Donald Trump y la curva de Gauss
- Dec 7, 2025
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Xochitl Patricia Campos López
La historia y la cultura de Iberoamérica, particularmente en países como México y Venezuela, revelan una resistencia profunda e inquebrantable frente a las presiones externas, que ni siquiera las estrategias militaristas de Estados Unidos logran disolver. Desde la perspectiva de Huntington, la confrontación civilizatoria no es solo un enfrentamiento de valores, sino una lucha por la supervivencia de identidades que han sido forjadas en siglos de historia y tradición. La cultura hispana, con su religiosidad católica, su estructura social feudal y sus formas de resistencia, no puede ser transformada sencillamente mediante la imposición de medidas coercitivas o campañas militares.
La Máquina de Galton sugiere que las variables culturales y sociales, si bien sujetas a fluctuaciones, tienden a estabilizarse en patrones que reflejan la historia y las resistencias internas; por ello, los intentos de cambio rápido solo generan fluctuaciones temporales, que eventualmente se estabilizan en una configuración que preserva la identidad.
Conforme a la eventual derrota de Donald Trump en Venezuela –sin un disparo defensivo de los sudamericanos frente a las ejecuciones extrajudiciales de los norteamericanos- puede especularse que, como en el caso de la narcodelincuencia mexicana, las fuerzas de resistencia cultural podrían incluso fortalecer su autonomía frente a las presiones externas. En estos países, el populismo, que ha funcionado como un mecanismo de estabilización política y social, representa una forma de mantener las estructuras tradicionales frente a los embates del neoliberalismo y las influencias extranjeras. La curva de Gauss nos indica que, a largo plazo, las relaciones entre Estados Unidos y estas naciones tenderán a buscar un equilibrio, con una resistencia que se refuerza ante las amenazas externas. Las acciones militares, inclusive, pueden interpretarse como un mensaje de fuerza dirigido a otras potencias, en especial a Rusia, China e Irán, que observan con interés las dinámicas latinoamericanas. Para estos actores, la presencia militar estadounidense en la región es una demostración de poder y determinación, más que una estrategia efectiva para modificar las arraigadas culturas nacionales.
Jaime Castrejón Diez aporta una clave adicional: la resistencia de civilizaciones tradicionales y primitivas, sustentada en el legado colonial y religioso, que impide el avance de las reformas neoliberales y refuerza el populismo como un mecanismo de conservación del statu quo. La cultura iberoamericana, especialmente en México y Venezuela, no es susceptible de ser moldeada por la cultura anglosajona; su fortaleza radica en su historia, su religiosidad y en un sentido de identidad que trasciende las políticas temporales o las campañas militares. La tendencia del populismo, por tanto, no es un fenómeno pasajero, sino una expresión de esa resistencia estructural que, en el largo plazo, busca mantener la autonomía cultural y social frente a las dominaciones externas.
Las acciones bélicas, entonces, adquieren un carácter más simbólico y psicológico que real. Son mensajes de fuerza dirigidos a otras potencias que pretenden ocupar un papel en la región, en un escenario donde la estabilidad del populismo y la resistencia cultural son los verdaderos factores que definen el rumbo.
La historia enseña que las culturas tradicionales, por resistentes que parezcan, no desaparecen por decreto, sino que se adaptan, se fortalecen y, en ocasiones, resurgen con mayor vigor ante las amenazas externas; Samuel Huntington no se equivocó al cuestionar la idea del “endismo” propuesto por Francis Fukuyama, quien ha reculado su hipótesis y reconocido la insalvable brecha civilizatoria entre el mundo anglosajón e ibérico. La región, con su historia de resistencia, no será fácilmente sometida por la fuerza, sino que continuará consolidando su identidad en un proceso que, en última instancia, busca un equilibrio que ni el imperialismo ni la violencia podrán destruir por completo. Europa del Este, Vietnam y Gaza son otras avenidas de este drama histórico.
En ese escenario, la estabilidad del populismo y la resistencia cultural en México y Venezuela permanecen como testimonio de que, en las relaciones internacionales, la fuerza no siempre es sinónimo de cambio, sino de reconocimiento de una identidad que, en su esencia, no puede ser sometida. La Operación Barbarroja ha sido el guión del proyecto norteamericano Lanza del Sur.


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