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Kennedy. Verdades que duelen

Xochitl Patricia Campos López

Las aseveraciones de varios políticos norteamericanos respecto a la dependencia económica que tiene nuestro país sobre la super potencia son más que ciertas y no se tiene que guardar prejuicio al poderoso soberano del norte respecto de dicha cuestión. Esa es la verdadera identidad de nuestro país y los argumentos respecto a la falta de capacidad para ser autónomos son más que ciertos. Empero, qué moraleja puede obtenerse del mensaje que proviene de uno de los principales representantes del partido que más problemas ha causado a la política estadounidense? Pues que hace falta mayor desarrollo del Estado, y que la época neoliberal debe definirse como lo hizo el Senador Kennedy: de no ser por Estados Unidos, México comería en una lata de atún, porque este producto tampoco lo aceptan los estadounidenses.

Durante toda la época neoliberal México no pudo acercarse eficazmente a la dimensión económica de los EU, no se logró ninguna competitividad, no se consolidó ningún mercado interno y la industrialización se volvió un desastre. Las remesas proporcionadas por los emigrantes mexicanos en Norteamérica son los datos de nuestra verdadera relación, así como las cifras calculadas de la economía informal derivada principalmente del narcotráfico y trasiego humano.

Además de la consabida incomodidad, los argumentos del Senador Kennedy deben coadyuvar para definir en la opinión pública las tendencias electorales, las ideas del legislador americano constituyen argumentos precisos para no volver a apoyar más al proyecto neoliberal del PRIANRD y los empresarios apegados a ellos que, más allá de hacer crecer la economía mexicana, la han condenado y la siguen esclavizando para el empobrecimiento.

Por más que las palabras del Senador Kennedy quieran interpretarse como un mensaje para la actual administración, lo que ha ocurrido es que el político americano ejecutó una síntesis ideal de modelo neoliberal y de la forma en que México fue moldeado estos últimos años. Incluso puede decirse que las palabras del Senador Kennedy se acercan a la narrativa del aspirante republicano presidencial Donald Trump, pero el fondo del asunto no es tan sólo el ejercicio de la actual administración sino el resultado de una época: la tecnocrática liberal.

La transformación del Estado en Latinoamérica fue sugerida por la globalización norteamericana y los resultados particulares del caso mexicano son los que al Senador Kennedy, como a Trump, le desagradan. ¿Qué se puede hacer? El mensaje de Kennedy y Trump debería completarse con la llamada a salir del neoliberalismo porque nada más México no puede.

México necesita realizar un paréntesis en el proyecto de asimilarse con los Estados Unidos. No se está consiguiendo nada positivo de la relación entre México y Norteamérica, por el contrario, las cosas van cada vez de mal en peor. Un proyecto de integración exitoso podría ser como el caso de Filipinas que sigue apostando a una perspectiva nueva, construyendo algo distinto a la herencia asiática e ibérica; pero, mientras se siga apostando por salvaguardar la Hispanidad, se tendrá que recurrir a la única resistencia útil, las piedras de las Catedrales; que deberían ocuparse de muro para contener a los anglosajones, porque así como la emigración masiva popular continua alarma a Norteamérica, también persiste la emigración de los narcotraficantes, caciques, clase política y empresarial. Al final, con justificada razón, Estados Unidos podrá embargar lo que quede de nuestro país.

A las formas de Norteamérica no hemos podido acostumbrarnos y el coraje permanece, pero ya no es necesario. Las ideas de Kennedy son indicativas de que no podemos formar una civilización occidental de la manera adecuada, como lo hubiésemos querido

México no puede ser una nación liberal, o se pasa de liberal cuando los norteamericanos se lo permiten.

Durante estos días se ha establecido la necesidad de la defensa de la democracia neoliberal y de las instituciones de aquel modelo económico. ¿Para qué? Para seguir comiendo en una lata de atún y cada vez peor.

La actual crisis de la emigración latinoamericana hacia los Estados Unidos es muestra de la carencia y errores de los diferentes Estados Nacionales. En algunos países latinoamericanos la situación es más que grave y la ausencia del Estado está llevando a cabo una crisis humanitaria que va a provocar una de la más grandes emigraciones masivas de los últimos años. El escenario de la guerra Z está desarrollándose con total plenitud.

¿Qué pasará si además de cerrar las puertas, Estados Unidos decide alzar más la canasta como se puede deducir de las palabras de la clase política norteamericana? Estas son las razones más que suficientes para reconstruir el Estado en México, para que el país recupere su soberanía alimenticia y comience a establecer el orden público que la crisis de seguridad está cancelando.

