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El show de Toluca

Divagaciones de la Manzana


Martha Chapa

El anticipo evidente de los tiempos electorales que se vinculan a la campaña presidencial del 2024 por parte de MORENA, evidencian a mi parecer tres notorias vertientes: Ilegalidad, regresión y distracción social.

Así, la convocatoria que se hizo para refrendar sus tres precandidaturas presidenciales de mayor presencia y factibilidad por parte de ese partido, revelan una violación flagrante a las leyes en materia electoral, junto a una displicencia y actitud prepotente, ostentando impunidad ante cualquier posible sanción, que a fin de cuentas también se pagarán con nuestros impuestos.

También, es evidente el retroceso del pensamiento y la acción política en términos de qué se trata de un desfiguro propio de aquellos tiempos cuando existía un partido hegemónico que era el PRI, con sus concentraciones masivas, templetes espectaculares, movilización ostentosa de acarreados y ante el uso de los recursos públicos, sosteniendo pasarelas truculentas tan lejanas a lo que representa unas genuinas competiciones. Por igual, subsistieron las prácticas presidencialistas para mitificar al Titular del Ejecutivo Federal y rendirle una delirante pleitesía, incluidos los precandidatos que en ningún momento mostraron un programa propio que los diferenciara para efectos de una votación, por lo que se limitaron a una competencia ditirambos en favor de López Obrador.

Rituales que en su conjunto acercan evidentemente a MORENA como un apéndice sometido a la voluntad presidencial, sin proyecto propio y de herramienta exclusiva para fines electorales, es decir a imagen y semejanza del PRI y su parafernalia anacrónica, tan rechazado por la ciudadanía.

A la vez, todo este juego prematuro se convierte en un distractor de los verdaderos problemas y retos de la Nación, así como de los pobres resultados obtenidos hasta ahora por el régimen Lópezobradorista, ya sea en materia

económica, seguridad pública, educación, ciencia, cultura y en general frente a las prioridades nacionales.

Igual, si nos remontamos al pasado la oposición se apreciaba reducida y sin posibilidades reales de éxito, como ahora quieren intencionalmente hacérnoslo creer desde las inmediaciones del poder, cuando todavía es posible que la Alianza se confirme no solamente a través de la unión de PRI, PAN y PRD, sino de otras organizaciones políticas, además de la pronta aparición de un candidato o candidata atractivos para el electorado nacional.

La celebración de este acto masivo en Toluca represento en si un reto al Grupo Atlacomulco, en la proximidad de las elecciones del año próximo en el estado de México, y un desafío al PRI mismo por lo que se refiere a las elecciones en Coahuila. O en su defecto, el que Alfredo del Mazo emule a los gobernadores priístas de Hidalgo y Oaxaca, que no incidieron hasta donde la ley lo permite en defensa de sus siglas partidistas.

Queda entonces claro que han resurgido las viejas prácticas priístas encaramadas hoy en el partido en el poder que sigue ganando posiciones como aquel todo poderoso partidazo tricolor, transfigurado en un guinda inconfundible.

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