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Cambios positivos a primera vista

Divagaciones de la Manzana


Martha Chapa


Que bueno que tocó ahora el turno a una mujer, y no solo por razones de género, sino por su ameritada trayectoria como servidora pública.

Me refiero a la Ministra Norma Piña, quien fue electa para presidir la Suprema Corte de Justicia.

Una institución esencial que hoy debe incidir más y mejor en los destinos de la Nación.

Con su presencia y nuevo cargo, suponemos que se acentuará la división de poderes en tanto un contrapeso institucional que se ha mermado en los años recientes. Bien sabemos que desde la época de la hegemonía priísta la Corte se mantenía subordinada al poder Ejecutivo, y de hecho así se mantuvo en las gestiones panistas, aunque se reavivó la esperanza de una transformación con el triunfo electoral de López Obrador. Pero para nuestra decepción y de la ciudadanía, lejos de ocurrir así se registraron incluso signos regresivos en términos de interferencia, autoritarismo y presiones de todo tipo por parte del Ejecutivo contra el Judicial.

Con la llegada de Norma Piña, se avizora no sólo un freno a esa tendencia, sino la instauración de un perfil de mayor autonomía y apego a los preceptos constitucionales.

Una mujer que cuenta con una significativa y destacada trayectoria en el propio ámbito judicial, desde sus inicios en los niveles más modestos, luego como Juez y con el tiempo Magistrada, lo cual es a la vez una realidad alentadora y respuesta simbólica frente a la hostilidad que el Presidente ha mostrado, fustigándolos en su conjunto, y a momentos, a los propios integrantes de la Corte.

Esperamos entonces que se ahonde la autonomía e independencia en las instancias del Poder Judicial, y también, como está escrito en nuestras leyes, se complementen los poderes en bien del país.

¡ Adelante Norma con la norma en mano ¡

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