Carro Completo

Pericles

Puros cuentos

El estruendo de la combinación de la música, gritos, porras y matracas, daba el toque perfecto para la definición de lo que se denomina el ambiente chicharronero. Donde políticamente todo estaba en su lugar. El mitin empezó temprano para dar tiempo a que las fuerzas vivas se aglomeraran en apoyo a su candidato preferido. Al final, era una combinación de los que tenían que estar ahí y los que no necesariamente. El fandango era al aire libre. Despejado y sin posibilidad de lluvia. No obstante fuera de las carpas, donde la mayoría de las masas se encontraban, el calor iba en aumento donde los abanicos con los colores patrios no daban a basto. Calor que se multiplicó, después de las vedettes y los charros cantores, al oírse por las bocinas gigantes que el elegido estaba cercas. Por lo que los aplausos y chiflidos no se hicieron esperar, incluyendo los del partido que mezclados con el pueblo ,daban instrucciones de mover las pancartas y soplar los silbatos. Las edecanes ,con sus minifaldas y reinas por un día, trataban infructuosamente de mantener la valla al candidato del partido único que estaba por llegar. El autobús de la campaña finalmente arribó acompañado de empujones y vivas al virtual presidente. La tarima se cimbraba por lo alto de la música y los bailables de las muestras étnicas que portaban sus ofrendas. Lo oficial inició, cuando de la nada empieza a caer confeti de colores oficiales como mana’ del cielo. Los guaruras tirando más golpes que con permisos, le abrían camino al destapado como si fuera un dios encarnado. En lo que prácticamente lo cargaron para subirlo a la tarima, el pueblo con frenesí partidista, pasaban de re vivas a repetir su nombre de pila acompañado de un aplauso rítmico. El maestro de ceremonias con micrófono en mano, no se alcanzaba a oír por los gritos patrioteros acompañados de música cumbiera de fondo. “Goyo!, Goyo!, Goyo!, Goyo!, Goyo!” hasta el infinito. Bajadas las manos triunfalistas del candidato y su comitiva, el secretario del partido tomó la palabra y la muchedumbre subió los re chiflidos además de: “Goyo!, Goyo!, Goyo!, Goyo!, Goyo!” a todo volumen. El secretario sonriendo y tomándole el pulso al pueblo, le da lo que le piden. Sin preámbulos, Goyo toma el micrófono y grita: “Amigos y amigas aquí reunidos!” Más chicharrón de fondo. “Escuchen!” “Hemos de ganar estas elecciones sin titubeos!!” Más de todo. Goyo continuo’ con la retórica de siempre hasta que llegó a los refritos electoreros , donde en un chanfle inesperado dice: “Amigos y amigas, yo soy el cambio y el futuro de estas tierras!” Aplausos disonantes después de 40 minutos de lo mismo. “Por eso les pido, que no se vacunen!” Silencio raro. “Esa!” levantando el dedo derecho. “Es una artimaña de nuestros enemigos !!” “Esa vacuna!” “Les traerá males nunca vistos!” “Y si no?!” mini pausa. “Quedarán estériles!” Enrareciéndose más el silencio. “Ese virus no existe!” “Es un invento para asustarlos y controlarlos!” “Por eso!” “Hemos de cerrar filas compañeros!” Palabras ahogadas por lo súbito de los aplausos ,seguido de la cumbia de moda y todavía más confeti. Lo último ya ni se oyó cuando dijo: “Es un cuento chino!” El secretario, consciente de la agenda de la campaña, entre aplausos y sonrisas, hizo una seña al candidato electo antes de votar, para retirarse. Y ahí es cuando empezó el error de logística al empezar a tronar los cuetes y la gente confundiéndolo con otra cosa. La estampida, creando un cuello de botella por el volumen de pueblo, dejó un centenar de aplastados y ahogados. Situación que se turnó más turbulenta, cuando la gente se da cuenta que las ambulancias ya se habían retirado por miedo de los trabajadores de la salud, a ser linchados por culpa del cuento chino. El maestro de ceremonias sin percatarse de la tribulación a la salida, con voz de locutor dice: “Con calma amigos y amigas, con calma” y luego agrega. “Los camiones los están esperando al fondo, donde recibirán lo prometido “ Los que lograron salir ilesos, llegaron a los camiones prácticamente corriendo. Donde el personal de campaña y voluntarios, les estaban entregando una torta y una soda cubierta con un papel con la foto de Goyo. Después se corre el rumor que los camiones ya están yéndose ,por lo que a la estampida se le empezó a integrar golpes y patadas. Situación que hace que la policía pida más elementos. Ya en plena batalla campal de todos contra todos, se vio sangre revuelta con tierra, gritos y mentadas. Al final, los agentes del orden perdieron sus armas y macanas. Sin mencionar sus insignias y parte de sus uniformes. Los camiones que iban a regresar por mas gente para llevarlas a sus colonias, se desaparecieron. El campo de béisbol en construcción, donde fue el mitin. Quedó semi destruido y sobrepasado de basura y pancartas de la ocasión. Al final, fallecieron 14 personas por asfixia y eventualmente 326 por el virus de un total de 2000 oficialmente infectados. Del candidato ya no se supo nada, aunque se decía que estaba muy grave en terapia intensiva y esperando dar una declaración. “Por arriba y sin detrás”