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Estados Unidos y los magnicidios

Xochitl Patricia Campos López


En 2022 Soledad Loaeza lanzó su libro A la Sombra de la Superpotencia. Tres presidentes mexicanos en la Guerra Fría, 1945-1958. Una de las principales aportaciones del texto está relacionada con la magnitud del intervencionismo norteamericano en la sucesión presidencial de México. Resulta difícil engañar al Tío Sam, si alguien lo cree, que le pregunten a Francisco I. Madero, si Estados Unidos pone también quita, y cuando considera que las cosas se le salen de control, tiene la capacidad para soltar manotazos capaces de conducir los hechos tal como convenga a los intereses norteamericanos. Estados Unidos influye, pues, en todas las fuerzas políticas de México y su máxima es la de “Plata o Plomo”; los grupos que acceden al poder tienen que estar conscientes de esta posición mefistofélica en el intercambio con Norteamérica.

Los Estados Unidos nunca han estado interesados en que algo funcione adecuadamente en México y en Latinoamérica, la capacidad de desarrollo estatal se sujeta al realismo geopolítico que impone un colonialismo absoluto. El TLC y su interpretación neoliberal jamás estuvieron en la perspectiva funcional de la geopolítica imperial. Tampoco funcionó el desarrollismo propuesto por la CEPAL, ni alianza alguna para el progreso. Norteamérica es el amo e Iberoamérica el esclavo.

Lo que está a discusión en la sucesión política de la presidencia en México, no es el enfrentamiento con Norteamérica y sus posibilidades, sino la capacidad de desarrollar una estructura estatal mínima que permita sobrellevar las terribles consecuencias que genera el colonialismo. La vulnerabilidad de una sociedad como la mexicana se expresa en el surrealismo económico que coloca al país en las primeras veinte economías mundiales, pero donde, paradójicamente, el 80% de la población se encuentra en condiciones precarias y obtiene ingresos de capital gracias a las remesas, así como de la economía informal. ¿Por qué es tan contradictorio el vínculo entre el PIB y la estructura social? Es obvia la dependencia de la economía mexicana a la norteamericana.

La capacidad de intervención política de los Estados Unidos en México ha pasado por todas sus facetas. Desde la guerra hasta el magnicidio, y siempre se imponen. En aras de desestabilizar el sistema político para generar un estado conveniente de cosas a sus intereses, llegan a calentar la plaza hasta donde quieren.

El magnicidio ha convenido a Estados Unidos, siempre ganan. Si alguien está en riesgo verdadero, acaso son los aspirantes del bloque nacionalista que rechazan la hegemonía norteamericana. Y si los del bloque neoliberal resultaran perjudicados, seguramente los intereses norteamericanos habrían encontrado la estrategia que les conviene. La supuesta amenaza que pende

sobre Xóchitl Gálvez no es otra cosa que mantener el diseño de campañas negras en contra del gobierno de Morena y, principalmente, contra México.

Incluso desde la perspectiva del liberalismo clásico se habla de la construcción de un Estado mínimo para restablecer la posibilidad de orden social, pero los grupos del PRIANRD sólo promueven el liberalismo salvaje del colonialismo norteamericano. Además de la idea del magnicidio sobre Xóchitl Gálvez, también hay que observar el racismo invertido y la promoción de la venta de PEMEX. Es decir, no obstante el carisma de la senadora panista, los valores del PRIANRD neoliberal no cambian un ápice y lo más probable es que incluso busquen profundizar el colonialismo llevando el neoextractivismo y el narcotráfico a su máxima expresión.

La derecha aparece como el monstruo amable del capitalismo y se presenta abiertamente en el proceso político que apunta a 2024. Depende de la sociedad recordar el pasado inmediato y considerar si volviera a impulsar las estrategias económicas que han llevado al peor desastre y desmantelamiento del Estado Mexicano, así como al enriquecimiento exponencial de una clase política absolutamente inmoral, al estilo Peña Nieto y Salinas.

Los exabruptos de Vicente Fox y José Ángel Gurría pintan a la derecha mexicana de cuerpo entero para la sociedad y también para los Estados Unidos. ¿Sirve de algo un esclavo a quien se le cortan las manos y los pies? El bloque nacionalista del lopezobradorismo sólo aspira a regenerar el Estado en un país que vive una narcoguerra de proporciones genocidas y una pobreza de gran profundidad que detona migraciones masivas. El Estado Mexicano sólo busca subsistir frente al Imperialismo yanqui y no puede hacer otra cosa.

Frente al multilateralismo y la declinación del poder norteamericano en Europa, la posibilidad de generar condiciones geopolíticas diferentes en la relación con Latinoamérica se aparece como una posibilidad fructífera, los gobiernos nacionalistas pueden impulsar un nuevo orden que contribuye a mejorar la convivencia de todos. ¿Lo entenderá el Coloso del Norte?

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