Gobernador: le tomo la palabra

Diario de un reportero


Miguel Molina


El seis de enero, usted propuso un pacto a la prensa: los medios denuncian irregularidades y actos de corrupción y el mandatario los atiende. "Ayúdennos para que nosotros podamos, porque nosotros vamos tras eso, ayúdennos (...) no nos quedemos a decir las verdades a medias, digámoslo", declaró en un acto público cuyo registro – como muchas de las cosas que usted hace y dice – no aparece en el portal del gobierno de Veracruz. Pero eso es lo de menos.


Le tomo la palabra, señor gobernador, porque las palabras de quienes tienen cargos de autoridad deben tomarse en serio pero también porque al poder se le revisa, no se le aplaude. Nunca. Ni antes ni ahora.


Así que le expongo el caso de los seis jóvenes detenidos arbitrariamente y retenidos durante meses en la cárcel por el supuesto delito de ultrajes a la autoridad. Salieron libres sólo porque intervino un senador y la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Lo que hicieron los policías fue una irregularidad producto de la corrupción.


Y el caso del trabajador a quien le confiscaron ochocientos mil pesos de la empresa para la que trabaja y le hicieron perdedizos ciento cincuenta mil, lo detuvieron ilegalmente junto con uno de sus compañeros en un retén que viola la libertad de tránsito (artículo once de la Constitución), el derecho a no ser

molestado ni en su persona ni en sus bienes (artículo dieciséis), la presunción de inocencia (artículo veinte) y la limitación de los policías para practicar actos de investigación sin vigilancia de un agente del Ministerio Público (artículo veintiuno), y terminó en la cárcel por ultrajes a la autoridad. Otra irregularidad producto de la corrupción.


También le expongo el caso de José Antonio y Heber Galán Contreras, quienes llevan detenidos más de tres meses por obstrucción a las vías de comunicación y ultrajes a la autoridad. Su delito – por llamarlo de alguna manera – fue negarse a que los despojaran de su predio en Apazapan, cerca de Xico. Los dos fueron detenidos pese a que tienen, o tenían, documentos que los acreditan como dueños del terreno por donde insistían en pasar sin permiso camiones de Cementos Moctezuma.


Una jueza determinó que los hermanos Galán no habían obstruído las vías de comunicación, pero quedaron detenidos por ultrajes que nadie ha podido verificar ni probar y fueron encerrados en el penal de Pacho Viejo. Después mandaron uno a Tuxpan (a trescientos cuarenta kilómetros de su casa y de sus familiares) y al otro a Pánuco (a cuatrocientos sesenta y cinco). Otra irregularidad producto de la corrupción, señor gobernador, un abuso. Y se han cometido abusos en muchos de los casos en los que se alegan ultrajes a una autoridad en la que no muchos confían.


Ya le contaré más casos en este espacio, porque hay otros casos. Será bueno ver qué hace usted o su equipo con los que aquí se cuentan ahora y se han contado antes en otras partes. Y ver cuándo lo hace. Pero sería recomendable – ya le

hicieron una recomendación – que derogue usted o mande a derogar el engendro de los ultrajes.


Piense que dentro de dos años puede haber alguien que diga que todo lo malo y lo injusto que hay en Veracruz es culpa del gobierno anterior, que para entonces será el suyo...


Respetuosamente.


Diecisiete millones de pesos por hora

Si nos va bien, los veracruzanos podemos liquidar la deuda del estado en un año. Pero hay que pagar cincuenta y un mil millones de pesos, sin contar las deudas con contratistas y empresarios, y las aportaciones al ISSSTE y al SAT (que podrían elevar a más de noventa mil millones de pesos el total de lo que se debe). Eso significa que habría que abonar diecisiete millones setecientos ocho mil trescientos treinta y tres pesos por hora, poco más o menos.


Toca – también más o menos – a dos pesos veinte centavos por hora a cada veracruzano que viva en el estado. Cincuenta y tantos pesos diarios durante un año, diecinueve mil pesos en total. Los números no mienten, como advierte el clásico.


Aunque esa es sólo una manera de hacer cuentas. Para la otra manera, hay que pensar qué parte de esa suma es deuda buena, y cuántos millones por hora fueron a dar a cuentas de quienes estaban en el poder y de sus socios. Es cosa de no creerse.


Desde el balcón

Cae la tarde. Este jueves hace setecientos cuarenta y tres días que se anunció el brote de covid que tiene al mundo como está. Con Paz, uno piensa que El mundo tiene playas todavía/ y un barco allá te espera, siempre. Y Misantla cumple años. Quién sabe cuántos, pero cumple.