hacía desde el poder legislativo, dónde nunca ganó una elección, siempre entro como pluri, bien fue apodado el candipluri. Hasta ahora no hemos leído una sola propuesta, ya no digamos alguna no razonable. Y si en cambio vemos maniobras para concentrar poder.

El país y la democracia requieren contrapesos y equilibrios formales y extra formales, lo que no necesita son engaños, ni bufones y truhanes que se disfrazan de paladines de la democracia, cuando son exactamente lo contrario.