El poder de la ultraderecha mexicana
- Dec 1, 2025
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Xochitl Patricia Campos López
El Doctor Alberto Olvera generó críticas puntuales en una conferencia en la Universidad Veracruzana, al reconocer los problemas que enfrenta la gobernabilidad del país y observar el populismo progresista como una evolución de la cultura política priista del siglo XX. Sin embargo, la propuesta del académico se mantiene en la idea de generar una ciudadanía y sociedad civil que, dadas las circunstancias de la velocidad histórica y desarrollo económico, difícilmente puede emerger en el México caciquil.
Un fenómeno llama la atención en la exposición del sociólogo experto: la debilidad considerada respecto de la derecha y ultraderecha mexicana. Es cierto que el espantajo de la derecha ha sido empleado por el populismo progresista como una forma de legitimar su incompetencia y ambición; pero, es una omisión significativa señalar que el conservadurismo mexicano puede observarse como débil. La Guerra de Reforma, la Intervención Francesa, el Porfiriato y la Cristiada dan cuenta de una derecha que es poderosa y ha confrontado al Estado Mexicano en forma seria hasta casi derrotarlo.
La trayectoria de los grupos conservadores, discretos y reservados, que alcanzaron el poder presidencial en el 2000 y permanecieron una docena de años al frente de la administración pública federal, guardan una continuidad histórica con el proceso de la larga duración respecto de la derecha mexicana. De que la derecha mexicana existe y es poderosa, la historia mexicana concede fuertes evidencias.
La idea de una izquierda boba y corrupta es más atractiva que la idea de una derecha débil. La incompetencia y enanismo estadista pueden ser más peligrosos que el poder de la ultraderecha. Sheinbaum está poniendo al país al nivel de la república de Weimar y el final de la historia ya es conocido; algo que también argumentó el Doctor Olvera: alguien le está preparando el camino al Franco o Hitler de México. (¿En qué quedamos entonces con el poder de la derecha?)
Los gobiernos morenistas no quisieron restaurar el Estado Mexicano y han optado por el chambismo, unificando el legado de Hidalgo y Carranza. Lo grave de la situación de anomia y debilidad institucional es que cada vez parece definitiva y reduce las posibilidades de una ciudadanía y sociedad civil. Al final, el orden público no es otra cosa que expresión de la cultura política de nuestro país y, por eso, Morena se parece tanto al PRI.
La importancia del intervencionismo norteamericano se potencia bajo este esquema de ideas; al parecer, sólo el auxilio de Estados Unidos puede controlar el virus de la ingobernabilidad que parece extenderse en las patrimoniarquias mexicanas donde los caciques siguen en sus matrias olvidándose de la geopolítica y sus consecuencias en México.


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