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La batalla por la nación, en el CIDE

  • fermarcs779
  • Dec 15, 2025
  • 4 min read

Samuel Schmidt

El PRI censuró mi primer libro, El deterioro del presidencialismo mexicano. El PAN censuró mi libro México encadenado. Cada uno por sus motivos, el PRI porque a Echeverría no le gustó, en el caso del PAN el argumento fue “No se muerde la mano que te da de comer” esgrimido por un funcionario del IPN que lo iba a co-editar, y todo porque dije que Fox era mentiroso, creo que la historia demostró que no falte a la verdad.

EL PAN me sacó de un programa de radio en la Ciudad de México, en esa ocasión fue por presión del rufiancete Javier Corral, que ha vivido del presupuesto sin nunca ganar una elección, la de gobernador se negoció con Peña Nieto y fue un gran fraude electoral, lo demostré matemáticamente con Jorge López; trataron de ahogar mi semanario El Reto, finalmente me sacaron de la dirección de El Colegio de Chihuahua, que yo cree. Todo esto como respuesta porque denuncié la corrupción de los hermanos Barrio, en lo que tampoco falté a la verdad.

Me faltaba la censura de el PRD, pero este desapareció antes de que sus dirigentes que estaban muy ocupados enriqueciéndose, tuvieran tiempo para atacar a sus críticos, y además la fila era muy larga.

Con Morena me ligaba una suerte de esperanza, de que por fin, se podía sacudir al sistema político mexicano, limpiar los establos, y AMLO me era simpático, estuve en su casa cuando “perdió” la elección para gobernador y luego platiqué con él en el aeropuerto de Juárez.

Pero con el tiempo la cara de la 4T se fue descomponiendo, una cosa era el discurso presidencial, otra la inclusión de “impresentables” en el gobierno, y otra más, la guerra intestina para ganar posiciones, poder y privilegios.

En eso llegó una invitación para ser consejero del CIDE. Nunca entendí de donde llegó. No conozco a Alvarez Buylla ni a su entorno, aunque critique a sus antecesores por fallas evidentes que se filtrarían después.

No conocía a José Romero, que era director interino y se postuló para la elección, el otro postulante era Vidal Llarenas, muy cercano a Marcelo Ebrard.

En la entrevista Llarenas reafirmó ser de izquierda, cosa a mi parecer irrelevante porque no se buscaba un comisario partidista, sino el director de un centro de investigación, Romero hizo la tarea y presentó un buen argumento. La votación por Romero fue unánime.

De ahí se desprendió un serio conflicto donde las fuerzas de derecha de la 4T unidas a la derecha del INE, desestabilizaron al CIDE para que Romero cayera, ahora sabemos, que detrás de Romero estaba López Obrador y la visión izquierdista de la 4T

Ebrard, al perder el CIDE, no aceptaba que el piso se le siguiera desenparejando a favor de la izquierda, o sea de Claudia. Un grupo de investigadores salió del CIDE y otro, priista y de derecha neoliberal se quedaron, para seguir como la mosca, molestando a Romero para no dejarlo gobernar. Una vez lo acusaron de que parecía que posiblemente intentó lanzarle un beso a una mujer.

La agresión dentro del CIDE no ha cesado, pero detrás de la derecha de la institución se ha posicionado la secretaria de ciencia.

Ella y yo estuvimos en la misma prepa (4), lo que de alguna manera identifica, y aprovechando esa conexión, ella me pidió que intercediera entre ella y Romero. Tuvimos una comida muy amistosa donde llevó a su subsecretaria en la CDMX y se acordó pautas de colaboración, una de ellas que se apoyara al Plan México y al coche eléctrico.

Cuando le comenté a la secretaria que no era conveniente ni adecuado que recibiera a la oposición interna del CIDE, ella mencionó que le acomodaba hablar con todos como si fuera rectora, y que era incorrecto que Romero hiciera a un lado a los neoliberales, especialmente porque son sus amigos.

Menos de una semana después el CIDE le entregó un business plan para el coche eléctrico, pero nunca se entregaron los planos del mismo para terminarlo. Unas semanas después se organizó un encuentro entre economistas en el CIDE sobre el Plan México, pero los invitados de la secretaria declinaron participar.

Yo empecé a perder la simpatía por la 4T porque vi una serie de fallas, que mencioné en mis artículos y en las plataformas de las redes. Y entonces surgió un fenómeno interesante.

Cuando criticaba a la presidenta y a la secretaria en X, me atacaban los “politólogos” del CIDE, uno de ellos (Bejar) llamó abiertamente al golpe de Estado en contra de AMLO.

Por fin, la “izquierda” me perseguía, la secretaria se auto define como “socialista”, pero lo hizo por medio de unos esbirros de muy baja calidad. Bejar me reclamaba en el mismo lenguaje que la secretaria, y claro que se ofendieron cuando los califique de sicarios académicos.

El CIDE se ha vuelto (metafóricamente) el terreno de la batalla ideológica por la nación y el resultado dará luz sobre el futuro.

La secretaria quiere restaurar a los neoliberales, y Romero promueve la postura de la izquierda nacionalista: promueve un modelo de desarrollo nacional y una ciencia comprometida con la nación.

Si acaso es cierto que Sheinbaum acusa su debilidad ante AMLO (secretaria dixit), sería ahí donde dará un manotazo para evidenciar una fisura ideológica, o la secretaria se la está jugando por la libre, bajo el principio que ella misma definió aunque no en esos términos: amicuscracia (el gobierno de los amigos).

@shmil50

 
 
 

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