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Cuba: La Crimea latinoamericana

Diego Martín Velázquez Caballero


Quizá no exista un emblema latinoamericano tan significativo cómo lo representa Cuba. La defensa de las Malvinas argentinas es un acto de supremo valor, pero la resistencia de Cuba frente a la ambición imperialista es inconmensurable, David frente a Goliath resulta una metáfora breve de la infinita dignidad que ha manifestado la revolución cubana. Allende los conflictos ideológicos, Cuba personifica para Hispanoamérica un baluarte de identidad. La última posesión del imperio español es también una consigna de vida. Cuba es la otra hispanidad, la utopía de una república revolucionaria y social, secular, plural y significativa. Estados Unidos sólo ha esclavizado a Latinoamérica y Cuba representa al Espartaco que ha logrado herir al coloso americano.

El bloqueo a Cuba debe terminar. La opresión del poderoso sobre el débil sólo es ignominia y, por eso, el mundo está con la revolución cubana. Robert Pastor ha signado la caducidad del anticomunismo en la globalización; sin embargo, el imperialismo yanqui, como un cíclope necio y viejo, sigue persiguiendo al Moby Dick bolchevique hasta en las moscas de la sopa. La pandemia ha puesto de manifiesto la validez de los muchos tipos de vida, pero demuestra la crisis profunda que guarda el liberalismo: el individualismo anglosajón mata más gente que cualquier tipo de socialismo.

América Latina, y particularmente México, deben estrechar relaciones diplomáticas con Cuba a costa de lo que sea. El Golfo de México ha sido un candado para el desarrollo y crecimiento regional derivado del bloqueo, pero el dominio norteamericano sería más grave si Cuba pierde soberanía. Estados Unidos sabe el valor de Cuba más allá de las posiciones geopolíticas, basta observar la preferencia de la sociedad norteamericana por la inmigración cubana en detrimento de otras. La educación, ciencia, deporte y salud; son políticas exitosas que Cuba implementa e intercambia. Basta otear el colectivo de deportistas, médicos y diferentes profesionistas que radican en Estados Unidos y fueron formados en la Isla.

Sobran razones históricas para demostrar que la libertad de Cuba es lo que menos le importa al imperialismo norteamericano. El verdadero totalitarismo es el imperialismo norteamericano, un absolutismo sin parangón en la historia de los imperios, Ernesto Guevara es el Cristo Nazareno en comparación con el Himmler que cualquier presidente de los Estados Unidos podría personalizar. Norteamérica ha perdido la batalla por el sentido histórico del liberalismo y es el equilibrio natural lo que hace pertinente la subsistencia de Cuba y su resistencia. El Partido Demócrata podría cambiar las cosas, pero se interesa más en confundir al mundo, en conspirar para sostener una hegemonía que tiene los segundos contados.

El problema no es Latinoamérica sino Occidente, particularmente una cultura anglosajona que no cede en su capacidad de intervencionismo y manipulación para sacar el mayor provecho de las cosas. El individualismo anglosajón simplemente arrastra al mundo a su destrucción y, por ello, ínsulas utópicas como Cuba merecen ser defendidas a pesar del régimen socialista. América Latina y África parecieron no existir para Occidente y los Estados Unidos que han ejercido un colonialismo extremo, dicho descuido en el manejo geopolítico es muestra de la torpeza histórica, ahora África avanza gracias al Islam y Latinoamérica progresará si abandona pronto la falsa retórica anticomunista.

Si Norteamérica eliminará el bloqueo a la isla cubana, hace mucho tiempo que el socialismo caribeño habría desaparecido y se presentaría un régimen liberal que sentará las bases de un capitalismo diferente, sin tomar en cuenta el enorme desarrollo y beneficio económico que significaría para la región del Golfo de México y el Caribe latinoamericano. Junto a Estados Unidos se podría formar un modelo de desarrollo capaz de potenciar a todos. El bloqueo económico es benéfico para el liberalismo anarquista de Estados Unidos y el conservadurismo corrupto de América Latina. Mientras persista el bloqueo a Cuba, el movimiento latinoamericano populista tendrá razones para demandar y exhibir al imperialismo yanqui con justificadas razones. Cuba es el chivo expiatorio para mantener una lucha anticomunista que ha perdido sentido y confunde más las cuestiones internas de Estados Unidos. Cuba, como Latinoamérica, requiere un mejor trato de Estados Unidos y una relación internacional multilateral.

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