¿Qué país ven los neoliberales?, ¿de verdad les parece tan ridículo e increíble el mensaje de Donald Trump y de Kennedy? Por el contrario, hay que poner manos a la obra y realizar la tarea que le costó la vida a John Fitzgerald Kennedy, el Presidente. Por supuesto que tiene razón el actual Senador, aquel viejo programa de Alianza para el Progreso que trataba de suavizar la política de anticomunismo militar norteamericano, fue una idea que terminó en corrupción rotunda de los diferentes gobiernos latinoamericanos -el caso de México es ejemplar porque está más que demostrado que los empresarios de la época y el gobierno anticomunista del PRI saquearon hasta donde se pudo el erario del imperio yanqui- incompetentes en proporcionar resultado alguno que cerrara la brecha de desigualdad, pobreza, subdesarrollo y analfabetismo. El futuro fue peor, además de la muerte de John F. Kennedy vino el calentamiento de la Guerra Fría y Richard Nixon con una severa estrategia de impulsar gobiernos socialistas bajo el control de Estados Unidos, como fue el caso de Echeverría, el socialdemócrata.

El caso del Presidente Echeverría es semejante al desempeñado por los neoliberales, ejecutaron una etapa trágica para el país, una etapa más que inhumana. Con peores resultados que en la época de los gobiernos nacionalistas.

Echeverría Álvarez fue un invento de la CIA para construir un progresismo socialdemócrata que mantuviera el control de Estados Unidos y evitara toda posibilidad de contacto con los soviéticos. En ese experimento basado en la proximidad del gobierno con China para avanzar en la Guerra Fría, los resultados quedaron a la vista de todos sobre todo en su dimensión económica. Pero lo que se dice de Echeverría y López Portillo, ahora lo dicen los norteamericanos de la época neoliberal mexicana. Si tanto les disgusta a los norteamericanos la vecindad pobre y corrupta de México, ¿por qué no hacen algo verdaderamente trascendental?

Ni cómo defenderse de los gringos. Ha sido toda una vida de proximidad para seguir siendo tan pobres frente a ellos, para no haberles aprendido nada. Las políticas públicas han estado equivocadas de cabo a rabo. ¿Por qué los mexicanos continúan hablando el peor inglés de Latinoamérica si queremos si tenemos a la vuelta de la esquina el imperio yanqui?, ¿por qué no cuidar las características de la emigración mexicana que se envía si es que la emigración es parte de la ineficacia planeada para que la economía nacional obtenga ingresos? Si en algo, el neoliberalismo hubiera servido para alejarse de los parámetros que nos adjudicaron Samuel Huntington y Brzezinski, ¿no pensarían otra cosa Bob Kennedy y Donald Trump? Las tareas por hacer saltan a la vista, pero no podrán ejecutarse a plenitud mientras el Estado no se desarrolle y no se ponga un paréntesis en la relación malsana con Norteamérica. La perspectiva norteamericana para resguardar la emigración latinoamericana sólo va a terminar de empeorar las cosas.

Los argumentos de Trump y Kennedy deben servir como determinante de las políticas públicas a construir y comenzar a construir en México. Un último argumento se debe pedir a la clase política norteamericana, consistiría en preguntarles si después de clasificar a los mexicanos ellos se atreverían a votar por el PRIANRD o por dónde empezarían a arreglar nuestro país? Esta idea también debe ser comprendida por el electorado mexicano, especialmente por los que afirman que antes de la Cuarta Transformación el país era Suecia; Kennedy y Trump ponen en su juicio a todos los mexicanos, especialmente a los neoliberales que tanto han destruido México y a corcholatas como Marcelo Ebrard que descalifica las puntuales críticas de Trump y Kennedy, aunque en el fondo, es una florecita como el Ingeniero Bonillas. Marcelo Ebrard, amiguísimo de Rafael Moreno Valle, tampoco quiere ver la realidad y problemática del emigrante rural mexicano, como el exgobernador poblano tampoco quiere trabajar con la chusma y tampoco tiene proyectos; pero si quiere ser presidente, incluso por el PRIANRD, tiene que salir de ese circulo vicioso de neoliberales de etiqueta patrimonialista.

Las acciones de gobierno deben ser las respuestas concretas a los señalamientos de los políticos estadounidenses, pero también la sana distancia con los Estados Unidos.

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