top of page

El dilema geopolítico del narcotráfico mexicano

  • Mar 18, 2025
  • 2 min read

Diego Martín Velázquez Caballero


George Friedman parece cada vez más acertado en la definición de su análisis respecto de la necesaria confrontación entre México y Estados Unidos a causa del narcotráfico. La guerra pronosticada en el 2080 por Friedman no será protagonizada por México y Estados Unidos como entidades estatales, la lucha será entre grupos guerrilleros representativos de intereses económicos e identidades nacionales. Los hallazgos incontenibles en nuestro país de cientos de fosas clandestinas y campos de exterminio, así como el nivel de violencia que alcanza la guerra contra las drogas; obligan a que se columbren escenarios de convivencia y cohabitación entre los feudos narcotraficantes con Estados Unidos para conjurar una prolongada guerra de guerrillas disfrazada de combate al terrorismo.

Hasta ahora, los grupos del narcotráfico mexicano han sido suministrados de armas por parte de las empresas norteamericanas; pero, después de que el gobierno de la Casa Blanca ha consignado a los cárteles como terroristas, cabe preguntarse, de qué manera obtendrán estas facciones el arsenal necesario para enfrentar a los Estados Unidos. El descontrol de México puede hacer que las nueve naciones norteamericanas desarrollen una guerra interna en la Unión Americana.

El nuevo embajador de Estados Unidos se encuentra en las antípodas de Ken Salazar, quien fue caracterizado por la proximidad y disposición negociadora hacia AMLO; empero, entre ambos, policía malo y policía bueno, la situación del narcotráfico en México cambia poco, casi nada. Los Estados Unidos tienen que financiar y participar en la guerra contra el narcotráfico que se libra en México, además de impulsar campañas de salud internamente para prevenir las adicciones. Más allá de policías buenos y malos, México necesita emisarios de los Estados Unidos que contribuyan económicamente y también en forma material hacia la atención de este tema fundamental en el tejido societario de ambos países.

A principios del siglo XX, la guerra contra el alcohol no fue ganada por el gobierno norteamericano; al contrario, dado el alto índice de violencia, finalmente se tuvo que aceptar la cancelación de la ley seca y el aporte significativo del alcohol a la economía, no obstante considerar sus nocivas externalidades. Con las drogas sucede lo mismo. El nivel de violencia que no se puede controlar en México, pronto alcanzará a los Estados Unidos. Es decir, más allá de que los cárteles busquen el apoyo de los mexicanos en Norteamérica para impulsar una guerra, lo cierto es que las características de estado fallido que vive México desde hace varios sexenios, pronto serán comunes en Estados Unidos.

El escenario de George Friedman no es una guerra como las objetivadas por intereses geopolíticos o ideológicos, Estados Unidos pronto volverá a la época de Al Capone y sus instituciones políticas se corromperán; este será el momento para la intervención de sus poderosos enemigos extranjeros. Esta circunstancia es la que puede llevar a la desintegración de la Unión Americana.

El fortalecimiento del Estado Mexicano cubre las espaldas de Norteamérica y la Casa Blanca tiene que impulsar la gobernabilidad mexicana mediante el entendimiento con Sheinbaum y la Cuarta Transformación.

 
 
 

Comments


bottom of page