El Milagro de Milagros

Puro cuento En su primera genuflexión del día a Nievitas le cambió la vida. Como siempre, había llegado temprano a la iglesia para la primera misa de la mañana y adoración del Santísimo. Sigilosamente Nievitas se encaminó hasta la primeras filas del recinto vacío, no sin antes de hacer la señal de la cruz. Primero se sentó y empezó a rezar como susurrando cabizbaja y cerrando los ojos en concentración. Paso seguido, se agarro de la banca de enfrente para hincarse rodilla izquierda primero y ahí es cuando se oyó un tronido y un ay que se oyó hasta la pila bautismal a la entrada. Nievitas ,paralizada y en dolor, se medio recostó entre el piso y la banca, ya en un fervor de rezos y bendiciones pidiendo una sanación instantánea. Con el ay se apareció uno de los acólitos y Nievitas dijo en dolor “..por favor llámele a mi sobrina Milagros...ahí está afuera “ El acólito de inmediato salió corriendo a buscar a la sobrina sin ni siquiera saber quién era. Afuera, Milagros parada en medio de la plaza miraba hacia arriba sin desviar la mirada como ida. No quitando su atención hasta que el papalote se vino abajo resultado de un chanfle del viento. En eso volteó hacia el acólito y sin preguntar grito’ :“...háblele a la ambulancia!!” Después de la operación Nievitas quedó sin dolor pero paralizada de su pierna. Una vez pasada la anestesia, el dolor regresó peor y Nievitas literalmente con el grito en el cielo. Siendo lo que más le dolía ,de que nunca iba a poder hincarse por el resto de su vida. A lo que Milagros le respondía que ya había rezado tanto y por tanto tiempo que le sobraban rezos a su favor si es que se moría. No obstante Nievitas seguía inconsolable y triste por su destino. Tanto así que el doctor le dijo “..mire lo único que podemos hacer ...es quebrarle la pierna de nuevo para que quede doblada y así pueda continuar hincándose”. A Nievitas se le iluminó la cara de repente al oír lo del doctor pero no tanto cuando el doctor continuó:”.....sin embargo...si hacemos eso va a tener que usar muletas para desplazarse y si no hacemos nada podría nada más usar un bastón “ Milagros la sobrina quería lo del bastón y la tía no sabía que hacer. Y ahí fue’ cuando el dilema se convirtió en trilema y por lo que fueron a hablar con el padre Nachito para poder quitar el candado. “.....a ver .....a ver ....a ver “ dijo el padre Nachito ...”vuélvanmelo a decir otra vez pero mejor tú Milagros”. Cosa que salió sobrando porque Milagros dijo tajante “ ....yo con muletas no la cuido”. Nievitas no supo que decir más que resignarse y pensar como es que había dicho eso si “...la había cuidado desde chiquita” El padre Nachito también desconcertado y tratando de suavizar la cosa dice salomónicamente: “...doña Nievitas.... acuérdese de la virgen de Fátima...que le llevan enfermos hasta en camilla ...y les hace milagros....les escucha sus rezos....” termina pausadamente. Resuelto el trilema, la sobrina y la tía se retiraron como llegaron, Milagros cargando a Nievitas. Tiempo después, estando el padre Nachito parado en la puerta de la iglesia y mientras le besaban la mano, tuvo una visión que lo hizo caer de rodillas y elevar las manos al cielo al ver a doña Nievitas corriendo hacia él ,bastón en mano y gritando. Al irse acercando, se podía oír a Nievitas decir “...milagro.....milagros.....milagro !!” Ya en el estrado de la iglesia con la pierna requebrada y haciendo caso omiso al dolor, Nievitas en un frenesí emocional y agarrando aire dice:”....milagro padre Nachito...milagro....mi Milagros está embarazada !!!” FIN