La UNAM en su laberinto
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Samuel Schmidt
- Estoy construyendo una casa y necesito comprar vidrios
- Llévate los de la nueva construcción
- ¿Cómo me los voy a llevar?
- Metes tu coche, los subes y te los llevas. No seas pendejo
Esta fue la charla que sostuve con mis amigos de la Facultad de Ciencias políticas y Sociales de la UNAM, la nueva construcción era la ampliación a la “vieja” facultad. El pendejo fui yo porque no veía moralmente correcto robarme los vidrios, no que no supiera la forma para hacerlo.
Tiempo después me invitó a comer a su casa, de 3 pisos, el encargado de la papelería de la facultad que tenía una papelería que surtía en la facultad. Me imagino que él no era pendejo.
Un constructor me comentó que había concursado para construir un edificio de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, en la primera ronda, descalificaron el concurso por faltas de ortografía, alguna nimiedad llevó a cancelar la segunda ronda y según la ley, a la tercera fue por invitación.
- ¿Por qué no denuncias el caso?
- Porque sigo construyendo y quiero ganar en el futuro. Aunque sea que me den una parte del proyecto
En el ánimo colectivo existe la noción de que la universidad es el Castillo de la Pureza, ahí todos son honestos, hay un aura protectora que evita que la corrupción que asola al país no entra a la universidad.
Una vez alguien en la UNAM preguntó:
- ¿Quién recibe comisión por los seguros que paga la UNAM?
- ¿Quién cobra comisión por la compra de papel?
La sospecha es legítima, porque no es difícil pensar que en la universidad no hay tentación, especialmente con los gigantescos presupuestos que se manejan:
Era alto funcionario de la UNAM y un tío me dijo:
- Yo hago el mejor zapato industrial del país y no puedo venderle a la UNAM. (El contrato era por varios miles de pares)
- ¿Por qué no?
- Porque mi competidor da mordida
Hable con el secretario general administrativo:
- Tengo un tío con el que tengo mucho compromiso y no puede vender sus zapatos, aunque son de mejor calidad, porque tu gente agarra mordida del competidor
Esa fue la llave que abrió la puerta de la UNAM para mi tío. Si ahí había mochada, seguro debía haberla en otras compras ¿Acaso el secretario no sabía que en esa área no la había? Igual que el secretario de Marina no se enteraba que sus sobrinos le metían al huachicol fiscal.
Si algo es eficiente en la política mexicana es que los “jefes” tienen mucha y buena información. Carpizo como rector de la UNAM, tenía tres sistemas de información, uno que espiaba alumnos, otro espiaba a empleados y un tercero para espiar a quién sea. Luego entonces, ¿los altos funcionarios no se enteran de que hay corrupción?
Esta larga introducción nos lleva al tema del examen de ingreso en línea.
La UNAM tiene algunos de los científicos y técnicos en computo más capaces del país y son capaces de resolver un problema para la aplicación del examen. Sin embargo, el rector optó por contratar a una empresa por 101+ millones de pesos. El secretario de educación lo acusó de que un pariente es cercano a uno de los dueños de la consultoría, que se llevó el contrato sin concurso y la fiscalía de la Ciudad de México inició una investigación. Casi la totalidad de los fondos de la UNAM (excepto lo que ingresa por colegiaturas y venta de servicios o donativos), son federales, luego entonces la investigación le compete a la Fiscalía general y la contaduría superior de la federación. Delgado debe hacer una demanda formal.
Para frenar la reelección de Octavio Rivero, se manejó la demanda del gobierno para auditar las cuentas de la UNAM, cuestión a la que se opuso la burocracia universitaria aduciendo la autonomía.
Pero tal vez es hora de revisar el dispendio en la máxima casa de estudios.
El examen en línea costo un 150% más caro que el presencial.
La UNAM tiene una burocracia inmensa y onerosa, no publica un censo de todos sus puestos directivos. Su estructura cuenta con decenas de facultades, escuelas, institutos y centros, cada uno con su propio director, los que posiblemente superen a los 100, agreguemos subdirectores o directores generales de áreas administrativas.
Tiene oficinas en el mundo que producen muy poco académicamente y sirven, para con altos salarios, para premiar, hasta un funcionario de la Suprema Corte fue recibido para blindarlo de una investigación por fraude. Hay sedes en San Antonio, Chicago, Los Ángeles, Seattle, Tucson y Boston, Quebec, Madrid, París, Londres, Berlín, Beijing, San José (Costa Rica), Johannesburgo y La Habana. Eso por no hablar de la expansión nacional que compite con universidades locales sin que haya una justificación académica.
La UNAM tiene una flotilla de autos, choferes, gasolina, celulares y gastos de representación para los funcionarios (más de 100 por lo pronto); no es accesible un inventario consolidado y público de todos sus vehículos.
Hay que limpiar al país y las universidades no pueden ser islas de impunidad. Caiga quien caiga.
@shmil50


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