A votar

Puros cuentos

Llegamos a la cantina El Atoron como a las 3 de la mañana y no solo todavía estaba abierto, sino que también se podía oír la música hasta afuera. Sin embargo, nos tuvimos que esperar un rato en el carro hasta a que dejara de llover y poder cruzar la calle.

Una vez pasado el chubasco nos encaminamos al otro lado saltando los charcos y como de prisa.

Y ya casi llegando fue cuando mi compadre se fue de boca contra el filo de la banqueta.

Me abalancé a ayudarle pero se las ingenió para levantarse solo y todavía riéndose en un mar de sangre dice: “no sentí nada compadre” con voz borracha y sanguinolenta.

Mi compadre había ganado un hueso de regidor general y andábamos celebrando.

Bueno, mas bien él porque yo nada más le quería bajar un puesto “de lo que sea” le había dicho.

En cuanto entramos y sobre el ruido de la redoba me dijo algo que no le oí pero entendí que iba al baño ya con su pañuelo en la boca.

El lugar estaba a reventar. Teófilo el dueño, me hizo una señal de lejos y se nos asignó una mesa discreta, cerca de la barra y sin tanto ruido.

“para que puedan platicar” dijo.

Limpió la mesa quitando primero los ceniceros y usando un trapo humedecido que la dejó reluciente de humedad.

“¿que desean tomar los señores?” dijo con una voz perfectamente sobria.

Como yo no quería emborracharme más, dije: “ para mi un whiskey con mucho hielo” y haciendo una pausa agregué: “y para mi compadre una botella de tequila añejo con limón y todo lo demás.

“Lo apuntó en su mente y dijo ceremoniosamente:

“como no...gracias “

Para esto vi a mi compadre salir del baño medio desorientado por lo que tuve que hacerle una señal donde estábamos.

“¿cómo andas compadre?” le pregunté en forma casual.

“como nuevo” dijo ya olvidado del golpe.

Se sentó casi dejándose caer en la silla y con la mirada estuporosa dijo:

“a que mi compadre ....cuanto tenemos de conocernos?”

Para cuando me preparaba para responder no pude evitar verle la parte inferior de la cara toda desfigurada y la ausencia de todos los dientes de enfrente.

“Ya no me acuerdo compadre para que más que la verda” dije vagamente para podernos concentrar mejor en lo presente.

Mi compadre no dijo nada porque de seguro ya se le había olvidado lo que me preguntó y poniéndose al mismo tiempo a ver alrededor como si los conociera a todos.

En eso estaba cuando regresa Teófilo con los tragos ordenados.

Se hizo un mini silencio mientras ponía todo en la pequeña mesa y dice:

“¿desean pagar ahorita o después?”. Y como el silencio continuó ,ya no dijo nada y se retiró.

Yo pensando que quizá la segunda parte de la pregunta fue porque nos vio de traje.

En lo que mi compadre se preparaba su trago, yo no hallaba como preguntarle de lo de mi hueso.

Pensé en preguntarle si se acordaba cuando estábamos en la prepa para que se suavizara, pero era ir al pasado y perdernos en un laberinto de memorias que era lo menos que necesitaba.

Pensando eso, vi a mi compadre preparase su trago con una destreza tal que contrastaba con el resto de él en forma abismal, con su cara desfigurada, borracho y su camisa toda llena de sangre.

“Que raro que los borrachos conserven esa habilidad“ terminé.

Después de chupar el limón,mi compadre empezó a sollozar:

“Ukela ...” pensé.

“Desahóguese compadre” dije empaticamente.

A lo que responde cabizbajo: “es que mi......”

Y en eso se acerca a retarnos el de los toques eléctricos, interrumpiendo la catarsis.

Rápidamente le dije que ”no gracias” pero en eso mi compadre de las lágrimas pasó a las risas cerrando la puerta de la oportunidad.

Por lo que queriendo corregir las coordenadas en la brújula de la política me apresuré a preguntar:

“oiga compadre ... ¿qué opinas del partido?!“ con tono de respetillo.

A lo que mi compadre sin decir nada, apunta a un letrero que estaba detrás de mi que decía:

“Se prohíbe estrictamente de hablar de política o religión en este recinto“

Y ahí fue cuando ya no supe si reír o rezar.

Me levanté por instinto y les hable con las manos a los del trío norteño.

En rápida sucesión les pedí “por favor......El Hijo de Su“ “aquí para el licenciado “. Y al mismo tempo indicándole a mi compadre que iba al baño “ahora me toca a mi” ya balbuceando y con el estómago revuelto.

Caminé por las mesas a través del humo y los olores sin oír las risas, insultos, el trío, los vasos chocando, las piezas de dominó moviéndose en la madera y tratando de decidir si vomitaba o no.

Ya en el baño me quité el saco, me remangué la camisa y me dirigí al lavabo más cerca.

Abrí la llave y el de las toallitas dice: “...usted viene con el otro de traje que le rompieron la boca verda?!”

“Se cayó !!“ dije parcamente y sin voltear.

“Ah....porque me dijo que usted iba ser el próximo sub-regidor con oficina y todo”

“¿en serio?!?!?!

“....si señor...de hecho lo dijo mientras se echaba a la bolsa unos dientes flojos que se terminó de arrancar”

Y como queriendo seguir la platica dijo:

“....a mi me llamó la atención por que ni le dolió ni nada”

Sin decir palabra le di 50 pesos y me salí.

Regresé a la mesa como pavo real y con una sonrisa que no podía evitar, solo para encontrarme a mi compadre recostado en la mesa y medio dormido.

Teófilo leyendo el paisaje llegó y dice:

“¿Algo de comer?”

Ya habiendo leído el corto menú.

“A mi unos tacos fiesta y al licenciado una sopa 3 chiles por favor”

A la mitad de la sopa como que a mi compadre se le enderezó la voz pero quedó con un chiflidillo al final de cada palabra.

No dije nada para no enturbiar las aguas e irnos pronto. Sin embargo nos tuvimos que ir como de emergencia al reventarse una bronca en una mesa contigua que afortunadamente fue después de haber pagado y ya mi compadre con una bolsa de hielo en la boca.

Nos salimos con la bola y llegamos corriendo al carro.

En lo que arrancamos mi compadre dice con un chiflido largo:

“¿Ahora qué le digo a mi señora?!” Después de una pausa dije:

“Ah ya sé.....dile que te asaltaron en la calle, que alguien te echó cerveza para despertarte y que después me hablaste de un teléfono público para llevarte a tu casa” “Nomás dame tu cartera para que vea que no son piñas” agregué.

A lo que mi compadre se empezó a reír con todo el dolor del mundo y con múltiples chiflidos dice:

“....y quieres tu oficina con ventana única o múltiple?!”

Esa noche me quedé dormido mordiendo el hueso y todavía con mi eterna sonrisa solo para despertarme a media noche en un pánico sudoroso.

No se si fueron los huevos duros o los tacos de carnitas pero la pesadilla era de que la gente realmente salía a votar.