La ruptura de Morena
- Feb 16
- 2 min read
Xochitl Patricia Campos López
Más allá de las implicaciones jurídicas que emanan del texto de Julio Scherer y Jorge Fernández, el trasfondo político es evidente: el patrocinio de Ricardo Salinas Pliego a la fragmentación de Morena y la implosión del coloso populista, ocurre en un momento en que el progresismo mexicano padece condiciones críticas. En este escenario, sus adversarios no necesitan construir una ofensiva; basta con dar el empujón final. Los Estados Unidos están ahogando a la cuarta transformación y la oposición se mantiene agazapada para retomar el control del país, si las circunstancias lo permiten.
En la teoría del cambio político, la ruptura de la coalición dominante es un concepto angular. Al perder cohesión y unidad, se abren flancos donde los grupos internos priorizan su supervivencia y beneficio sobre el proyecto colectivo.
Personajes como Marx Arriaga —y otros que insisten en la nostalgia por el lopezobradorismo humanista mientras dinamitan el "segundo piso" de la cuarta transformación— parecen ignorar una regla no escrita del sistema mexicano: la historia se escribe por sexenios y los presidentes son "dioses mortales". Hoy, la Presidenta es Claudia Sheinbaum, quien se ve obligada por las circunstancias a ejecutar un deslinde saludable, aunque pragmático, de la figura de López Obrador.
Lo mismo ocurre con figuras como Mario Delgado, Clara Brugada, Ricardo Monreal y Adán Augusto López. Más que una ruptura ideológica con el "sheinbaunismo", estos actores están blindando sus propias esferas de poder. En un sistema político donde los feudos suelen imponerse a la gobernabilidad del Estado, la depuración de facciones es una constante. Morena, lejos de ser la excepción, ha sucumbido a un divisionismo que parece ya irreversible.
El libro de Scherer es el catalizador de una crisis que nadie quiso evitar. Mientras que al PRI le tomó tres décadas institucionalizarse —apoyándose, en gran medida, en el control de las fuerzas armadas—, Morena despreció la institucionalización y la formación de cuadros profesionales. La descomposición actual es la factura de la desidia política de sus dirigentes y un evidente abandono ideológico.
Aunque la presión internacional es un factor real, el grado de fragilidad interna del morenismo resulta sorprendente incluso para sus detractores. El proceso de "división celular" apenas comienza, y su efecto se sentirá con fuerza en los estados y gobiernos locales.


Comments