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Caciques, maquila y agua

  • Apr 20
  • 5 min read

Nicolás JIménez

Hacia finales del siglo XX, la industria maquiladora de ropa llegó a ocupar un espacio importante en las actividades productivas de la región del valle de Tehuacán.

Al haber apertura comercial, debido al TLCAN, se realizaron gestiones políticas para que grandes marcas de ropa americana enviaran a maquilar su producción en esta zona, dado que las legislaciones ambientales estatales de EE. UU. son más estrictas y les exigen cumplir además con las normativas laborales y de salud vigentes. Esas industrias  requerían de lugares con legislaciones laxas o inexistentes, abundancia de agua, poca o nula supervisión para el cumplimiento de. Normas ambientales y corrupción en abundancia.

En las postrimerías del siglo XX, se crearon grandes consorcios maquileros en Tehuacán y la región del Valle, lo que derivó en pugnas entre capital y trabajo, dado que la cantidad de mano de obra involucrada en la producción textil, requería para ellos, de un compromiso político de garantizar no sindicalismo o sindicalismo controlado. También garantizaron la tierra para la construcción de galeras, y es ahí donde los caciques de Tehuacán, Pastor Villalba y Luis Ascensión, fueron intermediarios para que las comunidades agrarias vendieran sus tierras a la clase empresarial, beneficiando a dueños de origen español, libanés, chino y canadiense, que con la tierra también se apropiaron de concesiones de agua.

La industria textil en el valle de Tehuacán ocupa el segundo lugar económico después de la industria avícola; ha crecido significativamente en los últimos 35 años y ha conquistado espacios en todo el valle, porque aquí se encuentra una de las cuencas hidrográficas más importantes de México, a esta cuenca se le conoce como Alto Papaloapan.

El agua es indispensable para realizar una parte del proceso de elaboración de la mezclilla, a decir de Martín Barrios, activista defensor de derechos laborales de trabajadores de maquiladora y ambientalista, la expansión de la maquiladora de ropa en el valle de Tehuacán se debió a que:

“El Gobierno era muy fuerte con los maquileros. Cuando viene el Tratado de Libre Comercio, la primera industria maquilera que llega en Tehuacán es Guess, por invitación del presidente municipal, ya que se dedicó a viajar a Estados Unidos para atraer las inversiones de empresas de ropa de mezclilla. Cuando hicimos el libro “Tehuacán: del calzón de manta a los blue jeans”, entrevistamos a uno […] entonces le digo ¿Oiga, y cómo fue la llegada de las maquiladoras? Dice muy fácil. Nosotros trajimos a los empresarios, trajimos a las marcas y les ofrecimos aquí van a tener toda el agua, pocos impuestos y una mano de obra dócil y sindicatos a su favor. Y a eso fue Pepe Méndez [José Méndez Gómez, presidente municipal en el periodo 1990-1993] a decir vénganse para acá. Nosotros ya tenemos una experiencia maquilera antes de que llegara la industria de la confección de exportación, todos se dedicaban a la maquila nacional, las cosas cambiaron con el Tratado de Libre Comercio, obviamente necesitaban, un presidente municipal que tuviera las relaciones de poder…” (Barrios, 2024, pág. 9).

Además de estas gestiones políticas para atraer la inversión, de manera interna y a través de una red de ciudadanos libaneses emigrados a México por distintas razones y en periodos temporales diferenciados, se comienza a realizar relaciones comerciales entre empresarios de la mezclilla. Particularmente destaca la injerencia del tristemente célebre empresario Kamel Nacif Borge, el rey de la mezclilla, actualmente en la cárcel por temas de abuso sexual. Este empresario realizó conexiones de negocios y familiares a través de la familia de Marco Antonio Haddad Yunes, el que además de empresario ha sido diputado federal, así como candidato a presidente municipal de Tehuacán.

La industria maquiladora comenzó de forma micro, con pequeños empresarios que venden sus propias marcas en una zona comercial, a la que se conoce coloquialmente como “los mayoristas”. La industria del vestido, a escala industrial, comienza a instancias de un empresario de ascendencia libanesa quien la vendió a la familia Haddad, también de origen libanés; entonces principia Confección Ámbar y confecciones Élite.

Las redes familiares en la industria del vestido son debido a que en las últimas décadas, actores políticos o empresarios maquileros, directamente han entrado a la arena política para logar obtener beneficios para la industria maquiladora. Ya sea a través de la evasión de auditorías por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), corrupción de autoridades laborales locales, otorgamiento de permisos de explotación de pozos de agua.

Marco Antonio Haddad Yunes es hijo de José Antonio Haddad, y tiene cercanía con Kamel Nacif por su origen étnico libanés: vienen del mismo pueblo, y eso le permitió la incorporación a la elite de la industria del vestido.

La empresa Famian se asentó en la colonia Hidalgo de Tehuacán e hicieron alianzas con la comunidad libanesa hasta llegar a un acuerdo entre Kamel Borge y el Tarrant Apparel Group que trabajaban maquila de prenda para la marca estadounidense Guess, aunque puede parecer confusa esta recopilación de nombres y empresas, aparentemente inconexas, se va perfilando poco a poco quienes son los empresarios, familias y las ascendencias, de los principales actores empresariales que influyen en la política tehuacanense.

En la actualidad la industria de la maquila en todo el valle de Tehuacán es muy importante porque ofrece miles de empleos, pero es una de las tres industrias que consume millones de litros de agua para el procesamiento del pantalón y es una de las industrias que más contamina por la utilización de químicos.

Ejemplo ilustrativo:

Se necesita aproximadamente entre 7,500 y 10,000 litros de agua para fabricar un solo pantalón de mezclilla (jeans). Esta cantidad cubre todo el proceso: el cultivo del algodón, el teñido, el lavado y el acabado final. En una lavandería se ocupa un aproximado de 100,000 litros al día y por pantalón utilizan hasta 150 litros.

En Tehuacán, Ajalpan, Zinacatepec y en otros municipios, hay lavanderías entre las que se encuentra las de la familia López, los Soriano y los Hernández. Una de estas lavanderías lava 20 mil pantalones diarios y cobra 15 pesos por lavar un pantalón.

Un pantalón = 150 litros 

20,000 pantalones @ día = 3,000,000 litros

Suponiendo que trabajan 5 días a la semana = 15 millones de litros

Si trabajan 52 semanas por año, solamente una planta gasta 780 millones de litros.

Los maquileros tienen una ganancia de 3 pesos por pantalón, o sea 60,000.00 pesos de ganancia diario, suponiendo que trabajan cinco días a la semana, en 52 semanas ganan $15,600,000 millones. De los que no se paga impuestos ni se destina ni un centavo a remediar el daño ambiental.

Un informante nos informa que las lavanderías carecen de concesiones legales ante la CONAGUA, otro dijo que tiene concesión, aunque tiene varios pozos. De los tres casos mencionados, uno de los maquileros con lavandería, es presidente municipal por Morena y antes fue candidato por el PRI, otro maquilero busca la candidatura por el PAN y el otro propone a su hija para la candidatura en Ajalpan por el partido azul.

Las tres grandes industrias en el valle de Tehuacán, la avícola, la del pantalón de mezclilla y el de los invernaderos están gastando y contaminando millones de litros de agua que proviene de los mantos acuíferos, mientras que los campesinos y la sociedad en general no tienen acceso. Este problema no solamente es local o regional, sino que es un problema nacional.

 
 
 

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