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Legado funesto

Samuel Schmidt

Fui a cenar con una de las responsables del Plan Mérida en Ciudad Juárez, me indicó que podía reconocer su casa porque era la que tenía barrotes en las ventanas, al igual que las de otros empleados del consulado de Estados Unidos.

Una mujer brillante con una larga carrera en el servicio exterior de Estados Unidos tenía como tarea “arreglar” las cárceles mexicanas, las que estaban bajo el conocido “autogobierno”, o sea que estaban dominadas por los reos.

No quise confrontarla con el hecho de que las cárceles estadounidenses están llenas de la violencia, abuso sexual, con divisiones raciales y una política de castigo que destroza a los reos, por ejemplo, encerrar en aislamiento a los presos por meses, lo que está demostrado afecta seriamente la salud mental de las personas.

Pero no pude evitar mencionarle que la cárcel que se manejaba como modelo en Ciudad Juárez, había sido certificada en Estados Unidos, ahí albergaron al Chapo Guzmán antes de extraditarlo. Fue certificada con la ayuda del Cartel de Sinaloa, y tal vez por eso enviaron ahí al Chapo para que los suyos lo cuidaran antes de enviarlo al norte.

No pasó mucho tiempo antes que la funcionaria pidiera su traslado de México.

Hay varias lecciones sobre ese plan.

1) El Plan Mérida por el que tanto luchó y tanto cedió Felipe Calderón era un modelo de intervención para que el sistema policial, judicial y carcelario mexicano se pareciera o copiara los principios de Estados Unidos, como si en ese país todo fuera puro.

2) Los sistemas policial, judicial, de castigo, son productos histórico-culturales, copiar otras realidades acríticamente conlleva una posibilidad de fracaso, en esta ocasión el fracaso fue rotundo. No solamente fracaso el diseño policiaco de Calderón, sino que tuvo impactos políticos más amplios y profundos. En parte porque hubo colaboración con los criminales desde las esferas más altas de la política. Se introdujo el sistema penal acusatorio con juicios orales, pero los jueces siguen siendo corruptos. Las cárceles siguen manejadas por los criminales, son porosas, los presos pueden fugarse (legendarias fugas del Chapo) y hasta hay comandos que rescatan a sus compañeros en el crimen.

3) El Plan Mérida representó una enorme inversión financiera, política y social, para convertirse en un gran fracaso, especialmente por,

4) Un problema policiaco se convirtió en problema militar, con lo que se tomaron decisiones equivocadas que no resolvieron el problema, sino que lo agravaron, legando una condición de turbulencia e inestabilidad de la que no termina de salir el país.

5) Estados Unidos descartó en su narrativa tener un severo problema de adicción y corrupción y sostiene que su problema de drogadicción recae en México, ya que los carteles, a los que trata de calificar de terroristas desde entonces, inundan sus calles con drogas. Los grandes anuncios de la DEA y el FBI de haber desmantelado células de carteles eran y son erróneos y simulaciones, los detenidos salen libres por falta de pruebas y la gran mayoría de los detenidos y encarcelados son estadounidenses vendedores de droga. Estados Unidos se niega a buscar a sus capos o lanzarse contra sus bancos por lavar dinero.

6) El enfoque que impuso Washington dejaba de lado que la cuestión esencial es el mercado de las drogas. Estados Unidos es principal consumidor de drogas ilícitas en el mundo y la atención a las adiciones recibe una atención muy limitada por el gobierno, porque entre otras cosas no ha querido reconocerlo como un problema MUY severo de salud pública y en cambio se asume que el problema está en los países productores o transportadores. Por eso quieren meter a China en esa lucha, pero los chinos que no se arredran, sostienen que es un problema doméstico de Estados Unidos.

7) Para el Plan Mérida, Calderón decidió subordinarse y sacrificar elementos básicos de defensa soberana a favor de los planteamientos e intereses de Estados Unidos. Creó condiciones de dependencia, como los compromisos entre el ejército, la marina y las policías, difíciles de corregir. Y la corrupción bi nacional reforzó a los grupos criminales que supuestamente debía de combatir.

El planteamiento gubernamental de cancelar el Plan Mérida e iniciar una cooperación con otras definiciones es correcto, pero corre el peligro de ser simplemente un juego semántico si no transforma de raíz el manejo de las drogas, su consumo, comercio, lavado de dinero.

El sustento de la cooperación para la seguridad bi-nacional incluye el cambio de narrativa de Estados Unidos y la toma de decisiones de nuevo corte bajo un nuevo paradigma, tienen que actuar contra sus adicciones, su corrupción y la simulación de sus agencias.


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