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Agua y futuro

  • Apr 19
  • 3 min read

Samuel Schmidt

Agua y futuro

Cuando llegué a El Paso, Texas, a trabajar en la Universidad como director del Centro de Estudios Fronterizos, la primera actividad a la que asistí fue a una reunión sobre agua.

Aunque llegué al desierto, nunca había pensado que el agua era un tema central, si a final de cuentas abres la canilla y sale agua, tú supones que ese flujo es interminable; pero ahí informaron que la ciudad y su vecina de enfrente Ciudad Juárez (el Paso del Norte), se alimentan en buena cantidad de agua subterránea, especialmente del Bolsón del Hueco y que este se secaría en 20 años, esa proyección seguramente consideraba el crecimiento demográfico, industrial y urbano esperado, en caso de que la industria maquiladora, que en ese entonces era una fuerza económica central, siguiera creciendo, lo que sucedió.

Veinte años en un viaje de regreso, me encontré que se pronosticaba que el acuífero de El Hueco se secaría en 20 años. ¿Por qué no se secó?

1)    Los estudios estaban mal hechos y no consideraban la zona de carga y recarga, que puede estar en las Montañas Rocallosas, si hay “buena” nieve, al acuífero le va bien y en ese momento no se hablaba de los efectos del cambio climático.

2)     Esto va de la mano con el hecho que considera, se legisla y decide, sobre el agua que se extrae, no sobre los flujos de agua, desconociéndose las condiciones futuras de recarga del acuífero, que no es una bolsa de agua debajo de la tierra.

3)    La alerta tuvo varias respuestas: primero las dos ciudades voltearon hacia Nuevo México y empezaron a sacar agua de Conejos Médanos, y hacia zonas cercanas que tuvieran agua, Juárez hacia Ascensión y el Paso hacia el Rancho Chambers–Lynch ubicado en Dell City, al este de El Paso que está sobre el sistema acuífero del Dell Valley / Bone Spring–Victorio Peak, con grandes reservas de agua. En ambos casos saciarían su sed, pero arruinarían el ambiente de las zonas remotas, el cultivo de algodón y papa en Ascensión.

4)    Las dos ciudades iniciaron programas exitosos de reducción en el consumo de agua, y El Paso empezó a reinyectar el agua.

 

La fuerza económica de las dos ciudades es la industria maquiladora, que actualmente tiene en Juárez entre 300-330 empresas y empresarios que activamente tratan de atraer más empresas. Hay un proyecto para hacer una empresa de reparación de aviones con un aeropuerto alterno. El Paso vide del apoyo a esa actividad, por ejemplo, el financiero. Hay una tendencia al aumento de personas, casas, industrias que reclamará agua.

La opción del saneamiento es limitada y mucha del agua tratada, no se recicla, vuelve al río Bravo.

Pero llegó el Plan México que quiere atraer más maquiladoras y se anuncia la llegada de centros de procesamiento de datos en la zona Paso del Norte. Estas empresas reclaman grandes cantidades de agua y energía, dos bienes escasos en la zona. Pero como el gobierno funciona con el espejismo de los dólares invertidos y los empleos creados, seguramente lo autorizarán. Si hicieran estudios de impacto ambiental, seguramente les dirían que mejor se vayan a donde hay agua, como hicieron con una cervecera.

De paso, los promotores locales de maquiladoras tendrán que competir contra esta nueva industria por esos recursos escasos.

Pero como estamos ante un gobierno de ocurrencias, ahora se les ocurrió que debían abordar el fracking, tirando a la basura sus promesas de campaña. Resulta que el fracking reclama mucha AGUA, y la que usa la contamina con los minerales que se le inyectan al subsuelo. Los temas de desajuste ambiental, creación de sismos, los justificaran porque están construyendo soberanía, y no tendremos que depender del gas estadounidense.

Una de las reservas de gas importantes se encuentra en la Cuenca de Burgos, que entre otras cosas, tiene una presencia criminal muy importante, al grado de haber “vaciado” la ciudad de Allende y casi terminado con Guadalupe. En el mapa se correlaciona el crimen con el gas y el agua.

En 2017 junto con Cervera, L, Botello, A (Las razones de la violencia en el norte del país. Territorialización de los homicidios en México en relación a la producción, consumo, tráfico de drogas y recursos naturales (2011-2016), escribimos:

la criminalidad se mueve siguiendo tres lógicas: la producción y transporte de drogas; el consumo de drogas; la necesidad de generar un vacío en el territorio para que ciertos intereses se apoderen del espacio, y esto lo ligamos concretamente a la existencia de recursos naturales, específicamente gas, aceite, y agua.

La situación con los criminales no ha cambiado esencialmente. Menos lo ha hecho el estrés hídrico y ahora se pretende meter dos tensiones adicionales que seguramente crearán un futuro cercano de bonanza para MUY pocos, y condiciones de vida precarias y vulnerables para MUCHOS.

Pero los gobiernos asumen la máxima de Keynes hasta con fervor:

A largo plazo, todos estaremos muertos

 
 
 

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