LA POLARIZACIÓN DE LOS EDUCADOS.
- Jun 3, 2021
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OBSERVADOR CIUDADANO
Enrique Bautista Villegas
Hace unos días en la mañanera, el Presidente de la República dio a conocer información sorprendente para muchos. Mencionó que, entre la población más educada, aquella con licenciaturas para arriba, hay una propensión a ser más críticos a su gobierno, que entre otros grupos de la población. Desde su perspectiva, esto pudiera deberse que la información difundida por la mal llamada prensa nacional, tanto escrita como electrónica, que es en su mayoría crítica de su gobierno, es a la que los más educados tienen acceso. Mal llamada nacional, dijo, porque no es estrictamente tal, por el solo hecho de estar asentada en la capital del país.
Sin dejar de aceptar en algún grado, el razonamiento del primer mandatario, como observador que pretendo ser de la conducta de la ciudadanía, he venido elaborando una interpretación personal, respecto al fenómeno de la polarización de la opinión pública frente al gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, y en particular entre las personas consideradas como mayormente educadas, por su nivel de estudios, que me permito compartir en las siguientes líneas:
Resultaría comprensible, que buena parte de los egresados de centros de educación superior privados, que provienen de familias adineradas, tuvieran aversión hacia muchas de las acciones de política pública que ha venido implementando el actual gobierno, por sentirse potencialmente afectadas por su implementación. Con estas medidas, la auto llamada 4T, además de acotar, los abusos y excesos de, los económica y políticamente poderosos, el manejo discrecional que hicieron durante décadas del dinero público, así como de intentar erradicar la corrupción que resultó de esa práctica, ha venido intentando privilegiar la atención a las necesidades de los grupos de la población más pobres y marginados.
Sin embargo, surge la interrogante del motivo de alejamiento del apoyo a acciones promovidas por el Presidente, por parte de muchos profesionistas formados en las universidades pública. De ellos, habría de esperarse, una mayor y más profunda conciencia social, así como un más fuerte compromiso con los principios de justicia y solidaridad con los más pobres, impulsados por el actual gobierno.
Pareciera que los motivos para tal distanciamiento son varios, pero vale la pena explorar algunos de los que tienen mayor incidencia.
Una parte sustantiva de los profesionistas egresados de las universidades públicas en México, son hombres y mujeres que hicieron un gran esfuerzo para cursar una carrera universitaria; debieron trabajar simultáneamente a estudiar, contribuir a la manutención del hogar familiar, privarse de cualquier tipo de relajamiento costoso y de lujos menores, a los que muchos otros, con mejores condiciones económicas, accedieron. Una alta proporción de los egresados universitarios alcanzaron una movilidad social ascendente gracias al esfuerzo personal, y desde luego a las oportunidades que el Estado, a través de la universidad pública les brindó. Consecuentemente, se sienten orgullosos de haberlo logrado. Consideran, sin dejar de reconocer el apoyo del Estado, que su ascenso social es el resultado, de su esfuerzo personal, y piensan que todo aquel que tenga la voluntad y la disciplina para escalar socialmente, como ellos lo hicieron, puede lograrlo.
Esta visión predomina entre los egresados universitarios que ofrecen sus servicios profesionales, de manera privada: médicos, abogados, constructores, consultores, entre otros; esto es, los llamados profesionistas independientes. A partir de su experiencia propia, ven a muchas de las políticas sociales del actual gobierno como paternalistas, y contrarias a la iniciativa de crecimiento personal.
Otra categoría importante de egresados universitarios de instituciones públicas, la constituyen quienes se han dedicado a la academia, y a la investigación y desarrollo de la ciencia: los profesores e investigadores universitarios. Como los profesionistas independientes, buena parte de ellos han logrado escalar posiciones en su ámbito académico y social por mérito propio, pero también gracias al desarrollo institucional de sus centros de trabajo. De la misma manera, las mejores condiciones de trabajo, mejores laboratorios, mayores financiamientos para la investigación y el desarrollo científico y tecnológico, han sido la respuesta del Estado a sus justas demandas, así como el reconocimiento a su contribución al desarrollo nacional.
En este ámbito se incluyen también los logros alcanzados y las prerrogativas obtenidas, por los académicos de tiempo completo: el beneficio que significa los años sabáticos, que constituyen un derecho de los profesores o investigadores de carrera, para separarse de sus labores durante un período de tiempo, con goce de sueldo y sin pérdida de antigüedad, para dedicarse al estudio y a la realización de actividades que les permitan superarse académicamente, ya sea en otras universidades del país o del extranjero; el Sistema Nacional de Investigadores, SNI, que es en esencia, una agrupación en la que están representadas todas las disciplinas científicas que se practican en el país, e incluye a la gran mayoría de las instituciones de educación superior, institutos y centros de investigación, que operan en México. El SNI, fue creado para reconocer la labor de las personas dedicadas a producir conocimiento científico y tecnológico. El reconocimiento se otorga a través de la evaluación por pares y consiste en otorgar el nombramiento de investigador nacional. Esta distinción simboliza la calidad y prestigio de las contribuciones científicas. En paralelo al nombramiento, se otorgan estímulos económicos cuyo monto varía con el nivel asignado.
Como los profesionistas independientes, los académicos e investigadores, consideran que su desarrollo personal y profesional es, en mucho, el resultado del esfuerzo individual, de la disciplina, y la constancia.
A pesar de que muchos de sus integrantes, fueron parte importante de la franja de la clase media, que contribuyó con su voto al triunfo de la elección presidencial de Andrés Manuel López Obrador del 1° de julio de 2018, ya que mantenían la esperanza de terminar con los privilegios mal habidos por los discípulos del neoliberalismo, hoy se sienten traicionados y amenazados.
Primero, porque no ven claro, que a quienes practicaron cínicamente el abuso y la corrupción durante décadas, se les esté sancionado, o se les haya siquiera tocado. Segundo, porque, las medidas de austeridad excesiva, los recortes presupuestales indiscriminados a todos los niveles, y el desmantelamiento de muchas instituciones que tomó al país décadas construir, resulta para muchos inaceptable, haciendo sentir amenazados los logros alcanzados durante muchas décadas mediante el esfuerzo personal y colectivo de la sociedad.
Más allá de la legitimidad social y de las buenas intenciones del gobierno de la República para intentar construir un país más justo, mediante una equitativa distribución de la riqueza y una mejor asignación del presupuesto, convendría: Por un lado, que el Presidente atienda las voces de la franja de la población que constituye la clase media, educada, pensante y nacionalista, que mucho ha contribuido al desarrollo de México, ciertamente con el apoyo del Estado, pero también, mediante esfuerzo personal y solidario. Por otro lado, que la importante franja social que constituyen los egresados universitarios, particularmente los de las instituciones públicas, reflexionen, sobre la necesidad de retribuir más decididamente al país, y a la población menos beneficiada, parte los beneficios que ellos han recibido, contribuyendo con el gobierno al logro de tan nobles fines.
@enriquebv
e.bautista2011@gmail.com


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