La guerra
- Apr 5
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Samuel Schmidt
La historia de la humanidad es la historia de la violencia, la historia de la Guerra. Desde el primer garrotazo a la cabeza de otro, se inició la historia del poder.
Hay por lo menos dos teorías sobre la Guerra que conviene mencionar.
La Guerra cuya motivación es económica y que consiste en apoderarse de los recursos del otro. Así justificó Hitler sus primeras expansiones, y muchos concluyen que el motivo de Trump para invadir a Venezuela y apresar a su presidente, fue apoderarse de su petróleo, lo que en realidad sucedió. Muchos adornan el proceso con la retórica anti comunista, que no deja de estar en boga en Estados Unidos.
La guerra en Irán tiene dos vertientes. Israel sostiene que es una guerra de supervivencia, porque los ayatolas crearon un círculo de fuego con la intención de borrarlo del mapa como parte del proyecto de crear el nuevo califato. Estados Unidos en cambio, hace la guerra para consolidar su posición geo estratégica en el Oriente Medio, región que es un nodo fundamental en la conexión entre Europa, Asia y África. Al neutralizar a los ayatolas busca acercar a Irán a su esfera de influencia y así afectar la ruta de la seda, que China creaba a través de Irán y Siria, para avanzar hasta India. También estableció intereses en el puerto de Haifa en Israel.
Por supuesto que controlar el petróleo de Irán, más el de Venezuela, le da a Estados Unidos un poder que neutraliza a la OPEP, a los que puede forzar para que sean sus aliados.
Otra de las teorías, tiene que ver, con motivos simbólicos, y consiste en apropiarse de las vidas de los enemigos muertos. Al matarlos el vencedor se apodera de sus vidas. Por eso muchos pueblos se apropiaban de símbolos: se comían el corazón, el hígado, que significan la vida; se apropiaban de su cuero cabelludo, que simboliza la fuerza, conviene aquí recordar la historia de Sansón que pierde su fuerza al ser rapado y los pilotos marcan los aviones derribados.
Las guerras no son monotématicas, mientras se busca triunfos simbólicos, a la vez existe una ganancia económica y actualmente geo estratégica.
La invasión de Rusia a Ucrania, se justificó porque esos eran territorios que alguna vez fueron rusos, pero también fueron polacos, una parte de la población ucraniana hablaba ruso, pero no se dijo que Ucrania es el granero del mundo, y para Rusia apoderarse de esa gran riqueza representa una bonanza muy deseada. De paso lo aderezó con un discurso anti nazi.
La guerra que hicieron los protestantes que llegaron de Europa a América, al grado de convertirse en genocidio, fue para despojar a los pueblos originarios de sus tierras y sus fuentes de vida.
Las guerras religiosas no son menos importantes. Usualmente son para destruir a los que creen en otra cosmovisión, y llegan al extremo absurdo de tratar de aniquilar a los que creen en el mismo dios pero lo adoran de otra manera, es el conflicto entre chiitas y sunitas.
Dios es un imaginario en cuyo nombre se comete la peor de las infamias. Las cruzadas justificaron arrasar pueblos, la inquisición justificó robar y asesinar a los judíos, y la Yihad, justifica asesinar a los “infieles”. Bien decía un presidente latinoamericano, que existe la verdad y la verdad verdadera, y esa es la que creen poseer los señores de la guerra santa.
En el mundo de la guerra hay una gran ambición. Sobran los que pretenden construir el imperio de su visión por los días de los días, y se lanzan hacia la guerra para consolidar su futuro.
Estamos en medio del enfrentamiento entre China, Estados Unidos y el Islam por controlar el mundo. Algunos buscan controlar a los países desde adentro (los musulmanes), otros buscan someter a las naciones a sus designios, manejando desde el dinero, los minerales, la tecnología y por supuesto la fuerza militar. China avanza en la construcción de una fuerza naval poderosa.
Los que tratan de imponer su verdad, sus intereses y someter a los demás, justifican sus acciones presentándose como benefactores.
Las guerras son caras y con ella se genera gran riqueza, ahora las empresas petroleras bailan de felicidad.
El daño producido hoy supone ser la oportunidad de los vencedores y la bonanza de mañana. Los perdedores resentirán el sentirse estar del lado equivocado de la historia, aunque sea la mayoría del mundo.
Así que al parecer, solamente nos queda la política, que es la continuidad de la Guerra con otros medios. Y esta está por la calle de la amargura.
@shmil50


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