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Contra Trump

  • Dec 5, 2025
  • 2 min read

José Luis Talancón

La tergiversación ideológica de un mito toxico y venenoso utilizado por la ignorancia que caracteriza a muchos congresistas republicanos engatusados por Trump.


Con Trump, aparecen viejos mitos que sólo se recuperan en circunstancias históricas donde predominan la barbarie y la ignorancia. Se repiten claramente las razones por las que al finalizar la Guerra de Intervención norteamericana entre México y Estados Unidos, 1846-1848 no quisieron bajar la frontera hasta el Rio Suchiate: por racistas. El presidente Trump nunca ha leído ni a Walt Whitman ni menos a Henry David Thoreau, el autor de aquella celebre obra que hoy deberían de poner en práctica 150 millones de mexicanos que viven aquí y allá: Desobediencia civil y otros escritos. Su racismo empecinado en la supremacía blanca, no supieron ni quisieron responder y menos dialogar con la poderosa civilización hispana. La gran diferencia entre el poeta que se convirtió en la conciencia nacional con su obra Hojas de hierba y Canto a mi mismo y Thoreau, es que este siempre sostuvo que la guerra contra México era inmoral y abría una fisura en la piedra angular de las instituciones y los valores de la democracia. Mientras que Whitman, durante su desempeño como periodista, en diversas publicaciones que nutrían el odio hacia México en la vida rural de aquel país, arengó en contra de México y América Latina con la misma cretinez y bajeza que despertó el señor de Maralago en nuestros días.


La señora que preside la nación mexicana, además de leer a estos dos autores tan vigentes, debería este viernes regalarle sus obras, para que los dos entiendan que no se pueden mover en las negociaciones y acercamiento con la misma bajeza con que los hicieron los políticos norteamericanos del partido republicano vienen tratando a la hispanidad utilizando a la latinidad que comenzó a usar Napoleón (le petit) como le gustaba llamarlo Victor Hugo para incluirse en la contención de la expansión yanqui por toda América del norte.


Los abusos políticos y los mitos entorno a los conflictos de interpretación de la historia pueden sobrevivir a través de los siglos. La vigencia de la siniestra Leyenda Negra que

emergío al inicio de la Edad Moderna, cuando Inglaterra enfrentó al Imperio español, en plena expansión en aquel siglo XVI, revivió con saña a mediados del siglo XIX cuando Whitman militó políticamente como periodista legitimando la guerra, de lo cual se arrepintió una vez que la madurez y la vejez, le hicieron comprender su misma bajeza. (continuara)

 
 
 

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