Consecuencias
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Otto René Cáceres Parra.
Política para todos.
El pasado jueves se llevó a cabo, sin duda, otro despliegue de fuerza impresionante por tierra y aire que sorprendió a los habitantes del Ejido Sandoval, en Matamoros, Tamaulipas, orquestado por elementos del Cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano -anteriormente GAFES (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales)-, los famosos murciélagos, que, en coordinación con la Guardia Nacional, la Fuerza Aérea Mexicana, y autoridades estatales, capturaron a Antonio Guadalupe, alias “El Lexus” o “Toño”, miembro del Cártel del Golfo y líder de la célula criminal Operativa Ranger, vinculada al grupo de Los Ciclones que opera en la frontera con los Estados Unidos.
El Lexus anteriormente ya había sido arrestado por fuerzas especiales de la Guardia Nacional y recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano. Una vez cumplida su condena, accede, como una suerte de recompensa, a una posición más alta de liderazgo dentro del Cártel del Golfo, reemplazando a José Alberto García Vilano, "La Kena", involucrado en el secuestro de cuatro ciudadanos norteamericanos en 2023, extraditado en 2025. Junto a su detención, también fueron capturados ocho personas más, quienes, entre otras actividades criminales como extorsión, secuestro, tráfico de armas, personas y drogas, también daban protección a José Alfredo Cárdenas Martínez, alias “el Contador”, líder de Los Ciclones y sucesor de Ángel Prado Rodríguez “El Ciclón”, convirtiéndose en uno de los líderes más notorios del Cártel del Golfo, operativo que incluyó el uso de tanquetas y el sobrevuelo de un helicóptero que resguardó la zona mientras se realizaban cateos y detenciones, llamando la atención la incautación de un arsenal, a la usanza del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que incluía fusiles Barret calibre .50, lanzacohetes, granadas, ponchallantas, entre otros.
Ahora, lo interesante de este evento, no es sólo la captura, que se enmarca dentro de una serie de otras que seguramente se estarán llevando a cabo a lo largo de los próximos meses como resultado del operativo en contra del “Mencho” y como parte de la Estrategia Nacional de Seguridad por parte del Gobierno Federal, sino también la tendencia, cada vez más marcada, de fraccionar a estos grandes grupos criminales, tal como la que ha experimentado el cartel de Sinaloa con la división entre Mayitos y Chapitos y la que seguramente experimentará el CJNG, condición que precisamente estaría experimentando, a decir de diversos informes, el Cártel del Golfo, debido a la inconformidad de Los Ciclones y Los Escorpiones, comandados por el primo del “Contador”, Ezequiel Cárdenas Rivera "Tormenta Jr.” con otros grupos al interior -como Grupo Bravo o Vieja Escuela- y aquellos escindidos -como Los Metros- de dicha organización criminal.
Otro punto importante es que esta captura ocurre en un territorio marcado por décadas de presencia del Cártel del Golfo, organización que consolidó su poder en los años noventa del siglo pasado, bajo el liderazgo de Juan García Ábrego, y que precisamente tras su detención en 1996, producto de una intensa cooperación bilateral con nuestros vecinos del norte, marcara uno de los golpes más significativos al narcotráfico de aquel entonces. A su caída sería reemplazado por Osiel Cárdenas Guillén, el “mata amigos”, debido a su reputación de traicionar y eliminar a personas cercanas o aliados de su propia organización criminal para consolidar su poder y liderazgo, el cual no sólo fortaleció la estructura armada del cartel, sino que fue el artífice de la creación de los “Zetas”, como su grupo personal de escoltas y que a la postre se convertirían en un cartel en sí mismo, generadores de una gran espiral de violencia.
Esta fractura sería precisamente la que diera inicio a una guerra territorial, así como la debilidad de cohesión interna del cártel, multiplicando sus células regionales, creándose, entre otras, Los Ciclones y Los Escorpiones. Esto también llevaría a que el Cártel del Golfo perdiera hegemonía frente a otras organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa, aunque indudablemente se las arregló para mantener su influencia en puntos estratégicos de Tamaulipas, particularmente en ciudades fronterizas clave para el tráfico de drogas, de personas, etc., hacia los Estados Unidos.
En este sentido, y como comentaba al principio, el Gobierno Federal enmarca este tipo de acciones dentro de la Estrategia Nacional de Seguridad, que, como ya hemos comenzado a ser testigos, privilegia operaciones focalizadas contra generadores de violencia y estructuras regionales del crimen organizado, combinadas con labores de inteligencia y coordinación interinstitucional. Es decir, dos de los cuatro puntos principales de dicha estrategia. En este sentido, la detención del “Lexus” ocurre, como los seguiremos viendo, en un contexto de cooperación reforzada con los Estados Unidos en materia de combate al tráfico de fentanilo, armas y personas, como parte de una política de contención de estructuras criminales conocida como Operación Frontera Norte, considerada prioritaria en la agenda bilateral, pero sobre todo en la agenda de seguridad nacional de los Estados Unidos, donde el Lexus, al ser un objetivo prioritario, con toda seguridad se pedirá y llevará a cabo su probable extradición. El abatimiento del “Mencho”, la detención del “Lexus”, y las que se sumen de aquí en adelante reconfigurarán no sólo los equilibrios regionales, sino que darán paso a diversos reacomodos internos en diversas plazas a lo largo del territorio nacional. Esperemos que la estrategia implementada incluya medidas de prevención y contención ante los posibles eventos violentos que pudieran suscitarse, como los que se experimentaron en 22 estados de la República en días pasados.
Cabe recalcar que, si bien lo importante en la captura del “Lexus” es que representa un golpe central a una de las células más visibles del Cártel del Golfo en Tamaulipas, insisto en que la estrategia debe ser integral en términos, no sólo de descabezar y fraccionar a las organizaciones delictivas, sino también de combatir el lavado de dinero y el tráfico de armas, motores por medio de los cuáles pueden llevar a cabo sus operaciones delictivas, así como las redes de protección y contubernio en los tres niveles de gobierno, con marcado acento en las cabeceras municipales ya que en ellas se concentran el poder político, las instituciones de seguridad y la actividad económica, convirtiéndolas en nodos clave de gobernabilidad y control territorial. Cuando organizaciones como el Cártel del Golfo disputan ciudades fronterizas como Matamoros, buscan dominar rutas de trasiego, influir en autoridades locales y financiarse mediante actividades como la extorsión y otras economías ilícitas. Casos como Culiacán, asociado al Cártel de Sinaloa, muestran que el control urbano implica capacidad logística, impacto mediático y poder simbólico. Si el Estado pierde presencia efectiva en las cabeceras, se debilita la legitimidad institucional y la prestación de servicios públicos. Por ello, asegurar estos centros significa recuperar autoridad, cortar cadenas de financiamiento criminal y preservar la estabilidad social y política.
Seguiremos atentos.
@ottorenecaceres


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